Todos los días pueden ser Sagardo Eguna

La plaza de la Constitución, hasta los topes en el Sagardo Eguna/Sara Santos
La plaza de la Constitución, hasta los topes en el Sagardo Eguna / Sara Santos

La Asociación de Sidra Natural de Gipuzkoa reivindica en Donostia una tradición familiar. 8.000 botellas fueron degustadas en la Plaza de la Constitución por miles de consumidores que pudieron probar el primer mosto de la cosecha de 2017

GAIZKA LASA

El nombre del evento y su propósito dibujan una paradoja, como bien han podido comprobar cerca de 5.000 personas en la Plaza de la Constitución este sábado. Se celebraba allí el Sagardo Eguna, el día que reivindica que la sidra no tiene días. Que viene de una larga tradición familiar con vocación de continuidad, que forma parte del acervo cultural vasco -eminentemente guipuzcoano- y que recomienda un consumo desestacionalizado, tanto de las barricas del Txotx como del elegante frasco en la que se embotella.

El momento álgido de una jornada en la que se han abierto y consumido 8.000 botellas certificó el significado de la fiesta organizada por la Asociación de Sidra Natural de Gipuzkoa. Joxe Miguel Bereziartua y su mujer, Eva Aranburu, han recibido un homenaje por su larga trayectoria promocionando la cultura sidrera desde su establecimiento de Astigarraga. «Eso sí que es sacar jugo a sus vidas», recordó metafóricamente el bertsolari Aitor Mendiluze. Pues bien, la entrega del obsequio por parte de la asociación -un pin de mayor valor sentimental que económico- fue protagonizada por sus hijos, Oskar y Aitor. Guiño familiar que tuvo seguida con el baile del aurresku por parte de las nueras.

El simbolismo del acto -conducido con oficio por Imanol Artola- puso el contexto propicio al mensaje principal de la jornada. Entre la emoción y el orgullo, Bereziartua articuló un discurso con carga de profundidad. Breve, corporativo, de sidrero a sidrero. «Nuestros padres, abuelos y antecesores han hecho una gran labor, y los próximos también tendrán que seguir con la tradición para mantener el prestigio de la sidra». Convertido en el Mesías al que le tocaba esta vez anunciar la Buena Nueva de la cosecha de este año, bordó su intervención, vaso de sidra en mano, con un provocativo «edan eta zabaldu» (bebe y difúndelo).

Sus palabras fueron ovacionadas por una Plaza de la Constitución abarrotada, que presidieron en el momento del ‘brindis oficial’ sidreros, alcaldes de municipios vinculados a esta bebida -Astigarraga, Usurbil, Hernani, Donostia y Azpeitia- y representantes institucionales del Gobierno Vasco -la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia echó un capote al sector con su presencia-, y la Diputación de Gipuzkoa, cuyo director de Desarrollo Rural, Xabier Arruti, manifestó la implicación foral con el sector. No brindaron una, sino dos veces. La foto de familia exigió repetición y el personal se prestó dada la calidad de la sidra degustada. Cámaras contentas, paladares encantados.

Delimitado por vallas y por un cordón de curiosos que grababan la estampa, se colocó un antiguo lagar, en el centro mismo de la plaza, ubicación elegida con premeditación y alevosía para evidenciar dónde y cómo se inicia la elaboración de la sidra. Allí dirigía el proceso de prensado de la manzana el hernaniarra Eñaut Agirre, quien subrayaba la labor de tres jóvenes sidreros que exhibían su habilidad para recoger las frutas con la ‘Kizkia’ a una velocidad superior a la manzana por segundo.

Junto al lagar cedido por Aburuza, de Aduna, y la ‘matxaka’ llevada por Lizeaga, de Astigarraga, el grupo de trabajo extraía el primer mosto recién elaborado con la cosecha de 2017. Según la Asociación de Sidra Natural de Gipuzkoa, «este año tenemos una cosecha abundante en cantidad y calidad, y una manzana de gran carácter, gracias al clima que hemos tenido este verano. La recogida se ha adelantado respecto a otros años ya que la madurez también se ha adelantado en muchos de los casos».

Expectación en el lagar

El meollo de toda la fiesta de la sidra causó expectación. Eñaut Agirre comentó que «ahora que estamos prensando la manzana la gente se dedica a observar, pero luego cuando ofrezcamos el mosto obtenido -sin alcohol- ya empiezan a preguntar e interesarse por el proceso. Se establece un momento de cercanía, sobre todo con los turistas, porque la gente de aquí ya sabe mucho de esto».

Unos y otros pudieron elegir el producto de 33 sidrerías, cuyos responsables escanciaron su bebida en los puestos, bajo los arcos de la plaza. Uno de ellos, Ion Astiazaran, productor de la sidra de sello familiar elaborada en Iruin (Zubieta), explicaba que «para nosotros es importante estar en una plaza así y, de hecho, traemos nuestra mejor sidra, para que la gente se quede con una buena sensación de la marca. Hoy más que las ventas, el objetivo es ver gestos de satisfacción en los consumidores». No obvió que un Sagardo Eguna tiene su trastienda. «Hay quien trae la sidra que le ha sobrado y se nota en la cara que pone la gente que prueba un vaso y tira lo de dentro». Tampoco niega que «hay algo de racaneo entre los asistentes. Algunos vienen a pedir la sidra, enseñan el ticket y se lo vuelven a guardar».

Como novedad, la asociación Fruitel colocó un puesto con distintas variedades de manzana sidrera, un elemento más para divulgar una cultura que se transmite de generación en generación para nuestro disfrute.

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