La recogida de residuos, a examen

Recogida nocturna de un contenedor en la calle Urbieta, uno de los 1.814 que hay en San Sebastián para la fracción resto. / FOTOS SARA SANTOS

El Ayuntamiento trabaja en un plan director para optimizar el servicio y reducir el déficit

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA

El departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento trabaja en un plan director de residuos con el que pretende optimizar el servicio y reducir el déficit estructural que acumula desde hace años. Todo ello desde una perspectiva preventiva y de sostenibilidad que contribuya a que las familias y actividades del municipio generen cada vez menos basura. El documento de partida es un análisis de la situación actual, una fotografía de la realidad de los desechos en San Sebastián. Todos los datos han sido compartidos con los grupos políticos participantes en la comisión creada al efecto, que debatirán y reflexionarán sobre las posibles medidas a tomar en esta materia. Así el es el mapa de la basura de Donostia.

Evolución al alza. Durante el año 2016 se recogieron 85.462 toneladas de residuos en el ámbito urbano, que corresponden a 1,26 kilos por habitante y día. Si se contabilizan también los residuos industriales, esta cifra se eleva hasta las 88.782 toneladas, 1,31 kilos por habitante y día, según las cifras aportadas por la Mancomunidad de San Marcos. Hasta 2013, la tasa de generación de residuos urbanos presentaba una tendencia a la baja y ese mismo año se alcanzó el mínimo de 1,16 kg/hab/día. Desde entonces, la tasa ha ido en aumento hasta un máximo de 1,26 kg/hab/día en 2016. Desde 2014 también se recogen los residuos en el ámbito industrial, en el que se aprecia un crecimiento progresivo. La subida es mayor en las recogidas específicas, es decir, aquellas que se realizan fuera de los cinco contenedores: aceite, pilas, madera, residuos electrónicos... Durante los meses de verano -julio y agosto- y en enero es cuando se recogen una mayor cantidad de residuos, un fenómeno asociado al incremento de la población estacional en la temporada estival y a los excesos de la Navidad. El reto es reducir la generación de la cantidad total de residuos en un 10% para el 2020 respecto a los residuos generados en 2010.

Fracciones y rechazo. La cantidad de residuos recogidos de forma selectiva en los cinco contenedores -hay 4.558 repartidos por todos los barrios- ha aumentado a lo largo de los últimos años y en 2016 se alcanzó un máximo de un 38,5% en Donostia. En el horizonte aparece el objetivo de llegar al 80% de recogida selectiva en 2030. La fracción rechazo o resto -contenedor verde- dibujó entre 2010 y 2015 una curva a la baja, pero el pasado año subió tanto en el ámbito industrial como en el ámbito urbano, así como los residuos recogidos en la limpieza viaria. A pesar de este repunte, la fracción rechazo suma más de la mitad de los residuos generados con 53.747 toneladas, 288,82 kilos por habitante y año. Estos residuos se derivan a vertedero. La redistribución de los contenedores es una de las fórmulas previstas para mejorar su eficiencia.

En la ciudad hay 4.558 contenedores de las cinco fracciones repartidos por todos los barrios

Cada donostiarra genera 1,26 kilos de basura al día, sin contar los desechos de las actividades económicas

El PP impulsó la comisión de residuos tras advertir que la tasa cuesta hoy cinco veces más que hace diez años

Un 16% del orgánico. El llamado biorresiduo doméstico -contenedor marrón- está conformado por los residuos orgánicos de origen alimentario y de cocina y por los residuos vegetales no leñosos de pequeño tamaño. Se calcula que cada habitante de la ciudad genera aproximadamente 156 kilos al año, de los cuales solo se recogen de forma selectiva 25, el 16% de todo el residuo orgánico generado. El documento de trabajo del plan director admite que es difícil cuantificar la tendencia en las pérdidas y el desperdicio de alimentos por los cambios que se están produciendo en las cadenas de suministro. Por un lado, el mayor consumo de verdura y fruta puede implicar un aumento del residuo orgánico de los hogares. Por otro, el análisis de la evolución de los sistemas alimentarios indica un incremento en el consumo de alimentos procesados industrialmente, que implica una menor producción de residuo doméstico. En 2014 se implantó de forma generalizada en la ciudad el contenedor marrón para la recogida del orgánico. Es de uso voluntario y los ciudadanos deben inscribirse en un registro y solicitar la tarjeta electrónica que permite la apertura de la tapa. En la actualidad hay 24.717 viviendas (un 28% del parque total) y 1.585 actividades económicas con tarjeta, aunque el número de familias que depositan sus residuos de forma habitual es aún bajo. En la Parte Vieja, el orgánico de los establecimientos hosteleros se retira mediante un sistema puerta a puerta. La calidad del biorresiduo recogido en el también conocido como quinto contenedor presenta menos de un 5% de elementos impropios, por lo que es adecuado para su transformación en compost.

