El 'txispun' como colofón festivo

Ante una plaza Zuloaga abarrotada y acompañado de la Comparsa de Barriles y Tambores de la Unión Artesana, Óscar Terol realiza el particular pregón final que cerró ayer la Semana Grande.
Ante una plaza Zuloaga abarrotada y acompañado de la Comparsa de Barriles y Tambores de la Unión Artesana, Óscar Terol realiza el particular pregón final que cerró ayer la Semana Grande. / JOSÉ MARÍA LÓPEZ

El humorista Óscar Terol, que ayer hizo de percebe, propuso esa denominación para la clausura del Agur Asteari

PABLO GUILLENEA

La Semana Grande ha terminado y con ella ocho días de festividades que cada persona celebra a su modo. La presentación del programa completo de las fiestas ya anticipaba una semana llena de posibilidades y actividades variadas: los toros de fuego, los espectáculos pirotécnicos, conciertos de todo tipo, el 'abordaia' y demás espectáculos completaban un programa cargado de festejos que ha propuesto este año el ayuntamiento con el objetivo de ofrecer unas fiestas que colmen los gustos de todos.

Todo este gran marco, sin embargo, cojeaba hasta ayer en su clausura. Esta era la visión de la Unión Artesana y de Javier Martínez, su presidente, que programaron para ayer una tarde llena de celebraciones de despedida. Se comenzó con una comida popular a las 14.00 horas que reunió a 200 personas -lleno absoluto- en las instalaciones de la Unión de la calle Euskal Herria. Con el estómago lleno y tras el tiempo protocolario para la sobremesa, la formación de la Comparsa de Tambores y Barriles hizo levantar a los comensales percutiendo su ritmo marcial, que recibió al «muy solemne 'percebe'». Este paseó al ritmo de los tambores y animó el ambiente de las inmediaciones de la calle Aldamar. Su identidad, guardada hasta ayer en celoso secreto, no fue revelada hasta el pregón final, cuando el humorista donostiarra Óscar Terol se despojó del crustáceo disfraz ante la sorpresa del público congregado frente al escenario montado en la plaza Zuloaga. Los cientos de espectadores se acercaban a la plaza mientras los gigantes y cabezudos recorrían las inmediaciones de la Parte Vieja y las comparsas se abrían paso entre las multitudes.

El viento norte refrescaba la temperatura pero no amenazó, en ningún momento, con acercar ninguna nube a la celebración. Ya hacia las 19.15 el escenario quedaba completamente rodeado poco después el Coro Easo, acompañado también de integrantes infantiles, subió al escenario sin que los cabezudos dejaran de hacer correr a los niños y niñas y a la vez que la música de la Comparsa se acercaba cada vez más a la plaza. Poco después, una única campanada anunció la media hora y los niños del coro empezaron a lanzarse miradas de impaciencia. Algunos volvían la vista atrás para encontrarse con la tranquilidad de sus compañeros veteranos. La Comparsa, que ya llevaba una hora de recorrido por las calles del centro donostiarra, atravesó el pasillo de entrada a la plaza que formaron los espectadores y, ya subido al escenario, cesó su percusión mientras irrintzis esporádicos daban la bienvenida a los tambores.

«La Semana Grande se celebra con un cañonazo, pregonemos también su final»

La elección del lugar no es aleatoria. «Es un centro muy importante para nosotros», explica Javier, presidente de la sociedad más antigua de Euskadi y decana de las donostiarras. Tampoco lo es el motivo de la fiesta. «Como sociedad, tenemos presencia en casi todas las festividades de la ciudad. El año pasado decidimos extender también esta participación a la Semana Grande que, pensamos, no tiene un final como es debido», explicaba Javier semanas atrás. El público comulga con él. Pilar, mientras su grupo de amigas asentía, insiste en que «las fiestas necesitaban un final de verdad, porque el piromusical sabe a poco».

Crear tradición

Al pararse de nuevo los tambores e instrumentos que llenaban la plaza con canciones tradicionales, en lo mismo incide el bertsolari Andoni Egaña, autor de la letra del 'Agur Asteari': «el comienzo de las fiestas se suele celebrar con un cañonazo, celebremos también su final», canta en euskera. Insiste sentencioso en el mismo objetivo que expresan los organizadores, «la costumbre más vieja / también fue nueva alguna vez», canta, «digamos adiós / a aquello a lo que queremos».

Tras el buen sabor de boca que deja el saber hacer del bertsolari, las dantzaris de la compañía Goizaldi, acompañadas de la comparsa de la Unión, rindieron un especial homenaje a la mujer donostiarra.

Tras este, comparsa, coro y músicos interpretaron el himno de la Unión Artesana mientras todos los dantzaris de Goizaldi completaban el espectáculo. El público quedó rendido cuando tras el himno de la Artesana llegó el de La Real, para celebrar su presencia en la competición europea, y que hizo arrancar la segunda tanda de irrintzis. El acto llegaba a su fin y los dantzaris bailaban el 'aurresku' mientras el público trataba de seguir los pasos en los medios círculos que se iban formando en el público. Llegado el momento del pregón final, Oscar Terol se desprendió al fin del disfraz de percebe y, en un discurso cargado de humor, despidió la Semana Grande con una propuesta particular: «propongo llamar a esto el 'txispun', que nosotros no pregonamos ningún comienzo de fiesta a los de Bilbao».

Terminó y Andoni Egaña volvió al escenario acompañado del alcalde Eneko Goia y Javier Martínez, presidente de la Unión. Junto al resto de músicos interpretaron el 'Agur Asteari', pieza compuesta especialmente para la ocasión, con letra de Egaña y música de Xabier Zabala. Terminaba así un cierre que se prolongó hasta el espectáculo piromusical de la noche, que hizo resonar de nuevo los versos que Egaña cantaba horas antes: «Hurrengoaren zain gaude iada / agur Aste Nagusia».

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