El puente de Egia se reabrirá en enero para el paso de peatones y ciclistas

Un vecino de Loiola observa el vallado que le impide atravesar el puente hacia Egia. / A.M.
Un vecino de Loiola observa el vallado que le impide atravesar el puente hacia Egia. / A.M.

El Ayuntamiento se dará un tiempo para analizar más a fondo si merece la pena gastar 800.000 euros en una estructura que se derribará en 2 años

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

Peatones y ciclistas podrán volver a cruzar el puente de Egia en el mes de enero. El Ayuntamiento acometerá una sencilla reforma para recuperar las circulaciones a pie y en bici, y se ha dado más tiempo para analizar si merece la pena realizar un refuerzo estructural de 800.000 euros de coste para una infraestructura destinada ser derribada en dos años.

El alcalde, Eneko Goia, analizó ayer la situación del puente de Astiñene junto al concejal delegado de Espacios Públicos, Alfonso Gurpegui, y el director de Mantenimiento, Juan Ortiz de Zarate. Este paso sobre el Urumea, que comunica Egia con Loiola, está totalmente cerrado a todo tipo de tráficos desde el pasado 22 de agosto, al detectarse un inquietante cambio de rasante en la calzada que, posteriormente, se comprobó que tenía su origen en un desplazamiento de las cimentaciones de las pilastras apoyadas sobre el río.

Los responsables municipales tomaron la decisión de seguir adelante con la primera de las dos soluciones que propusieron tres ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la empresa Fhecor tras analizar exhaustivamente el puente. Se trata de colocar una línea de tirantes en el arranque de las bóvedas para «arriostrarlas y frenar las consecuencias derivadas del incremento de los movimientos horizontales inducidos por los giros de las pilas». Con esta intervención, para la que ya hay proyecto, los expertos consideran que se dotaría al puente de un nivel de «seguridad aceptable» para la circulación de peatones y ciclistas. La medida se tramitaría administrativamente mediante un procedimiento de urgencia para que los plazos no se dilataran mucho. El presupuesto ronda los 130.000 euros. Según explicó el concejal Alfonso Gurpegui (PSE), ya se ha solicitado el permiso al Servicio de Costas.

Se va a consultar a Dbus para que informe del perjuicio que le provoca el desvío de tres líneas

La actuación tiene un plazo de ejecución de dos meses y el Ayuntamiento espera que los trabajos puedan comenzar el mes que viene, con lo que el puente podría reabrirse para peatones y ciclistas a finales de enero.

Otra cosa es abrirlo al tráfico rodado. Los responsables municipales no tomaron ayer una decisión al respecto. Van a seguir analizando hasta qué punto merece la pena acometer un refuerzo estructural de los apoyos del puente, una obra de mayor enjundia por coste (800.000 euros), procedimientos administrativos de contratación (hay que sacar a concurso la redacción del proyecto y luego las obras) y plazos de ejecución, cuando es una infraestructura destinada a ser derribada una vez se construya el nuevo puente.

Y es que el nuevo Astiñene tardará dos años en ejecutarse, pero los plazos podrían aumentar hasta los tres años teniendo en cuenta la licitación y contratación de las obras y los procedimientos para adquirir unos terrenos necesarios para construir los estribos. El nuevo puente tiene un presupuesto de 2.742.308 euros a pagar a partes iguales entre el Ayuntamiento y URA. La disyuntiva en la que se debaten los responsables municipales es si merece la pena gastar 800.000 euros para una obra que va a servir para 1-2 años, dado que el viejo puente será derribado una vez se construya el nuevo (se ejecutará unos metros más abajo que el actual). Para tener más datos a la hora de tomar una decisión se ha decidido consultar a Donostibus para que informe del perjuicio que le causa y le podría causar (tres líneas han sido desviadas para no pasar por el puente) prolongar el cierre tres años.

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