El puente de Egia necesita ser reforzado

Los técnicos y el concejal Miguel Ángel Díez, en el centro, observan el puente de Astiñene.
Los técnicos y el concejal Miguel Ángel Díez, en el centro, observan el puente de Astiñene. / SARA SANTOS

Los estudios topográficos determinarán en una semana si se puede reabrir para algún tipo de tráfico. Los apoyos sobre el río se han movido y han «afectado seriamente al funcionamiento estructural», lo que compromete la seguridad

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

El maltrecho puente de Egia se mantendrá completamente cerrado una semana más hasta conocerse los resultados de un estudio topográfico. Una profunda inspección realizada ayer por especialistas determinó que las pilas han sufrido movimientos que afectan «seriamente» al funcionamiento estructural del paso sobre el río Urumea y son necesarias obras de «refuerzo» en los apoyos para garantizar la seguridad de las circulaciones. Estos trabajos se acometerán en los próximos meses, pero será a partir del 1 de septiembre cuando, de la evaluación de los primeros estudios, se determine la posibilidad de reabrir o no el puente a algunos tráficos y en qué condiciones.

El puente Astiñene permanecerá varios días cerrado totalmente a todo tipo de tráficos, incluido el peatonal, hasta que los primeros estudios que se realizan sobre esta infraestructura determinen el grado de afectación de los desplazamientos detectados en las pilas de apoyo sobre el Urumea.

En los últimos días se ha comprobado la existencia de un importante badén en la calzada del puente y las primeras observaciones encendieron las luces de alarma. La verdadera inspección se realizó ayer con dos ingenieros de las empresas Phecor y Sestra, quienes analizaron el puente desde el agua y sobre el mismo tablero, acompañados del concejal de Vías Públicas, Miguel Ángel Díez (PSE), y de técnicos municipales, entre ellos el director de Mantenimiento y Servicios Urbanos, Juan Ortiz de Zárate. También estuvieron presentes miembros del club de remo Ur Kirolak (con su presidente, Ricardo Unzueta, a la cabeza), observadores privilegiados del puente al estar sus instalaciones ubicadas en las inmediaciones, quienes cedieron la embarcación con la que los técnicos pudieron observar de cerca el estado de los apoyos del puente.

Los técnicos prolongaron más de una hora su análisis. La embarcación observó los desplazamientos de la mampostería de los apoyos y analizó el estado de los arcos de sillería de una infraestructura que ya tiene siglo y medio de vida. Paralelamente, comenzaron ayer a realizarse unos trabajos topográficos que servirán para ofrecer los primeros datos que permitan valorar el grado de desviación de las pilastras.

En las observaciones de los días previos ya se pudo apreciar que «el asiento de uno de los apoyos estaba afectando seriamente al funcionamiento estructural del puente», según precisó un informe municipal preliminar. Este movimiento de la pila «supone una pérdida de rigidez del apoyo, aunque se desconoce en qué grado, lo que puede provocar la formación de rótulas en los arcos, con la consiguiente pérdida de capacidad portante».

En la inspección de ayer «además de corroborar las patologías detectadas el día anterior, se han observado otras nuevas». En concreto, se cita que las pilas más cercanas a la margen izquierda «han sufrido giros, aunque de escasa magnitud, tanto sobre el eje vertical como sobre el horizontal, seguramente motivados por la mayor distancia de roca en su cimentación», un asiento realizado en su día «con pilotes de madera». Otra de las causas que se apunta con posible influencia en estos desplazamientos es la «afección por embate de la entrada de ola desde el mar». El informa concluye que con esta situación «no puede garantizarse la seguridad del puente, por lo que se ha decidido mantener el cierre total del mismo».

Díez (PSE): «Si se reabre de nuevo al tráfico, los vehículos más pesados no podrán circular»

El refuerzo podría consistir en «un recalce de las pilas mediante micropilotes»

Ante esta situación se han detallado los pasos a dar. El primero, realizar «una topografía del estado concreto y detallado en que ha quedado el puente», unos trabajos que previsiblemente estarán terminados mañana, viernes. A partir de estos datos, se realizarán los estudios y cálculos necesarios que permitan evaluar la posibilidad de una reapertura parcial del puente a algunas circulaciones. Este dictamen estará listo previsiblemente el 1 de septiembre.

Sondeos en las pilastras

Paralelamente, se van a realizar sondeos en las pilastras «para mejor definición de las mismas», unos análisis que se espera puedan estar terminados el 8 de septiembre. A partir de entonces, el Ayuntamiento deberá redactar un proyecto para definir las obras de «recalce de las pilas mediante micropilotes» y, si resultara necesario también, «el refuerzo de los arcos». Los técnicos municipales estiman que el proyecto podría estar realizado para el 22 de octubre, momento a partir del cual habría que licitar los trabajos y luego ejecutarlos. Serán, por tanto, varios meses los que se tardará en completar el refuerzo del puente Astiñene. Pero ¿por qué gastar una importante suma de dinero en el refuerzo de un puente que se va a tirar? Efectivamente, el Ayuntamiento va a construir un nuevo puente que sustituirá al de Astiñene unos metros más abajo del río. El problema es que ese nuevo paso sobre el Urumea no estará finalizado antes de dos años como mínimo, un plazo de tiempo excesivamente prolongado como para dejar sin puente a los vecinos de las inmediaciones, los de Egia, Loiola y Riberas, fundamentalmente.

El concejal de Vías Públicas, Miguel Ángel Díez, explicó que si finalmente se reabre el puente a partir del 1 de septiembre «no será para todo tipo de tráficos. Los vehículos más pesados -camiones, hormigoneras y algunos autobuses- no podrán pasar. Y previsiblemente se establezca un paso alternativo para que solo circulen vehículos en un sentido cada vez, regulados por un semáforo, y por el centro de la calzada».

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