Legorburu: «La combinación de azul y blanco es tan limpia, tan... donostiarra»

Legorburu: «La combinación de azul y blanco es tan limpia, tan... donostiarra»
Oihana Legorburu. Convierte viejos toldos en bolsos

MIKEL G. GURPEGUI

Le hicimos la entrevista hace unos días, porque este año Oihana Legorburu aprovecha la Semana Grande para viajar, que ella disfruta más con el Jazzaldia o las Magdalenas. Promotora del taller de ‘slow fashion’ Haria, Oihana ha diseñado y confeccionado productos tan donostiarras como los bolsos y mochilas realizados reciclando toldos de la playa de la Concha.

- ¿A qué se dedica exactamente?

- Yo a esto lo llamo estudio de moda sostenible y creativa. Como el antiguo corte y confección, pero con otra metodología y otra sensibilidad.

- ¿Y acostumbra a usar materiales reciclados?

- Lo hago menos de lo que me gustaría porque a veces me entran otros trabajos, pero en la medida de lo posible intento trabajar con materiales reciclados y, por otra parte, con comercio de cercanía o proveedores nacionales, siempre que se pueda. El nombre de ‘slow fashion’ marca ese posicionamiento.

- ¿Está calando la idea de que comprar una ropa u otra es también una decisión moral?

- Sí, lo barato sale caro. El hecho de comprar tan barato ha supuesto la destrucción del sector textil nacional y un montón de paro y despidos. La gente joven va mucho al precio tirado, pero con más edad y quizás con más conocimiento empieza a tener en cuenta dónde está hecho algo, por quién y en qué condiciones. Antes había más desconocimiento pero hoy sabemos más y empezamos a tomar conciencia. Yo sólo me pongo ropa hecha por mí o de segunda mano.

- Los toldos de la Concha no parecen manejables y versátiles. ¿Son un buen material para trabajar?

- Pues lo son. La verdad es que se trabaja muy bien con ellos, mucho más fácil que con una gasa o la seda. Ahora mismo en la línea ‘Tela marinera’ estamos haciendo neceseres, mochilas, bolsos y capazos. Eso lo estoy haciendo yo, y en fundación Emaús, delantales y los de Galarre, las alpargatas.

- Llamar la atención, algo hecho con tela de toldo donostiarra, nos llama. Pero ¿lo compramos?

- Sí, la gente se está animando. Y como los precios no son desmesurados y tienen el valor añadido de ser edición limitada...

- Y son la quintaesencia del donostiarrismo, ¿no?

- Pues sí, a muchos donostiarras les toca la fibra, pero incluso gente que no es de Donosti se ha visto interesada. Además del donostiarrismo puro y duro, que a gente de aquí casi le hace soltar la lagrimita, el tema de que sean reciclados interesa a otros clientes.

- Están en la bandera de la ciudad, en la equipación de la Real Sociedad, en los toldos, en todas partes. ¿El azul y el blanco ya son inevitablemente los colores de San Sebastián?

- Sí, son colores que han marcado mucho y la combinación de azul y blanco es tan limpia, tan, tan...

- ¿...Donostiarra?

- Sí, totalmente donostiarra.

- Como errenteriarra de nacimiento y donostiarra de adopción, ¿cómo ve la Semana Grande?

- Los fuegos artificiales están muy bien y la Semana Grande es bonita pero, a ver, si la comparas con las fiestas de los pueblos, aquello son fiestas y esto es más... ¿pasear? Es que en Errenteria están las Magdalenas...

- Confiese: usted es de los que huye de la Semana Grande.

- No, no huyo, no. Es que me coincide con mis días de fiesta y a veces me voy y a veces me quedo. Si estoy aquí, la disfruto. Lo que pasa es que no son de esos días que no te puedes perder y, en realidad, el resto del año ya hay muchas actividades interesantes en Donostia. La Semana Grande no la destacaría especialmente al lado de un Jazzaldi, un Festival de Cine o una Semana de Cine de Terror. De hecho, igual disfruto más de un Jazzaldi, en que hay menos gente, que de la Semana Grande. Pero no soy anti-nada e intento disfrutar de todo.

- Desde el Ayuntamiento donostiarra se ha promovido en varias ocasiones el pañuelo festivo, pero no acaba de cuajar. ¿Por qué será?

- Yo nunca lo he llevado y no ha habido tradición de hacerlo. Quizás a la larga se imponga, no sé, pero costará. A la gente le cuesta menos vestirse entero de tamborrero o de baserritarra en Santo Tomás, que ponerse un pañuelo que no siente como tradicional. Y para crear una nueva tradición se tienen que alinear los astros...

- ¿Se le ocurre proponer algún otro complemento festivo?

- No sé, no se me ocurre. Pañuelitos para fiestas con toldos de la Concha ya sería demasiado, ¿no?

- ¿Se ha asomado al desembarco pirata?

- Sí, aunque no he participado. Es un ejemplo de algo que surge casi como una gamberrada en contra de lo establecido y acaba funcionando y siendo asumido como tradición.

- ¿Ha ido a los toros?

- Jamás en la vida, ni iré. Prohibiría las corridas. Se pueden hacer buenas fiestas sin matar animales.

- En general, ¿San Sebastián es clásica a la hora de vestir?

- Sí, somos clásicos. Aquí no sacamos un pie del tiesto. Va por generaciones, pero en otras ciudades ves más color y estéticas más extremas. Y aquí todos vamos bien puestos, más discretos y con colores sobrios: gris o azul.

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