Un parque infantil bajo la variante de Carlos I en 2018

Imagen virtual del parque bajo los tableros de la Variante de Carlos I, con juegos -cuerdas, toboganes, rocódromo...- y zona de estancia./
Imagen virtual del parque bajo los tableros de la Variante de Carlos I, con juegos -cuerdas, toboganes, rocódromo...- y zona de estancia.

La segunda fase de la reurbanización incluye también aceras más anchas y bancos

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Los vecinos de Amara conocieron ayer el proyecto del Ayuntamiento para la segunda fase de la integración de Carlos I en la trama urbana, una propuesta en la que se apuesta por calmar el tráfico y generar espacios peatonales más amplios.

La concejala de Movilidad, Pilar Arana, informó en la reunión celebrada en el Salón de Pleno de que, a la espera de «otras actuaciones» que permitan el demandado cierre de este acceso a la ciudad, su departamento adoptará tres medidas: actuar sobre los viales y bajo tableros, reordenar el aparcamiento y mejorar las aceras de la avenida.

Los datos

En los viales
La segunda fase de Carlos I contempla una mediana y el estrechamiento de carriles para calmar el tráfico.
Bajo los tableros
Se creará un parque con juegos y zona de estancia. Las plazas del parking actual se reordenan.
En la avenida
A ambos lados de la Variante se suprime la línea de aparcamiento más próxima a las viviendas y se amplían aceras.

En los viales se van a estrechar los carriles para generar una mediana, una solución efectiva para que los conductores reduzcan la velocidad. Será una mediana de poca altura, tipo bordillo, como la existente en el Alto de Miracruz, y podrá atravesarse en caso de necesidad de alternar el paso de los vehículos en uno u otro sentido.

También se había planteado la posibilidad de elevar los pasos de peatones, pero finalmente se ha descartado por consejo de Diputación, detalla Arana, quien recuerda que quedará «pendiente» la instalación de un radar como demanda el vecindario. «Seguimos hablando con el Gobierno Vasco y, si no hay acuerdo, intentaremos ponerlo nosotros», avanzó la delegada jeltzale.

En la avenida de Carlos I, pares e impares, hay dos líneas de aparcamiento que pasarán a ser solo una, en el lado más próximo a la Variante, para así ganar metros y ampliar y adecentar las aceras. Las plazas que se supriman se «recuperarán» en calles adyacentes como Podavines en una reordenación que se consensuará con el vecindario. Desaparecerá la fila de OTA comercial y los nuevos estacionamientos que se habiliten estarán reservados a los residentes del barrio.

La actuación bajo tableros contempla la creación de un parque infantil con bancos. Para lograrlo será preciso arañarle espacio al parking en superficie, que con la reordenación prevista perderá unas siete plazas. La zona se acondicionará como lugar de juego y estancia, con cuerdas, rocódromo, iluminación «cálida y bonita» entre las vigas que sujetan la Variante, aparcabicis... Una línea de bancos separará este entorno peatonal del aparcamiento.

Una de las innovaciones que llegarán con el parque es la llamada cesta mola, una especie de balancín para niños con movilidad reducida. «En la ciudad hay columpios adaptados, pero ninguno de estas características», subrayó Arana.

El proyecto para la segunda fase de Carlos I debe pasar aún por Junta de Gobierno Local, pero el departamento de Movilidad ha reservado una partida de 160.000 euros en los presupuestos de 2018 para su ejecución de la segunda fase, por lo que será una realidad a lo largo del próximo año.

En la reunión se volvió a hablar de la clausura definitiva de este acceso a la ciudad, una opción que se ha «analizado y estudiado» en las diferentes sesiones de la comisión técnica interinstitucional constituida hace dos años. «La conclusión es que ahora mismo no se puede cerrar Carlos I mientras no se acometan otras actuaciones» como la ampliación de la rotonda de Martutene.

«Si el objetivo superior es mejorar la comunicación entre los barrios de la ciudad y municipios del entorno con la GI-20, sería contradictorio con la eliminación de alguna de las conexiones existentes», aseguró la responsable de Movilidad, quien advirtió de que el cierre no supone la «desaparición» de los vehículos que lo usan sino su «mero traslado». «El tráfico de entrada se desviaría al Antiguo y acabaría en La Concha, que es un efecto indeseado. Y si se desvía al vial Amara-Ibaeta, acabaría llegando también a Pío XII y al río», argumentó.

Además, concluyó Arana, el cierre conllevaría «eliminar» alternativas de conexión entre barrios, «cargando» los viales interiores de la capital guipuzcoana.

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