El reto de mejorar la recogida de basura en Donostia

El 5º contenedor mejora las cifras de recogida selectiva./L. ALTUNA
El 5º contenedor mejora las cifras de recogida selectiva. / L. ALTUNA

No obstante, desde 2010 los desechos vertidos en la ciudad solo han crecido y la fracción rechazo suma más de mitad de lo que se deposita. En dos años Donostia aspira a reducir en un 14% la cantidad de residuos que genera.

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN

Donostia se ha marcado unos objetivos muy concretos para mejorar las tasas de recogida de basura. El horizonte más cercano se encuentra en 2020, año en el que la capital guipuzcoana quiere generar un 10% menos de residuo con respecto a 2010. No obstante, pese a que la meta está clara, el camino no pinta sencillo. Para empezar porque en el recorrido hasta el 2016 la cifra de residuos vertida por los donostiarras no ha hecho más que aumentar y la fracción rechazo todavía suma más de la mitad de la basura generada.

Estas conclusiones se desprenden del último Plan Director de Residuos de San Sebastián, aprobado a finales del año pasado, y que realiza un análisis de la situación de la ciudad en materia de residuos y marca la hoja de ruta del Ayuntamiento para los próximos cuatro años. Así, en la radiografía que hace de la ciudad se observa que durante 2016 -último año del que se disponen datos completos- se recogieron 88.782 toneladas de residuos, contabilizando tanto el ámbito urbano y el industrial. Esto se traduce en 1,31 kilos por habitante y día (477 kilos en todo el año).

477
kilos de residuos
generados en la ciudad por persona en 2016 en los ámbitos urbano e industrial
Supuso 1,31 kilos por persona y día.
77.075
toneladas
de basura son las que se aspira a generar en 2020
Se trata de un 14% menos de lo que se creó en 2016, que fueron 88.782 toneladas.
77.075
Recogida selectiva en 2016
77.075
Aumento en un 10% en la tasa de recogida selectiva en el periodo 2010-2016.
77.075
Cuatro de cada diez kilos de basura fueron recogidos de forma selectiva en el ámbito urbano.
77.075
La mayor recogida de biorresiduo permitió mejorar las cifras en este ámbito.
77.075
Resto de fracciones
La fracción resto todavía supone más de la mitad de los residuos que se generan, alcanzando el 61,5% del total
Hay margen de mejora en el resto de fracciones.
En papel se recogieron 61,5 kilos en 2016 por persona
Cada ciudadano genera al año 119 kilos.
77.075
La recogida de envases alcanzó los 57 kilos por habitante en 2016.

Se trata de casi un 4% más que en 2010 -unas 3.000 toneladas- cuando se supone que la cifra tendría que ir a la baja para poder alcanzar el objetivo de 2020, de 77.075 toneladas ese año. Por lo que toca deshacer el camino andado y habrá que reducir un 14% con respecto a 2016.

«Lo cierto es que hasta 2013, la tasa de generación de residuos urbanos presentaba una tendencia a la baja, alcanzándose ese año una cantidad de 1,16 kilos por habitante y día. Pero desde ese año y hasta la actualidad la cifra no ha parado de crecer», reconoce la concejala de Medio Ambiente, Ane Oyarbide.

Pero, entonces, ¿qué ha pasado para que se haya revertido esa tendencia? Entre las distintas explicaciones, las que más peso tienen son el fin de la crisis económica y la mejora en el consumo que, por ende, provocaron una mayor generación de basura. También cabe mencionar que desde 2014 crecieron en mayor proporción las recogidas específicas de residuos en el ámbito urbano, es decir, aquellas que se realizan fuera de los cinco contenedores y que corresponden a los residuos recogidos en polígonos industriales y las recogidas específicas de limpiezas, mercados, etc.

En cuanto a la evolución mensual, se observa que es en los meses de verano -julio y agosto sobre todo- y enero cuando se recogen una mayor cantidad de residuos. Esto se debe al aumento de la población estacional en la temporada estival -incremento de turistas- y al aumento de residuos por la campaña de Navidad.