Consumo de papel. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel) estima una generación de 119 kilos per cápita de residuos de papel y cartón reciclables. En Donostia, en 2016 se recogieron 61,5 kilos por habitante y año, por lo que todavía hay un margen de mejora. Las gráficas reflejan que hasta 2013 la cantidad de papel y cartón recogida presentaba una tendencia a la baja y que desde ese año hasta el 2016 ha ido creciendo de manera progresiva. La evolución de la cantidad recogida es paralela a los cambios en el consumo. En términos generales, los papeles para embalaje representan el 62% del consumo total de papel, seguidos de los papeles gráficos (22%), los higiénicos y sanitarios (10%) y los papeles especiales (6%). El 96,2% del material que se deposita en los contenedores azules y otros sistemas de recogida es apto para su tratamiento en plantas de reciclado.

Los envases ligeros, a Urnieta. Reducir la cantidad de envases ligeros -plástico, latas, briks- es uno de los retos del Ayuntamiento, fin para el que ya ha puesto en marcha medidas para promover la reutilización de bolsas o la venta de productos a granel. En los 677 contenedores amarillos de la capital guipuzcoana se recogen 24,5 kilos por habitante y año, un 42% de los 57 kilos estimados que genera cada donostiarra. Según advierte el documento director de residuos, el modo de vida actual implica un crecimiento de la compra de productos envasados y los informes prevén un aumento de la producción en los próximos años. Los residuos recogidos -con un 28% de materiales impropios del contenedor amarillo- se llevan a la planta de selección de envases de Urnieta para su clasificación.

Vidrio y otros. Como ocurre con el plástico, la cantidad de residuos de vidrio que se genera en los hogares va en aumento. Si solo se computa la recogida en los iglús verdes situados en la vía pública, se estima una generación de 48 kilos de envases de vidrio por habitante y año. En 2016 se recogieron 7.163 toneladas de vidrio, que corresponde a 38,50 kilos por habitante. Los registros evidencian un incremento progresivo de la recogida selectiva, si bien el pasado año se redujo levemente. Menos de un 2% del material depositado en los contenedores no es adecuado. En cuanto a otro tipo de residuos, los de aparatos eléctricos y electrónicos también son cada vez más abundantes. En 2016 se retiraron 243 toneladas, que equivalen a 1,31 kilos por habitante y día. El capítulo de voluminosos -muebles y enseres que se depositan junto a los contenedores en los días establecidos para ello- ha evolucionado de manera parecida a la curva de generación total de residuos: desciende hasta 2013 y luego sube de forma progresiva hasta 2016. En la actualidad se recogen 15,31 kilos por habitante al año. En cuanto al aceite usado, su recogida selectiva se mantuvo constante de 2010 a 2014. En 2015 aumentó considerablemente y el pasado año volvió a bajar. Se estima que cada consumidor genera al año unos cuatro litros de aceite doméstico usado. Según este dato, se estaría recogiendo solo un 18%, por lo que todavía hay mucho margen de mejora. Por último, la recogida de ropa y textiles fuera de uso aumentó en 2014 respecto a años anteriores y se ha mantenido constante estos tres últimos cursos. En 2016 se recogieron 3,76 kilos por persona, el 54% del textil que se desecha.

El recibo se dispara. Fue el PP el que promovió la creación de la comisión de residuos tras denunciar la escalada sufrida en los últimos tiempos por la tasa municipal que se gira a los ciudadanos. El recibo de la basura se ha multiplicado por dieciocho en las tres últimas décadas, de modo que una familia media pagará este año unos 305 euros, cinco veces más que hace diez años. El concejal popular Txema Murguiondo explica que «antes de subir la tasa cada año porque sí como hasta ahora, debemos ser conscientes del servicio que tenemos y analizar cómo se podría mejorar. El objetivo final es conseguir un sistema de recogida más eficiente y más barato».

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