Retraso para el bidegorri de Morlans

Obras del ascensor inclinado de Morlans, que han provocado el cierre del túnel del bidegorri. / J. M. LÓPEZ
Obras del ascensor inclinado de Morlans, que han provocado el cierre del túnel del bidegorri. / J. M. LÓPEZ

La inestabilidad del terreno ha demorado dos meses la ejecución de la barrera dinámica que protegerá a los ciclistas de las obras del ascensor

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Malas noticias para los usuarios del bidegorri de Morlans. La reapertura del túnel que une este barrio con la estación de Lugaritz, en el Antiguo, se retrasa hasta finales de marzo. En principio estaba previsto, y así se había anunciado, que esta vía ciclista volvería a entrar en servicio en enero, pero las necesidades constructivas del ascensor inclinado a Aiete han provocado una demora de dos meses.

Según explica el concejal de Urbanismo, el socialista Enrique Ramos, las catas que se habían realizado durante los estudios topográficos de la zona no arrojaron resultados fiables. De hecho, cuando se procedió a limpiar y desbrozar la ladera los técnicos se encontraron con que el terreno era más débil de lo esperado. Este error de cálculo ha afectado a las obras del elevador, que acumulan ocho meses de retraso, pero también a la reapertura del túnel.

La condición para que el bidegorri sea de nuevo transitable y seguro es la construcción de un muro anclado de 28 metros de longitud con una barrera dinámica en su cabecera para estabilizar el talud hacia el viaducto y así evitar la caída del material de la ladera al carril bici. Los postes de la barrera dinámica estarán apoyados en una viga reforzada con abrazaderas metálicas, que a su vez descansará sobre la cabecera del muro. El presupuesto del proyecto asciende a casi 170.000 euros y la duración de los trabajos será de unos dos meses. El problema es que para hacer esta pared primero hay que asegurar la ladera con bulones, de manera que se eviten desplazamientos de tierras y caída de materiales. Y en esa tarea se afanan los obreros.

El elevador inclinado y el vertical entrarán en servicio en agosto, según las últimas previsiones

Cuando entren en funcionamiento, el elevador dará servicio a 3.700 donostiarras y reducirá el tiempo para llegar desde Aiete al Centro. En realidad serán dos los ascensores. El inclinado recorrerá 143 metros en 72 segundos con una pendiente media del 26,8%. La capacidad de carga de la cabina será de 1.875 kilos, por lo que podrá transportar a 25 personas en cada viaje. El sistema de tracción será eléctrico y en determinados momentos podrá generar su propia energía. La cabina, panorámica y montada sobre raíles como un funicular, estará fabricada de acero pintado y cristal de seguridad. Tendrá aire acondicionado, sistema de intercomunicación para emergencias y estará totalmente adaptada a las personas con movilidad reducida. El suelo será de goma y las luces, tipo LED. El cuarto de máquinas se instalará en la parte alta del hueco del ascensor.

Una vez en la rotonda de Melodi, donde desemboca el ascensor inclinado, los usuarios tendrán que cruzar la calle y recorrer unos metros a pie para alcanzar el segundo elevador. Se ubicará en el tramo inicial del paseo de Pío Baroja, justo debajo del viaducto por el que discurre el paseo de Aiete, y llegará en vertical a la parcela en la que se levantará el futuro ambulatorio del barrio. El desnivel a salvar en este caso es menor -como un edificio de tres pisos, la cabina será acristalada y de tamaño estándar (13 personas) y la duración del trayecto, más corta (7 segundos a una velocidad 1 m/s). Para su construcción ha sido necesaria la demolición parcial en anchura (hasta los 2 metros) de la escalera que comunica ambas calles.

Este segundo lote del proyecto también acumula un retraso de varios meses porque se detectó la necesidad de acometer un sostenimiento de tierras superior al planificado. El Ayuntamiento estima que para agosto podrían estar en marcha ambos ascensores.

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