Con este panorama, ¿es factible entonces llegar al objetivo de 2020? Oyarbide lo tiene claro: sí. «Vamos por el buen camino y aunque la tendencia no hay sido descendente, estamos emprendiendo medidas que van a permitir conseguirlo». Entre ellas, el nuevo plan de contenerización de la ciudad que propone, por una parte, la creación de islas o «áreas de aportación» donde estén agrupados todas las fracciones de residuos, evitando que los contenedores de distinto tipo estén separados a lo largo de una misma calle, por ejemplo.

Se trata de una medida que se quiere poner en marcha a partir del próximo mes, como experiencia piloto, en los barrios de Amara e Intxaurrondo, para luego extenderse por el resto de Donostia. Tal y como apunta la edil, esta redistribución provocará la desaparición de containers de fracción resto y el incremento de todos los demás.

Por otra parte se está analizando ampliar a toda la ciudadanía el quinto contenedor, que a día de hoy es de uso voluntario y al que sólo están apuntadas el 31% de las viviendas ocupadas de la ciudad (24.559 familias). Ahora bien, sólo la mitad de ellas utilizan el sistema.

Mejora en recogida selectiva

Eso sí, las cifras que arroja el Plan Director sí son positivas en lo que a la recogidos selectiva se refiere, ya que en el periodo 2010-2016 ha aumentado en un 10%, lo que supone que cuatro de cada diez kilos de basura se recogieron de forma selectiva en el ámbito urbano.

No obstante, de todas las comarcas de Gipuzkoa, San Sebastián es la que presenta la peores cifras en este sentido. Así, por ejemplo, esta tasa en Debagoiena llega al 79,64% y en Tolosaldea al 63,37%, mientras que Debabarrena, la segunda peor, se queda al 40,61%, según datos de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Si entramos al detalle, el informe apunta que el incremento a partir de 2014 de las tasas de recogida selectiva se debe, principalmente, al aumento del reciclaje del biorresiduo, es decir, aquellos restos de origen alimentario y de cocina así como vegetales no leñosos de pequeño tamaño. Aquel año fue cuando se implantó el quinto contenedor para recoger este tipo de fracción.

Aun así, la fotografía final se debe mejorar. A pesar de este incremento observado, en 2016 solo se recogió selectivamente el 16% de los biorresiduos que se generaron (sólo en el ámbito doméstico). Es decir, únicamente se echan en el quinto contenedor 25,3 kilos de los 156 que genera cada donostiarra al año. El lado positivo de este asunto es que la calidad del biorresiduo presenta menos de un 5% de impropios por lo que lo convierte en adecuado para su transformación en compost.

Mejor que Bilbao y Vitoria

La tasa de recogida del resto de fracciones (envases, papel y vidrio) aumenta ligeramente pero, desde luego, no en la proporción en la que aumenta la generación total de residuos. La fracción rechazo supone todavía más de la mitad de los residuos que generan los donostiarras, concretamente el 61,5% . La situación es la misma en Bilbao y Vitoria, aunque en ellas las cifras son significativamente peores. En la capital vizcaína la fracción rechazo llega al 79,5% de lo generado y en la alavesa es del 73,5%.

Respecto a la recogida selectiva, en San Sebastián es donde se observan los mejores datos de recogida de las principales fracciones, destacando los 25,3 kilos por habitante y año recogidos de residuos orgánicos, un dato muy elevado comparado con estas dos ciudades. También en el caso de los datos de recogida selectiva de papel y vidrio que llegan a ser el doble.

Concretamente, en Donostia y durante 2016 se recogieron 61,5 kilos de papel y cartón reciclables por habitante y año. «Teniendo en cuenta que se estima que cada persona genera 119 kilos de este residuo al año, hay mucho margen de mejora», destaca Oyarbide. En el caso de envases ligeros la cifra es de 57 kilos por habitante y año y cuando hablamos de vidrio la cifra asciende a 48 kilos.

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