«Puede que en tenis de mesa no sudes mucho pero picar, te picas»

Un equipo de alta competición. Félix Miguel, Juan Ignacio Zapiain, Ángel Martín, 'El Rubio', Juan Antonio Arbelegi, Javi Arregui. / ÍÑIGO SÁNCHEZ
Un equipo de alta competición. Félix Miguel, Juan Ignacio Zapiain, Ángel Martín, 'El Rubio', Juan Antonio Arbelegi, Javi Arregui. / ÍÑIGO SÁNCHEZ

Los campeones de tenis de mesa de Aita Menni entrenan en el Pío Baroja |

BEGOÑA DEL TESO

Son un puñado de criaturas pícaras y combativas que cada miércoles llegan al polideportivo Pío Baroja después del desayuno y antes del almuerzo desde el Centro de Día de Daño Cerebral Aita Menni, sito allá por Zuatzu. Llegan en compañía de su psicóloga, Paola, y de Julen, auxiliar de enfermería al que suelen utilizar como sparring para practicar efectos, mates y saques. Tienen un profesor de los buenos, bonísimos: Alexei Emelianov, y esperan el inicio de los cursillos UDA de verano para conocer nuevos rivales, sangre fresca e inocente, a los que hacerles sufrir con, por ejemplo, el temible 'efecto Juanín', golpe maestro inventado por Juan Ignacio Zapiain.

- Juan Ignacio, por alusiones en la entradilla, defínenos ese golpe 'letal' tuyo, ese 'efecto Juanín'.

- Yo es que jugaba de antes. Jugaba en Hernani. En la bolera. Juan Antonio también. Pero él jugaba en los billares. En los billares de Tolosa. En realidad, Juan Antonio era futbolista.

- ¿Ah sí, Juan Antonio? ¿En el Tolosa? ¿Qué eras? ¿Centro, líbero, delantero, carrilero?

- En el Tolosa, sí. En el campo de fútbol de Berazubi. Fútbol de Berde Berazubi. ¿Delantero? No. En mi época los delanteros tenían que ser altos y yo no lo soy. Jugaba de extremo. Y cuando no entrenaba, me iba a los billares y pasaba el rato practicando tenis de mesa. Antes lo llamábamos ping pong...

- Ya, pero al maestro, a Alexei Emilianov, no le gusta oír esa expresión en estas instalaciones. Dime, Juan Antonio, ¿tú conoces el 'efecto Juanín? Cuéntanoslo.

- ¡Ufff! Es como si dejara la muñeca muerta y tratara de impactar la pelota con la pala para que saliera del campo del contrario. Y vaya si se sale... Aunque no te creas, también resulta espectacular la rapidez con la que juega 'El rubio'.

- ¡ 'El Rubio'! Le gustan las motos. Motos de circuito. Jugó al rugby Motos de circuito. Jugaste al rugby, ¿verdad?

- Fui pilier. En el Atlético San Sebastián. Que te diga Ángel cómo me llamaban. A Ángel le va también el rugby. No sé si más el Aviron o el B.O. Aparte del Hernani.

- Dilo, Ángel ¿Cómo llamaban a 'El Rubio'?

- ¡'La Tanqueta'!

- ¡Santo Cristo de Lezo! En las melés serías pavoroso. Ahora entiendo que seas tú quien ha dicho que en el tenis de mesa no se... suda.

- ¡No, no se suda! Es un deporte tranquilo. Si quieres que lo sea. Pero nos picamos de lo lindo los unos a los otros. A mí, algo que me encanta de este tenis es adelantarme a la jugada. Aguantar y aguantar el juego. Controlarlo hasta que el rival pierde los nervios y falla. Entonces tú, que lo veías venir, sacas provecho de ello.

- Suena maligno y fascinante. Como los saques orillados de Félix, Félix Miguel. Que además es futbolero. Cuenta. Cuéntalo todo.

- Suelo hacer los saques de tal manera que la pelota se vaya por el borde de la mesa y caiga al suelo antes de que el contrario pueda tocarla y jugarla. Y sí, me gusta el fútbol. Soy del Sevilla.

- Lo siento. Quiero decir, siento lo de Montella y la 'manita' del Barça en la Copa.

- No pasa nada. No pasa nada porque Caparrós ha vuelto. Tengo mucha fe en él. De hecho, había invitado a Juan Ignacio a ver en mi casa el partido de La Real en el Pizjuán. Pero dijo que no.

- Tú, Juan Ignacio, que admiras a bestias del rugby tan grandes como el francés Chabal, ¿te daba miedo lo que podía pasar allá abajo?

- Digamos que me asustaba más el contexto. Iba a ser el único realista/realzale rodeado de sevillistas.

- Por cierto, de todos vosotros Javi parece ser quien está más imbuido de espíritu deportivo y más consciente de los beneficios del tenis de mesa para el cuerpo y la mente.

- ¿Por qué lo dices?

- Que lo explique él. Ha hablado de compañerismo y tal, ¿no, Javi?

- Sí. Me gusta venir al Pío Baroja porque vengo con los amigos. Porque nos pasamos una hora muy divertida. Nos distraemos. Y porque es un juego muy bonito. A mí me agrada como deporte. Además es muy adaptable para todos nosotros. Se puede jugar hasta en silla de ruedas.

- Oídme, chicos, cuando no estáis peloteando, admirando los mates de Ángel o teorizando sobre el rugby, ¿de qué más cosas charláis?

- Pues de lo que charla la gente que oficialmente no está 'discapacitada'. Porque de nosotros dicen que lo estamos...

- Eso habría que discutirlo largo en el tercer tiempo de algún partido. Repito, ¿de qué habláis?

- De chicas. Nos gustan las chicas. Y nos gusta cómo están luchando por la igualdad y su libertad. No, si nos vas a preguntar si nos da miedo no saber cuál es nuestro nuevo papel como hombres, la respuesta es: no. Y si nos preguntas por la sentencia de Pamplona contra 'La manada'...

- Os pregunto, claro.

- La respuesta es, naturalmente, que ha sido demasiado suave. Tenían que haberles caído más años. Es violación, no tenemos ninguna duda. ¿Ves? Nos gustan las chicas. Libres.

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