Semana Grande

«Arriesgas y vas con todo cuesta abajo»

Tumbados, en bici, o con vehículos más preparados, todas las goitibeheras alcanzaron velocidades muy altas. / MICHELENA

Divididos en cuatro categorías, 35 goitibeheras compitieron ayer en las cuestas de Markotegi

PABLO GUILLENEA

El asfalto de la cuesta de Markotegi, en Zuatzu, amanece hoy con los restos de neumático de los 35 vehículos que compitieron ayer en la cuarta edición de las bajadas de Goitibeheras. Divididos en cuatro categorías –de rueda neumática, ‘drift-trike’, vehículos ligeros y las de ruedas de rodamiento–, los participantes se disputaron el trofeo en dos bajadas. «En la primera vas a hacer el tiempo, a tantear un poco el recorrido, en la segunda ya arriesgas y vas con todo», cuenta Unai, de Oñati, que con 18 años ya es un corredor habitual en la categoría de ‘neumático’. «El año pasado ya conseguí convencer a mi madre de que me dejara participar. Montamos el coche en casa con ayuda de algunos amigos y vamos de competición en competición».

Cuentan los organizadores que por su «mayor velocidad y mejor maniobrabilidad» va sustituyendo, poco a poco, a la conformada por los vehículos de rodamientos. «A los jóvenes que empiezan les llaman más los neumáticos porque les gusta correr todo lo que puedan», explican, «este año solo compiten dos equipos con vehículos de rodamientos». La clasificación por tiempos lo evidencia: los siete primeros puestos de la tabla los ocupan corredores de esta categoría, en la que Samuel Torrico (piloto) y Aritz Larrinaga (copiloto) consiguieron imponerse por menos de un segundo de diferencia en unas bajadas rápidas y ajustadas.

Salvando el tópico del ‘aquí ganamos todos’, lo cierto es que todo el mundo celebra y es complicado reconocer a los ganadores. La mayoría compiten en la liga organizada por la EHIKF (Federación de Deportes de Inercia de Euskal Herria), con alrededor de 14 competiciones en Bizkaia y Gipuzkoa, y se juntan en cada bajada, generalmente en verano y durante las fiestas de cada pueblo. «Nosotros competimos en todas las bajadas, con esta victoria iremos terceros en la liga», cuentan los jóvenes ganadores. «Venimos desde Mundaka y este es el primer año que hacemos el circuito entero. Compré el coche por unos 500 euros a principios de este año y le hemos hecho un par de ajustes para hacerlo más competitivo». Estas mejoras, sumadas a una estrategia bien pensada pese a su poca experiencia, les han labrado una victoria merecida, pero por la mínima. «La primera bajada íbamos más tranquilos, teníamos los neumáticos demasiado hinchados y no hemos ido cómodos del todo», cuenta Samuel, «para la segunda ya los hemos desinflado un poco y hemos conseguido bajar aún más el tiempo».

Sorprende la edad de los participantes. Zulema y Francisco Martinez, hermanos, compiten en la categoría de vehículos ligeros (similares a bicicletas pero sin pedales), y con 12 y 17 años ya alcanzan velocidades poco inferiores a las de los conductores más expertos. Francisco, el hermano mayor, con un tiempo solo ocho segundos superior al de los ganadores, explica que corren en esta categoría porque «es más fácil». Ambos aspiran a competir con neumático algún día, «yo empecé porque veía a mi hermano», cuenta Zulema, natural de Torrelavega.

Un deporte en cambio

Como cabe esperar, es una afición transmitida de padres a hijos. «A los niños les meten sus padres», relata Eduardo Vallejo, donostiarra que compite en la categoría de rodamiento, «ellos suelen bajar con neumáticos y los niños pueden ir probando en las bicis». También él es consciente de que el deporte evoluciona y que las bajadas de vehículos con rueda metálica de rodamiento cada vez tienen menos tirón. «Es una pena, porque se está perdiendo la esencia original. El manejo es diferente y el ruido y vibración son un mundo aparte, a mí es esa la sensación que me engancha».

Josue, Eneko y Josu también compitieron en la misma categoría que el donostiarra, que agrupa vehículos de hasta tres corredores, como es el caso. «La bajada no ha ido bien, tuvimos un choque en una competición anterior y hoy estábamos probando a ver cómo iba. El coche se nos iba desde el principio de la bajada y en la última curva hemos chocado».

Su vehículo, con el morro levantado por el golpe, mantiene aún un aspecto acorde al imponente ruido que producen sus ruedas de metal al bajar por la cuesta. «Compramos el coche este año para poder competir los tres juntos. Yo también suelo competir en la categoría neumático, igual que el hijo de Josu».

El día terminó con una última bajada de exhibición. «Esta ya no cuenta, ahora le damos caña», contaba uno de los competidores mientras ataba su ‘goitibehera’ a la camioneta que los subía a lo alto de la cuesta. Los participantes reservaron toda la inercia y velocidad para ganarse los aplausos del público congregado en la curva final. Con derrapes, maniobras de los ‘drift-trike’ y algún que otro golpe contra los fardos de paja que protegían los puntos más críticos de la cuesta, las bajadas concluyeron y se procedió a la entrega de los trofeos. Al finalizarla, despedida amistosa y retorno a los distintos puntos de procedencia de los participantes, venidos desde localidades de todo el cantábrico. Con las fiestas de los pueblos que visitan como excusa, volverán a coincidir en la próxima bajada.

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