Seis viviendas de lujo en villa Almudena

Fachada principal de villa Almudena, en Miraconcha, uno de los edificios neoclásicos más representativos del paseo.
Fachada principal de villa Almudena, en Miraconcha, uno de los edificios neoclásicos más representativos del paseo. / SARA SANTOS

La reforma prevista por el nuevo propietario del palacete del siglo XIX no podrá afectar a las fachadas. El edificio, con 1.110 metros cuadrados y un precio de venta sobre los 12 millones, es el último ejemplo de construcción aislada de estilo hotel francés en Miraconcha

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Villa Almudena, en el paseo de Miraconcha, inicia una nueva etapa camino de cumplir los 150 años de existencia. El nuevo propietario de este palacete del siglo XIX tiene previsto transformarlo en seis viviendas de lujo, una obra de reforma que deberá observar las restricciones recogidas en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc).

Con un precio de venta sobre los 12 millones de euros, el inmueble tiene calificación residencial en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2010, por lo que también sería posible destinarlo a usos como el hotelero o el comercial, entre otros, si esa fuera la voluntad del comprador.

La propiedad ocupa una superficie total construida de 1.110 metros cuadrados, que se distribuyen en planta baja (325 metros cuadrados), primera (272 metros cuadrados), segunda (290 metros cuadrados) y tercera (221 metros cuadrados), más la torre que se eleva una planta más. Los jardines y caminos de acceso se extienden por una parcela de 2.900 metros cuadrados. Cuenta con un grado C de protección en el catálogo municipal de patrimonio, por lo que sus fachadas -la principal, de 18 metros- y los elementos que la decoran deben conservarse. No se permiten levantes, pero sí la construcción de hasta cuatro plantas bajo rasante, de las que la existente se reservaría a los residentes de los pisos y las tres inferiores, de aprovecharse, a parking de rotación. También se contempla la posibilidad de consumir la edificabilidad máxima, que se eleva hasta los 1.249 metros cuadrados.

Según la ficha incluida en el Peppuc, villa Almudena es el último ejemplo entre las villas aisladas construidas en la ladera de Miraconcha según el modelo de hotel francés. Dispone de una planta compacta con habitaciones en torno a un distribuidor central y recorridos independientes entre la escalera principal y la de servicio. Sus fachadas reúnen los elementos comunes a esta clase de palacetes neoclásicos, como son los detalles de balaustradas, encadenados, recercados y frontones que destacan como piezas talladas o revocadas sobre el fondo neutro del muro de ladrillo.

En 1942 se realizaron reformas consistentes en la sustitución de la cubierta de madera por otra metálica aumentando su altura, así como la elevación de pabellones adosados y la excavación en el talud para la abertura de los garajes. También se añadió la escalera adosada a la fachada posterior con la finalidad, entre otras, de dotar de un acceso independiente a la vivienda de la planta alta.

Ubicada en el número 13 del paseo de Miraconcha y construida en 1868, villa Almudena -anteriormente llamada Buschental, Navas y Adelaida por sus sucesivos propietarios- es un edificio encargado por el marqués de La Habana José Gutiérrez de la Concha, también teniente general del Ejército.

Costaba 90.000 pesetas

En 1872, a las puertas de la II Guerra Carlista, la vendió por 90.000 pesetas a María Pereyra y Castro, viuda de José Buschental, un afamado hombre de negocios, según relatan los historiadores Lola Horcajo y Juan José Fernández Beobide en el libro 'Villas de San Sebastián', de reciente publicación.

Diez años antes su muerte, María Buschental traspasó en 1881 el palacete a Luis Navas y Quintairos, un rico empresario, por la misma cantidad. Y solo trece años más tarde, la bilbaína Adelaida González de Castejón y Torre, viuda de Juan Cruz Gurtubay y Meaza, se lo compró a este por 150.000 pesetas que pagó en metálico, es decir, con monedas de oro y lingotes.

Los datos

La villa
Fue construida en 1868 por encargo de José Gutiérrez de la Concha, marqués de La Habana.
Superficie
Ocupa 1.110 metros cuadrados en tres plantas sobre una parcela de 2.900 metros cuadrados.
Protección
Cuenta con un grado C en el catálogo municipal de patrimonio, por lo que sus fachadas deben conservarse.
Reforma
Las obras de redistribución de los espacios interiores transformarán el palacete en seis pisos de lujo con vistas a la bahía.

La mujer que daría nombre a la villa durante las siguientes cinco décadas abordó una renovación total en 1894 dirigida por Luis Aladrén, arquitecto coautor del Gran Casino de Alderdi Eder, quien le dio su aspecto actual.

Tras el fallecimiento de doña Adelaida en 1929, la villa pasó por herencia a su hija Rosario -dama de la reina Victoria Eugenia- y su nieta Carmen Gurtubay y Alzola, quien desarrolló un activismo político que le llevó a exiliarse en Francia durante la Guerra Civil.

En 1942, vendieron el inmueble por 500.000 pesetas a Francisco de Cubas y Urquijo, conde de la Almudena, quien le volvió a cambiar de nombre y ordenó construir en la parte trasera una escalera adosada y un levante sobre la cocina que no afectaron a la imagen exterior.

Fallecido el conde, la familia vendió la casa en 1965 a la sociedad San Abdón y el notario Alejandro Bérgamo y sus descendientes han podido disfrutar de ella para sus estancias veraniegas. Ahora, villa Almudena vuelve a cambiar de manos y se prepara para una redistribución de sus espacios interiores para crear seis viviendas con vistas a la bahía. Son los planes que manejan los nuevos propietarios, quienes confían en que esta inversión multimillonaria en primera línea de playa resulte rentable.

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