El puente de Santa Catalina estrenará a final de año nuevas farolas anticontaminación lumínica

El puente de Santa Catalina estrenará a final de año nuevas farolas anticontaminación lumínica

El socialista Gurpegui informa de que los trabajos, que marchan al ritmo previsto, durarán unas diez semanas más y tienen un presupuesto de casi 150.000 euros

JORGE F. MENDIOLA

El puente de Santa Catalina ofrecerá a partir de diciembre una imagen renovada, sobre todo de noche. Los trabajos de restauración de las farolas avanzan al ritmo previsto y, si no surgen contratiempos, estarán terminadas antes de final de año, cuando se estrene la nueva iluminación que reducirá la contaminación lumínica en este paso sobre el río Urumea.

La principal diferencia radica en el diseño de las lámparas. El modelo esférico existente en la actualidad será sustituido por otro tipo campana, de manera que la luz se enfoque hacia abajo, hacia la calle, y no se pierda en el cielo, como ocurría hasta ahora.

Los datos

Farolas
La rehabilitación incluye nuevas luminarias led tipo campana que proyectan la luz hacia la acera, no hacia el cielo.
Brazos
Los de las farolas centrales se fabricarán en aluminio a partir del molde de madera empleado en los años 70.
Plazos
Las obras comenzaron en septiembre y tienen una duración estimada de 20 semanas, hasta finales de diciembre.
Presupuesto
El contrato se adjudicó con carácter de urgencia por un precio cercano a los 150.000 euros, IVA incluido.

En el proceso se conservarán las columnas de las farolas y se han fundido nuevos brazos con los moldes de madera que desde mediados de los años 70 se guardan en los almacenes municipales. Con esta solución técnica se garantiza la preservación de la estética del puente.

El concejal de Espacios Públicos y Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, advierte de que aunque la cantidad de lúmenes de las bombillas led no variarán, «quizás sí lo haga la sensación de luminosidad ya que la parte de arriba quedará a oscuras».

Los trabajos de rehabilitación de las farolas de Santa Catalina arrancaron en septiembre y durarán otras diez semanas. Estos elementos ornamentales se cubrieron con andamios y lonas con el fin de evitar la proyección de partículas o sustancias contaminantes tanto a la vía pública como al río.

Al tratarse de un conjunto protegido en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido (Peppuc), la operación tiene que observar una serie de medidas para impedir que se produzcan daños en las farolas, sus componentes o en el propio puente.

Detalle de una de las farolas ya instaladas.
Detalle de una de las farolas ya instaladas. / A. M.

En total son diez las luminarias afectadas por las labores de rehabilitación. Según la memoria del proyecto, la intervención en las columnas de las farolas de los extremos consiste en un «saneado de la capa superficial» mediante el sistema de «chorro de arena» para limpiar y retirar la roña, la restauración de la superficie con «trabajos metalúrgicos y de calderería (soldaduras, rellenos...)», la protección de la superficie mediante un «proceso de metalización aplicado con pistola y utilizando alambre con una composición de 85% de zinc de alta pureza y 15% de aluminio», el pintado de la columna mediante tres capas (una primera de imprimación y otras dos de pintura de protección para metal tipo Hammerite) y el pintado artístico de los escudos y placas. En las farolas del centro se añadirá a este listado de tareas la instalación de los nuevos brazos, fabricados en aluminio. El presupuesto total asciende a casi 150.000 euros, IVA incluido, y el contrato de ejecución fue adjudicado por el procedimiento negociado y sin publicidad.

«Grave deterioro»

El socialista Gurpegui justifica la urgencia de acometer esta restauración por el «grave deterioro» que presentan unos elementos que ya han dado algún susto. «Al menos en dos ocasiones se ha producido la caída a la vía pública de alguna pieza decorativa de fundición, que dado su peso y la altura desde la que se produce la caída, podría haber tenido consecuencias funestas para cualquier transeúnte». El edil recuerda, además, que recientemente fue necesario abordar también con carácter de urgencia el arreglo de una de las farolas del lado del paseo de los Fueros ante la aparición de una «grieta preocupante».

El puente de Santa Catalina disfruta de un grado F de protección en el Peppuc, que comprende «elementos y espacios construidos o urbanizados, o parte integradas en los mismos, que cuentan con valores que justifican su protección, y no están incluidos en el grado A. Se consideran como tales los jardines, los parques, las plazas, los espacios urbanizados, los puentes, los frontones, el mobiliario urbano, etc... que cuenten con esos valores».

Todas las actuaciones que afecten a elementos con esta protección deben atender a los principios de necesidad y reversibilidad, cuestiones ambas que en el caso de Santa Catalina quedan «debidamente justificadas», puntualiza Gurpegui.

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