Los rituales favoritos de las caras conocidas

Los rituales favoritos de las caras conocidas

Cada uno de ellos encuentra en la Semana Grande momentos y recuerdos únicos

HAIZEA ALUSTIZA

Juntarse con los amigos y la familia, disfrutar del espectáculo único de ver los fuegos artificiales desde la playa o saborear un helado antes de volver a casa son algunos de los planes favoritos de quienes viven la Semana Grande. Ya sean anónimos o conocidos, a todos les gustan estas fiestas, aunque los hay a quienes su profesión les aleja de la ciudad en estos días.

Este es el caso del director de cine Borja Cobeaga, que faltará a la cita este año y las vivirá desde el recuerdo: «En una Semana Grande fue el primer concierto al que fui, concretamente de Los Ronaldos, en la playa de Ondarreta», rememora. Como cuenta Borja, «el escenario estaba en la arena, como en el Jazzaldi. Era como un festival».

Echando la vista más atrás, divisa también que «a mis padres les espantaba tener que llevarnos a los fuegos, porque el ruido les atronaba, pero iban por nuestra insistencia. Después, solíamos ir a ver el cine al aire libre en Ondarreta, donde ponían una pantalla gigante».

Aunque seguro que hay otros que las viven por el director, como es el caso de la presidenta del Gipuzkoa Basket, Nekane Arzallus. Admite que «mi plan favorito es estar con los amigos y la familia. Como muchos donostiarras, me gusta ver los fuegos, pero también estar tranquila y aprovechar para celebrar alguna cena y vernos con los que viven fuera y los de aquí y disfrutar de largas tertulias».

En su infancia solían venir desde Ergobia «para ver los fuegos artificiales mientras nos comíamos un bocata en la playa». A día de hoy, «son unas fiestas que el que quiera disfrutarlas, las disfruta, porque siempre se encuentra algo que hacer».

El exciclista Peio Ruiz Cabestany coincide en la predilección por los fuegos artificiales: «Es lo que más me ha gustado siempre. Mi plan perfecto es juntarme con amigos, hacer una cena, ver los fuegos y salir a tomar algo, normalmente por El Antiguo».

En la infancia «yo me quedaba en casa, ya que a algunos hermanos no nos dejaban ir porque éramos pequeños. Cenábamos y nos metíamos en la cama, desde donde escuchábamos los fuegos artificiales con rabia por no poder verlos. Desde los ocho años me dejaron ir y entonces comencé a no perderme ninguna colección. Recuerdo hasta la primera vez; me quedé 'flipando'».

Otras perspectivas

La cantautora Izaro Andrés reside en San Sebastián durante largas temporadas y, como donostiarra de adopción, admite que «no conocía hasta hace unos años la Aste Nagusi Pirata. De esa parte de las fiestas nunca me habían hablado. Y cuando la descubrí, me sorprendió muchísimo. Es llamativo cómo un movimiento de la juventud mueve tanto. He estado viendo los abordajes y me parecen una pasada. Me gusta mucho esa idea».

Además, cuenta que «hubo un verano que viví en el ático del batería del grupo, en Egia, y desde allí veía los fuegos artificiales. Siento algo de amor y odio hacia ellos, por el ruido, pero desde lejos se veían muy bien y he descubierto que me gustan». Una panorámica única que la conquistó, al igual que «ese ambientillo de una ciudad que es tan tranquila y que se anima, de repente, en verano».

Una ciudad con vida que gusta a los de fuera y a los de aquí, como es el caso del cocinero Andoni Luis Aduriz, que busca un hueco para «las actividades, los amigos y los gigantes y cabezudos, que le encantan a mi hijo de siete años». A Andoni le seducen «las diferentes posibilidades de vivir la fiesta que brinda, en horas, ritmos, ambientes y eventos repartidos por toda la ciudad. Con más de 450 eventos, no es difícil encontrar tu propio plan».

Aunque el cocinero también encuentra un punto de mejora: «Un hecho que va ampliándose con los años son las iniciativas populares que complementan el programa oficial, como Donostiako Piratak, los diversos concursos gastronómicos o la despedida especial de este año. Desearía más de ese dinamismo ciudadano».

Como antaño

Hay a quien la maternidad le ha devuelto a los rituales de su infancia. Este es el caso de la piloto Ángela Vilariño, que defiende que «son noches mágicas, tanto para adultos como para niños. La noche en una ciudad tan bonita se convierte en algo especial». Ahora se obliga a ir, «porque a mi hija le encanta. Vamos de pintxos y luego vemos los fuegos, o cogemos un 'bocata' y lo comemos durante el espectáculo». Una tradición que arrastra desde que ella era una niña. De hecho, «el otro día fui con mi hija al bar al que iba de pequeña a por el bocadillo y estaba igual, me trajo muchos recuerdos».

Este plan lo comparte también el actor Andoni Agirregomezkorta: «Desde que tengo hijos, ha cambiado todo. Yo de 'txiki' iba a ver los fuegos y nos comíamos el helado. Después, de joven, cambié los helados por bebidas espirituosas, verbenas, conciertos... Y ahora hemos vuelto a barracas, helados y fuegos».

Este año no podrá estar y admite que echará en falta «el ambiente de la calle y la atmósfera festiva que se vive en la ciudad. El entorno en el que me movía cuando era joven, como la 'Ikatz' o la 31 de Agosto. Me encanta esa zona, tanto en época de fiestas como el resto del año».

Otro punto de vista tienen también quienes trabajan en ella, como es el caso de la presentadora Laura Chamorro: «Desde hace 10 años la vivo desde el prisma de una persona que trabaja para retransmitir lo que pasa las 24 horas. Es como si fuéramos parte de ello». Admite disfrutar muchísimo, «aunque probablemente la Semana Grande no tenga tanta vida nocturna como otras fiestas patronales. Hay actividades para todos y un montón de vida y, gracias a mi profesión, me entero de todo». Cuando cuelga la 'alcachofa', «suelo intentar acercarme a los conciertos o ir a alguna terraza, que estos días cierran tarde».

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