La Sade reactiva su plan para cambiar los usos del Bellas Artes y hacer pisos

Imagen del edificio Bellas Artes. /USOZ
Imagen del edificio Bellas Artes. / USOZ

La empresa ha trasladado al gobierno municipal su interés en cambiar la calificación del inmueble de uso terciario a residencial

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La Sade ha planteado al Ayuntamiento una posible modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permita desbloquear el futuro del Bellas Artes y darle un destino tras más de tres décadas de abandono. La empresa ha trasladado al gobierno municipal su interés en cambiar la calificación del inmueble de uso terciario a residencial -como todo el ámbito-, de modo que pueda transformarlo en viviendas.

La Sade no ha registrado aún una solicitud formal ni un proyecto concreto, pero la idea está sobre la mesa de las negociaciones abiertas tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que cuestiona la protección otorgada al inmueble por el Gobierno Vasco sin tener en cuenta su estado de ruina.

Ante este nuevo escenario, el Ayuntamiento y la propietaria del Bellas Artes se dieron dos meses para resolver la situación, plazo que expira en agosto. Como gesto de buena voluntad para que las conversaciones lleguen a buen fin, la compañía ha accedido a suspender la reclamación patrimonial de 13,7 millones de euros dirigida contra la Administración municipal hace dos años precisamente por no permitir la recalificación a residencial.

Para modificar el planeamiento -un procedimiento que puede durar hasta un año- será necesario que ambas partes alcancen un acuerdo y que la propuesta de la Sade esté motivada y sea factible técnica y jurídicamente. Cuando la presenten, el gobierno municipal la estudiará y tomará una decisión al respecto.

Tras la anulación de la protección del Gobierno Vasco, el Bellas Artes vuelve a estar incluido dentro del grado C del Peppuc, lo que permitiría su derribo y reconstrucción manteniendo el chaflán de la esquina y recuperando el diseño original de la fachada (Ramón Cortázar, 1914) con algunos cambios. El caso es que cuando el Ayuntamiento decidió otorgar este blindaje flexible al edificio, la Sade aún barajaba llevar a cabo un proyecto hotelero, un uso que ha ido descartando con el tiempo. Ahora, la transformación del antiguo cinematógrafo en pisos es una opción que vuelve a ganar enteros.

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