Semana Grande | Toros

‘Puntonero’ o el honor del Parralejo

Joselito Adame recibe y controla la noble furia de ‘Puntonero’ con el pase más clásico de la capa, la verónica. /ARIZMENDI
Joselito Adame recibe y controla la noble furia de ‘Puntonero’ con el pase más clásico de la capa, la verónica. / ARIZMENDI

Castaño oscuro listón y careto, tenía trapio insolente y fue el primer toro de Zufre, Huelva, lidiado en corrida

BEGOÑA DEL TESO

Mantenía el respetable exquisitas y bizantinas discusiones sobre las tonalidades del vestido de torear de Joselito Adame. No había duda alguna de que el gris del traje de luces de su banderillero Fernando Sánchez era plomo y sus alamares, plata pero no quedó claro en la plaza si el hermano de Luis David y Alejandro vestía de oro y perla o de oro y Purísima.

Las elegantes discusiones en el salón de Illunbe se desarrollaban sin quitar ojo, prismático o catalejo de lo que sucedía en el ruedo. Que era mucho y bueno. Incluyendo, aunque algunos espectadores la protestaran, la manera de picar de Rafael Agudo. Vestía, sin duda, de negro y plata y defendió con vara poderosa su cabalgadura, que no era otra que el ya mítico ‘Bayo’. Y la defendió mientras ‘Puntonero’ hacía lo que el ganado realmente bravo ha de hacer cuando embiste al caballo del varilarguero: meter riñones.

Para cuando ‘Puntonero’ em pezó a meter riñones contra el peto de ‘Bayo’ y la lanza de Rafael, los tendidos ya se habían cerciorado de que la ganadería de José Moya Sanabria, situada en plena Ruta de la Plata, entre Castillo de las Guardas y Aracena (donde el buen jamón y las pequeñas colonias de lince ibérico), había enviado al mejor embajador posible para abrir la que iba a ser la primera corrida de toros de su historia (tan corta todavía pues su antigüedad es de 2007).

A ‘Hostelero’ le habría gustado, seguro, ser el primer toro de cuatro hierbas en salir a una plaza pero su mayoral Sergio Nuñez Salvatierra no lo presentó al mediodía a la considración de los veterinarios pues cuando se procedió a hacer los lotes y al posterior sorteo quedó claro que cojeaba de la mano derecha. No pasó el corte y ahora estará volviendo a Zufre maldiciendo, acaso, su mala fortuna porque fue ‘Puntonero’, tan altivo, desafiante y bien presentado, quien se llevó los aplausos en el arrastre, quien hizo historia y quien contribuyó al éxito honrado e inteligente de Joselito Adame que en cuanto vio sus hechuras supo que tenía el triunfo a unos cuantos pases. Le enseñó pronto a humillar y ‘Puntonero’ aprendió rápido. Le templó la embestida orgullosa y supo contar bien los pases que tenía el toro noble. Le mató como se han de matar a los toros de verdad y la gente recriminó a la Presidencia por no concederle la segunda oreja. Pero bastaba con una porque la estocada, aunque certera, estaba un algo, un poco baja. Solo una pero una ‘fuerte’ y no de baratillo. Una buscada y trabajada.

Cerca de la enfermería y la capilla, un ‘eguzkilore’ protege en el patio de cuadrillas la fortuna de bestias y humanos.
Cerca de la enfermería y la capilla, un ‘eguzkilore’ protege en el patio de cuadrillas la fortuna de bestias y humanos. / ARIZMENDI

Alberto López Simón había sido operado el lunes pasado de una cornada recibida en la Feria de Otoño madrileña que no parecía tal porque no se veía desgarro en el muslo izquierdo ni agujero en la carne. Se diría varetazo . Pero era cornada. De 12 centímetros. Salió Alberto al albero de Illunbe como si no hubiera entrado a quirófano el 7 de agosto. Quería triunfar. Como lo quería (y logró) Luis David Adame. Pero iba a ser queno en su primero. Porque ‘Opresor’ ya no era ‘Puntonero’. Cerradito de sienes, más estrecho de cabos y recordando muy a las claras la puerta por donde había salido al ruedo, le robó la muleta a Alberto cuando intentaba un molinete y tardó en morir tanto como hasta un primer aviso del palco presidencial.

A ‘Opresor’ le había indicado el camino a los medios desde chiqueros el nuevo torilero en plaza: Juan Manuel Lázaro, fino corredor de encierros y sabio en el arte de reconocer trapío, casta y embestida. Jubilose Miguel Velasco.Jubilose en capicúa doble pues empezó a abrir la puerta de toriles con 57 años y ha dejado de hacerlo al cumplir 75 tras 17 temporadas en este 2017. Le preguntaron a Juan Manuel cómo ha vivido estas dos primeras tardes de oficio nuevo y habló de nervios y emoción pero tambien dijo que cuando ‘Destino’ de Zalduendo tuvo que ser devuelto a corrales el sábado, decidió que lo mejor era ‘usar sentido común’. Actitud que, reconoció, empleó igualmente el toro de Zalduendo que entró como sin saber que al otro lado de la plaza le esperaban los matarifes de Illunbe.

La gloria suele estar reservada a unos pocos. Ayer, a ‘Puntonero’ primero. Y después, a ‘Rabanito’.

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