«Ya podrían durar las fiestas unos días más»

Las calles del Centro registran una intensa afluencia de personas durante esta semana, aunque el fenómeno es extensible al resto del verano.
Las calles del Centro registran una intensa afluencia de personas durante esta semana, aunque el fenómeno es extensible al resto del verano. / REPORTAJE GRÁFICO ARIZMENDI Y USOZ

Muchos donostiarras y veraneantes esperan impacientes la llegada de la Semana Grande, pero también hay quien prefiere evitar las fiestas

GARAZI REZABAL

Como cada sábado previo a la víspera de la virgen, el cañonazo abre la Aste Nagusia de San Sebastián. Así, comienzan ocho días de fiesta, que muchos esperan con ansia durante todo el año. «Nos encanta la Semana Grande, siempre estamos aquí para disfrutarla. Hay muy buen ambiente y nos lo pasamos siempre genial», comentaron los donostiarras Jonander Villaverde, Iker Varona y Pedro Vega y Jon Aranburu.

Estos cuatro jóvenes, preparados para disputar un partido de waterpolo cerca del club Náutico, aseguraron que «hay una gran variedad de eventos y planes para hacer durante esta semana. Por ejemplo, hoy toca waterpolo, y estamos encantados por poder echar una partida entre amigos. A ver quién de nosotros pasa a la final», comentaron los adolescentes. Aún así, ellos dejaron claro que prefieren la noche: «La fiesta es lo mejor de la Semana Grande. Son muchos días y, a diferencia del resto del año, las noches no están muertas. Sinceramente, ya podrían durar las fiestas unos días más».

Los donostiarras María Jesús Arizmendi y Fernando Ansó tampoco se pierden nunca las fiestas. «Somos de Donostia y siempre estamos en Semana Grande, nos encanta», aseguró el matrimonio. «Mira el paisaje que tenemos, ninguna ciudad cuenta con este bonito marco», comentó la mujer. Por su parte, Fernando explicó que a él lo que más le gustan son los fuegos. «No creo que los fuegos de otras ciudades muevan a tanta gente como los de Donostia. Yo he tenido que dejar de comerme el tradicional helado porque cada vez hay más cola y no lo soporto. Pero con helado o sin él, se disfrutan igual», y añadió en tono jocoso: «Además nuestro río está limpio, y podemos realizar actividades en él durante la semana. Sí, esta es una cosa más en la que superamos a los bilbaínos».

Karmele Arizmendi, hermana de María Jesús, vive en Usurbil, pero cada mañana se da un paseo por San Sebastián junto a su marido Jesús Pagola, para «aprovechar el buen ambiente». «Yo soy txistulari, toco junto a los cabezudos y gigantes, alegrando las calles de Donostia», dijo Pagola y añadió: «Por la mañana me doy una vuelta por la Parte Vieja, siempre hay algo que ver o hacer, uno nunca se aburre».

'Invasión' navarra

Alaine Agirre es de Oñati, pero es una asidua de las fiestas. «Mi abuelo es de aquí, y siempre vengo en Semana Grande a su casa con mis padres y primos. Me lo paso muy bien», comentó la txiki de nueve años, que luego confesó: «Antes me asustaban un poco los fuego y cuando los escuchaba me escondía debajo de la falda de mi ama. Pero ahora ya no me dan miedo y me gustan mucho».

No todos los que se divierten en fiestas son de Gipuzkoa. Muchos navarros también deciden acercarse a la Aste Nagusia para escapar de las altas temperaturas y disfrutar del ambiente festivo de Donostia. «Yo soy de Arguedas, un pueblecito al lado de Tudela. Ahora rozo los cincuenta y llevo desde los tres años viniendo a Semana Grande. Me encanta San Sebastián y también sus fiestas», comentó Isabel Barandalla, que añade: «Además, aunque muchos donostiarras se quejen, agradezco muchísimo los días nublados de esta ciudad, en La Ribera estamos a cuarenta grados y es sofocante».

La navarra iba acompañada de su hijo Asier Resa y unos amigos del pueblo que estaban de 'egunpasa': «Yo soy Idoia Setas, y este es mi hijo, Izan Murillo. Hemos venido a pasar el día, y si el cuerpo aguanta nos quedaremos a ver los famosos fuegos», comentó la amatxo.

La cuadrilla pamplonesa formada por Ana Erice, Marcos Osés, Iker Santamarina y Sergio Valenzuela también estaban de excursión por San Sebastián. «Es la primera vez que venimos a fiestas de Donostia. Nos han comentado que hay más ambiente de día que de noche. Por ahora estamos impresionados con el programa de fiestas. Hemos observado que hay muchas actividades para todos los públicos», comentaron, y añadieron: «Una pena que el último bus a Pamplona lo sea a las 21 horas, teníamos muchas ganas de ver los conocidos fuegos artificiales».

Rodrigo Chiri y Yesenia Peredo, también de Pamplona, tuvieron más suerte: «Ayer asistimos a los fuegos y hoy tampoco nos los vamos a perder. Además, vamos a contemplarlos desde un barco, será una experiencia inolvidable», comentó la joven pareja. «Estaremos tres días en la ciudad, pero si pudiéramos nos quedábamos hasta el sábado», se lamentaron.

No obstante, no solo los navarros han invadido la ciudad durante las fiestas, también son muchos los americanos que han decidido venir a Semana Grande. «Yo soy de San Francisco, pero llevo muchos años viniendo a la Aste Nagusia ya que mi padre es donostiarra» explicó Nick Bea. El joven americano paseaba junto a su novia Analisa Lono, también estadounidense. «El mejor plan que uno puede hacer durante las fiestas es nadar hasta la isla por la mañana, comerse unos pinchos al mediodía y disfrutar de los fuegos con un tinto por la noche», aseguró Analisa.

«Preferimos escaparnos»

La Aste Nagusia también tiene sus detractores. Más de un autóctono prefiere desaparecer durante los ocho días que duran las fiestas. «Cada vez hay más gente, y es complicado tomar algo tranquilamente en un bar. Incluso ir a la playa es imposible. Mi marido y yo, si podemos, preferimos escaparnos a un lugar más tranquilo», confesó Elixabete, donostiarra de 48 años.

«La masificación que tenemos en la ciudad durante las fiestas es insufrible, y nunca puedo dormir por la verbena», se quejó la easotarra Nora. «Hay muy poca seguridad en las calles, siempre estoy pendiente del bolso por si me intentan robar el móvil o la cartera, y me da miedo volver sola a casa», comentó la joven donostiarra y sugirió que «debería haber más ertzainas vigilando la ciudad».

La igeldotarra Irati comparte esta opinión: «Odio las multitudes, siempre me ponen muy nerviosa, y además me siento bastante insegura», y añadió: «La gente está muy pasada, y cuando salgo de fiesta, entre tanto empujón y gente, algún desconocido acaba siempre tirándome su cubata encima. Estoy deseando que se acaben».

Simpatizantes de la Aste Nagusia o no, está claro que las fiestas ya han cruzado su ecuador y hay que aprovechar al máximo los últimos días. Eso sí, cada uno cómo y dónde prefiera.

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