«Ser gigante o cabezudo es un vicio»

Kalejira de la comparsa de gigantes y cabezudos, acompañada de niños y mayores. /
Kalejira de la comparsa de gigantes y cabezudos, acompañada de niños y mayores.

Tras las máscaras hay personas que llevan más de treinta años haciendo reír y llorar a los niños

MARÍA BASA

La fiesta de Semana Grande no sería la misma sin la comparsa de gigantes y cabezudos que cada día sale a la calle para divertir, no solo a los más pequeños, sino a quien se atreva a correr delante de las grandes figuras. Dado el enorme tamaño de los gigantes y de los golpes con las vejigas de cerdo de los cabezudos, suelen asustar a los más pequeños, pero quienes están debajo de esas máscaras y estructuras sienten una verdadera vocación y sobre todo ilusión por divertir a los niños y hacer partícipe a la ciudadania de la juerga. Es el caso de Mikel Argomaniz. Comenzó como portador de gigantes en 1982 respondiendo a un anuncio del periódico, se presentó y se encontró con que todos los gigantes estaban ya ocupados y solo quedaba libre la estructura que más pesa, la batelera.Desde entonces, es portador de los 67 kilos de peso de 'Karmeli'. «Después de tantos años portanto a 'Karmeli', no puedo dejarla, además me viene muy bien, hacemos mucho ejercicio y así quemo todo lo que he comido durante el año». La comparsa de Itxurun sale con 8 gigantes y 14 cabezudos que representan las fiestas de todo el año en Donostia. El cocinero, el tamborrero, la aguadora, la cantinera, las iñudes, el arlequín y el payaso de carnaval, los caldederos, los 'belle epoque', el casero y la casera de Santo Tomás y el Olentzero.

Josetxo es el más veterano de los portadores de cabezudos, comenzó a los 16 años y han pasado ya casi 30 años y según él, «está enganchado». «Esto es un vicio. Nuestra función es quitar el miedo a los niños con una sonrisa, lo más importante es que se rían, y cada año sigo por eso». Desde sus comienzos porta el mismo cabezudo, empezó con las primeras cabezas, que eran de cartón piedra, y poco a poco éstas han ido evolucionando y ahora lleva una cabeza de fibra.

« Ahora no pesan tanto como antes y puedo estar con la cabeza puesta durante horas corriendo y pegando. La vejiga de cerdo que llevamos es 'mucho ruido y pocas nueces', es decir, hace ruido pero no hacemos daño». Samu, donostiarra, empezó hace tres años a llevar un cabezudo. Antes de incorporarse a Itzurun les seguía en cada comparsa, siempre se ponía delante del gigante del Alavés, y a partir de ahí, contactó con la organización y desde entonces, lleva la figura de la caldedera. «Voy muy bien con la caldedera pero si no tienes una constitución decente, te puede afectar un poco en los hombros, espalda o nuca».

«Nuestra función es quitar el miedo a los niños, pegarles, hacerles correr y reír»

Nueve chicas

Paúl lleva nueve años en la comparsa. Desde pequeño es un apasionado de los cabezudos, le encantaba que le pegaran, y cuando cumplió 16 años, le dijo a su padre que quería ser cabezudo y enseguida entró en la comparsa. «Empecé con la casera, luego me fueron cambiando y ahora estoy con 'la belle époque' y la verdad es que es de las mejores cabezas. Estoy muy cómodo, me permite agarrarla bien, corro perfectamente y tengo la mano libre para pegar a gusto».

En Itzurun también hay chicas y este año se han metido por primera vez en la junta directiva. «Intentamos que haya una igualdad entre chicas y chicos. Todavía no se animan a portar gigantes porque pesan demasiado pero ya hay unas nueve chicas portando cabezudos», señala Antxon Guisasola, organizador de la comparsa. Mañana será su despedida. Saldrán de la Parte Vieja y a las ocho de la tarde llegarán a la Plaza de la Constitución donde dirán adiós con Gero Axular Dantza taldea. «Es un espectáculo en el que bailarán gigantes y dantzaris. Hemos intentado meter novedades que a nivel de danza no se han visto. Ya estamos preparando el año que viene con mucha ilusión», concluye Guisasola.

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