«Los fuegos y a casa a descansar»

Iñigo carga y descarga sin pausa cajas de sidra para abastecer los establecimientos de los alrededores de la Parte Vieja. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Iñigo carga y descarga sin pausa cajas de sidra para abastecer los establecimientos de los alrededores de la Parte Vieja. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Trabajadores de distintos gremios intensifican sus jornadas para que otros puedan disfrutar del verano y de la Semana Grande

PABLO GUILLENEA

Un paseo por el centro donostiarra a las 10 de la mañana de cualquier día de la Semana Grande desvela una realidad a veces oculta para los que tras una noche de fuegos y fiesta alargan las horas de sueño hasta pasado el mediodía. Para que unos celebren, otros trabajan, y la Alameda del Boulevard se llena todos los días de camiones y furgonetas de carga que apuran la mañana para abastecer de todo tipo de género los bares y restaurantes del centro y Parte Vieja.

Iñigo, de 50 años, ya lleva 17 Semanas Grandes trabajando de reponedor. Como muchos otros, carga y descarga su furgoneta a ritmo frenético, puesto que «a partir de las 11.30 no se pueden meter vehículos, así que trabajamos a contrarreloj». Sin dejar de sacar cajas de sidra, dice que «ya no me gusta la Semana Grande, ahora es muy distinta a cómo era hace años, no la disfruto». Para él estos días son sinónimo de trabajar «a tope». «No soy de Donosti, así que para mí es solo trabajo».

La edad no parece ser determinante en este tipo de sentencias. Antton, camarero de 19 años en uno de los bares más concurridos del Boulevard, también es tajante: «tengo ganas de que termine, trabajo desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde y cuando salgo estoy tan cansado que me vuelvo a Usurbil». Su bar, como la mayoría de los establecimientos de la zona, se abarrota de gente «especialmente hacia entre las 13.00 y las 13.30, cuando empezamos a servir comidas». «La verdad es que nosotros servimos a bastantes más turistas que locales», explica, «y por suerte yo no trabajo por la noche, pero mis compañeros andan sin parar». También para él, la Semana Grande significa intensificar su jornada, y aunque «antes venía», ahora «no me suele apetecer quedarme».

Y no son los únicos. Casi de madrugada, los primeros servicios de limpieza se mezclan con los que apuran las horas de fiesta hasta que el sol se alza sin dejar lugar a dudas de que es hora de regresar a la cama o de buscar cualquier superficie -la horizontalidad de esta dependerá del estado de embriaguez del que retorna- que haga sus veces.

En La Concha, Jon, donostiarra de 18 años que se estrena como socorrista este verano, comenta que «se suele ver gente borracha quedándose a dormir en la playa, pero no suele ser lo común». Él sí puede disfrutar de las fiestas, aunque dice que «como entro a las 10 de la mañana, veo los fuegos, me despido de mis amigos y me voy a casa a descansar». Explica que realmente no es que se vea más gente en la playa durante las fiestas: «todo depende del tiempo que haga: si hace malo, como hoy, la playa está vacía y tenemos un día tranquilo, y si hace sol y calor se llena al completo, es lo mismo todo el verano, independientemente de las fiestas».

A pocos metros de la oficina de la Cruz Roja, Karina limpia, escoba y recogedor en mano, la entrada de las taquillas instaladas en los arcos de la misma playa. «Es mi primer año trabajando aquí, estaré todo el verano», aclara la hondarribitarra, que como Jon siempre intenta quedarse «para los fuegos si hace bueno, pero luego me vuelvo a casa por no tener problemas con los autobuses». También se encarga de limpiar, todas las mañanas, los baños públicos que el mismo local mantiene abiertos durante toda la noche. «Te puedes encontrar de todo», insiste, «el servicio es gratuíto pero la gente no respeta nada. No terminas de acostumbrarte a lo que encuentras: compresas usadas, vómitos, heces por el suelo...».

Juan Ramón, pasaitarra, trabaja en el mismo local. Encargado de las taquillas, cuenta, como el socorrista, que en este tipo de servicios «lo que influye es el tiempo que haga». Relata que «de joven sí que venía, pero ahora ya no me importa demasiado la Semana Grande, ni para bien ni para mal. Con la edad cada vez me gustan menos las aglomeraciones, así que en cuanto salgo de trabajar me vuelvo a casa; este año no estoy viviendo las fiestas».

«La fiesta acentúa el trabajo»

Por su parte, Jonathan, conductor de autobuses y residente en el barrio de Amara, sí que da cuenta de la mayor intensidad de trabajo «y de tráfico» durante la semana de fiestas. Empieza a trabajar a las 6.45 de la mañana, hora en la que también él presumía que volverían muchos trasnochadores, pero para su sorpresa «todavía no se han subido demasiados y la cosa ha estado tranquila». Él sí que aprovecha estos días para disfrutar las tardes con sus niños: «trabajo por la mañana, cuando termino me doy una vuelta con mis hijos, aunque suelo volver pronto a casa».

Como él, Jesus Mari, taxista, coincide en que «si ya el verano aumenta el ritmo de trabajo, las fiestas lo acentúan aún más». Insiste en que, aunque ya no trabaja por la noche, «en general la gente se suele comportar dentro del taxi y es respetuosa cuando vuelve de fiesta. Vuelven cansados y solo quieren llegar a casa». El bulto de trabajo va por rachas, que conocen perfectamente: «el primer golpe es justo después de los fuegos, el segundo hacia las 3 de la madrugada, cuando cierran los bares, y el tercero pasadas las 6, cuando la gente sale de las discotecas». La queja es común a la de otros taxistas: «la gente viene de golpe y no se da abasto, aunque este año con el refuerzo de autobuses por la noche la cosa está más tranquila».

Camareros, repartidores, limpiadores, taquilleros, autobuseros, socorristas y taxistas, junto a trabajadores de otros gremios, son un motor que intensifica su ritmo con la mayor afluencia de gente en verano y en especial en durante la Semana Grande. Mientras turistas y locales descansan y aprovechan las pocas horas de relativo silencio que ofrece la capital guipuzcoana estos días, ellos mantienen en marcha el engranaje, a veces invisible, que le permite funcionar.

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