El puente de Egia se abrirá a finales de año a peatones, bicis y motos, y en verano a coches

Técnicos y concejales durante una inspección al puente, una vez que se cerró al tráfico el pasado mes de agosto./SARA SANTOS
Técnicos y concejales durante una inspección al puente, una vez que se cerró al tráfico el pasado mes de agosto. / SARA SANTOS

Goia: «Ha durado 150 años y vamos a tener que gastar 1 millón de euros para que dure 3 más». El Ayuntamiento tramita con la mayor celeridad la realización de las dos intervenciones de refuerzo propuestas por los especialistas

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

«Ha durado 150 años y vamos a tener que gastar un millón de euros para que dure 3 años más». La frase pronunciada ayer por el alcalde en la comisión extraordinaria de Urbanismo refleja la paradójica situación que debe afrontar el Ayuntamiento con una infraestructura llamada a desaparecer a corto plazo, pero vital para las comunicaciones de los vecinos. El puente de Astiñene, cerrado desde el pasado 22 de agosto, se volverá a abrir a finales de diciembre para peatones, bicis y motos, y el próximo verano para todo tipo de vehículos, tras las dos intervenciones de refuerzo a las que se van a someter los arcos y las pilastras. La administración actuará de la forma más rápida posible ante los perjuicios que supondría esperar sin más a la construcción del nuevo puente, una obra que podría prolongarse hasta finales de 2020.

La comparecencia del alcalde fue solicitada por EH Bildu ante la disparidad de informaciones e incumplimientos de los plazos dados inicialmente para la recuperación de las circulaciones sobre el puente de Astiñene. El paso sobre el Urumea lleva dos meses y medio cerrado a todo tipo de tráficos al detectarse un importante hundimiento del asfalto debido al desplazamiento de las cimentaciones de una estructura que data de 1861. Pese a que hay un proyecto de nuevo puente desde el año 2015, la demora en la tramitación de los permisos ha hecho que hasta este pasado mes de septiembre el Ayuntamiento no contara con las autorizaciones pertinentes para sacar la obra a licitación.

Goia explicó ayer a todos los grupos políticos que tras detectarse una inquietante grieta en el puente se procedió a un análisis exhaustivo de la estructura que concluyó que la seguridad estaba seriamente comprometida al detectarse desplazamientos o «giros» en las pilastras en dos direcciones: un hundimiento de estos elementos y una pérdida de la verticalidad de algunos de los apoyos, lo que ha llevado al puente a una situación próxima al colapso.

«El 4 de diciembre está previsto que llegue el permiso de Costas para realizar la primera obra»

El alcalde explicó que para recuperar la seguridad los expertos han propuesto dos intervenciones. La primera consiste en la colocación de una línea de tirantes en la base de los arcos. Esta medida costará alrededor de 133.000 euros y su implementación permitirá reabrir el puente al tráfico peatonal, ciclista y de vehículos ligeros como las motos. La segunda intervención consiste en un refuerzo mediante micropilotes de las pilastras para garantizar su estabilidad. Esta medida tiene un presupuesto de 638.000 euros.

El gobierno municipal ha valorado la situación y ha decidido ejecutar las dos medidas lo antes posible, pese a su coste, ante la perspectiva de tener este paso sobre el río cerrado tres años más hasta la puesta en funcionamiento del nuevo. La ejecución propiamente dicha de la nueva estructura tiene un plazo estimado de 24 meses, pero Goia matizó que en este tipo de obras siempre hay demoras. Además hay que contar con los dos o tres meses que costará al Ayuntamiento hacerse con una pequeña franja de terreno privada -el concejal Enrique Ramos explicó que la predisposición al acuerdo es buena por parte del propietario y quizás no haga falta realizar una expropiación- necesaria para construir uno de los estribos del puente, y también hay que contar con los seis meses que durará la licitación de las obras. «Antes de 3 años no estará construido ese nuevo puente», concluyó.

La primera obra de refuerzo (los tirantes en los arcos) tiene un plazo de ejecución de tres semanas y se tramita por un procedimiento negociado para que se pueda adjudicar cuanto antes. Goia confió en la buena disposición de Costas a otorgar el permiso con celeridad. «Así me lo han dicho verbalmente y esperamos que llegue el 4 de diciembre». La obra se ejecutará a partir de la segunda semana de diciembre y el puente podría abrirse a peatones, bicis y motos a finales de mes. La segunda obra, por su cuantía económica, hay que tramitarla por un procedimiento ordinario, aunque de carácter urgente, lo que impedirá que las obras se inicien antes de marzo-abril. Los tres meses de plazo de ejecución llevarán al mes de julio la reapertura del puente al tráfico de todo tipo de vehículos.

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