Destreza de combate con bastón de olivo

Iñaki Ganboa detiene el golpe lanzado por Goyo Martín./
Iñaki Ganboa detiene el golpe lanzado por Goyo Martín.

Makil Jokoa Elkartea muestra a las seis de la tarde en el Paseo de La Zurriola un arte ancestral, vascón y universal: ataque y defensa con palo corto o largo

BEGOÑA DEL TESO

'Jokoa' entendido no en su acepción de 'juego' sino en la de 'habilidad' o destreza. En la acepción antigua de la palabra tanto en euskera como en francés, castellano, inglés, flamenco, italiano o alemán. Porque durante siglos no fue juego ni deporte sino una manera de ataque y defensa. Una forma de esgrima, entendiendo por 'esgrima', palabra de origen germánico, 'proteger(se) en ataque'.

Miembros de la asociación Makil Jokoa Elkartea con sede en el polideportivo de Oiartzun, donde este arte marcial está considerado bien cultural, por lo que su práctica se impulsa, defiende y protege, harán hoy no lejos de los cubos de Moneo una exhibición de cómo utilizaban el bastón en combate, desafío y duelo nuestros antepasados. Y lo harán en un momento en que se recupera lenta pero vigorosamente la cultura europea de las artes marciales con herramienta o arma. Hasta hace bien poco, parecía que solo los orientales supieran blandir espadas y katanas pero la realidad es que los samurais pocas veces mostraron su destreza en guerras fuera del Japón y cuando combatieron en Corea y China fueron derrotados. Por contra, los pueblos europeos, desde las legiones romanas hasta los Tercios de Flandes, sin olvidar a los bárbaros del Norte, batallaron durante siglos lejos de sus tierras. Y muchas veces, vencieron.

Se sabe que durante las guerras carlistas la makila fue arma terrible y temida. Constancia queda en las crónicas de las hazañas de Ramón Cabrera, natural de Tortosa. Conde, duque, marqués y coronel, 'El Tigre del Maestrazgo' le llamaban y era conocido porque atacaba las líneas liberales blandiendo su bastón, dejándolas quebradas en las cañadas.

Makilaris en toda Europa

Humboldt, Iztueta y Larramendi escribieron sobre el Makil Jokoa. Nunca como una rareza, sino como algo que los habitantes de este país conocían bien. Hasta hace relativamente poco. Iñaki Ganboa, estudioso, practicante, maestro y escritor de este arte de combate se entrevistó una vez con Charles Bergara cuando el mítico fabricante de makilas de Larresoro ya rondaba los 90 años y éste le contó que conoció muy bien a un gran luchador con el bastón vasco. Era un minero. Un minero que andaba por muchos caminos y necesitaba saber defenderse de los salteadores. Un cura de Iparralde, Dihartz de nombre, le curtió en el manejo de la makila, y dice Ganboa que Bergara recordaba haberle visto enfrentarse en la posada que tenía su familia a tres maleantes a los que partió la crisma.

Hay documentos y mucho relato oral que indican a las claras que en Euskal Herria cuadrillas y pueblos se desafiaron y dirimieron litigios de lindes y caminos usando los bastones hasta la década de los 70 del siglo XX, aunque también es cierto que los años oscuros de la posguerra española provocaron, también, que no fuera fácil guardar cualquier elemento que las fuerzas militares o policiales pudieran considera arma.

Renacen las artes europeas de combate. En Sicilia, por supuesto. Allí llevaron la destreza del bastón los navarros que combatieron a los Borbones. En las repúblicas eslavas. En las mismas Islas Canarias, donde como sucede en Oiartzun, la lucha con palo canario ha alcanzado categoría de bien y tesoro cultural y su práctica está integrada en los curriculos de educación física y deportiva de escuelas e institutos, amén de ser espectáculo que llena polideportivos, y deporte enseñado en academias y gimnasios.

En la exhibición de hoy a las seis de la tarde los luchadores de Makil Jokoa Elkartea mostrarán y usarán distintos bastones de combate. Los tamaños pueden ser, de hecho son, distintos. El de 30 a 40 centímetros, el más parecido al garrote que se ve en el cuadro de Goya, se utiliza más en el cuerpo a cuerpo cerrado. El más habitual, el que se ve en esta página, mide metro veinte, metro cincuenta pero en las viejas crónicas se habla de bastones que alcanzaban los dos metros. Exceptuando el garrote, es arma de dos manos en la que una actúa como palanca y la otra conduce siempre la trayectoria del bastón, dirigiéndolo a voluntad contra el contrario y el suyo. Arma libre que cada combatiente manejará según su personalidad y físico. Para unos primará la potencia del golpe en distancia corta; para otros lo importante será la velocidad. Velocidad en el giro, la esquiva, el hurtar el cuerpo. Al descargar el golpe. Arma que exige un juego de muñeca magistral. Arma de agarre firme. Arma de mandoble, que exige pies ágiles. Arma que no puede perder la guardia. Arma que aun se usa allá donde las guerras se hacen a la manera antigua. Arma letal.

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