Nada como los productos hechos a mano

Betiarte se dedica a la talla de madera./ REPORTAJE FOTOGRÁFICO: JOSE MARÍA LÓPEZ
Betiarte se dedica a la talla de madera. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: JOSE MARÍA LÓPEZ

La Plaza Vinuesa acoge una feria en la que artesanos de toda Gipuzkoa exponen los resultados de sus «horas y horas de curro»

PAULA DÍAZ

Los apasionados de la artesanía están de suerte estos días. El pasado sábado llegó a la capital guipuzcoana la feria que cada año, desde hace ya tres, organiza la Asociación de Artesanos de Gipuzkoa (Gabiltza), y que permanecerá en la ciudad a lo largo de toda la Semana Grande.

Quienes se acerquen a la Plaza Del Padre Vinuesa -frente al café La Perla- entre las 12.00 y las 14.00 horas, o desde las 17.00 hasta las 21.00, no podrán resistirse a comprar algún artículo de la gran variedad que ofrecen 19 artesanos de todo el territorio en sus stands.

En el Betiarte, Carlos hace esculturas de madera, «trabajo con roble, castaño, fresno, abedul... En fin, los árboles autóctonos», asegura. Igual que en el Nardaya, donde hacen monturas de gafas, o en Kromosoma Tailerra, donde hacen juguetes y trasladan a más de uno a su niñez. Por otra parte, en E-Mendi o Eskuz Larrugintza, hacen maravillas con el cuero; y en Druyen con cerámica. Otros trabajan con productos reciclados: en Dirdai se usa el vidrio, e Idoia Musa reencarna CDs en bisutería. Hay también un puesto que trabaja el papel, el Aparte, y dos que tratan con seda, los de Martina Menke y Aitor Bastarrika. Además, hay jabones naturales, de la mano de Jabones Garbi; ropa, en el stan de Mireia, Mai KyK, y en el de Luisi Liceaga; mochilas, a la venta en Kattabeltz; joyas de Juanjo Úcar, Nativa y Ziku Bitxiak; y hasta marionetas, en Guru.

Un «trabajo muy duro»

Buena parte de quienes se pasan por la feria, cuenta Eva Díaz de Isla, miembro de la asociación y dueña del stand Kromosoma Tailerra, ponen mucho interés en los productos que se exponen en ella -cómo están hechos, de qué materiales-, pero hay también quienes no aprecian verdaderamente el esfuerzo que hay detrás de todo esto. Por ello, recuerda que durante estas fiestas -y todos los domingos del año- organizan varios talleres, tanto demostrativos como participativos, para que compradores y curiosos puedan «conocer de primera mano el trabajo muy duro» que llevan a cabo los artesanos. «Mucha gente ve lo que vendemos, pero algunos parecen no ser conscientes de las horas y horas de trabajo que ello conlleva», lamenta Carlos, de Betiarte.

Los precios pueden ser algo elevados, pero así los compradores ven por qué y están más dispuestos a comprar, cosa que es importante ya que la gran mayoría de los artesanos afirma vivir de ello. En cuanto a los niveles de ventas, tienen a su favor el haber arrancado en plena crisis, porque «no hemos sufrido el bajón, las ventas siempre se han mantenido más o menos igual», reconocen. Esperemos que la recuperación sí que la noten.

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