1.400 gaviotas en Donostia: ¿estamos ante una plaga?

Un par de turistas se fotografían junto a un grupo de gaviotas en la calle Ramón María Lilí. / LOBO ALTUNA
Un par de turistas se fotografían junto a un grupo de gaviotas en la calle Ramón María Lilí. / LOBO ALTUNA

Aranzadi lleva décadas controlando la población de estas aves que habitan en la capital guipuzcoana

GARAZI REZABAL SAN SEBASTIÁN.

Gaviotas planeando en pleno centro de la ciudad, invadiendo las playas cuando los bañistas abandonan la arena, intentando entrar en casas particulares por las ventanas o comiéndose -aunque esto sea menos frecuente- las tripas de las palomas muertas. Son algunas de las escenas que sonarán a muchos donostiarras y protagonizadas por estas aves que habitan en la ciudad. Hay vecinos que cada vez se preocupan más por su presencia, incluso hay quien habla de «plaga».

Pero nada más lejos de la realidad. El Ayuntamiento de Donostia asegura que «en los últimos años la población de gaviotas patiamarillas ha bajado». El concejal de Vías Públicas y Medio Ambiente, Miguel Ángel Díez, explica que la competencia en torno al control de las gaviotas recae sobre la Diputación y que desde la institución foral tampoco se ha reportado ningún problema con las aves en la ciudad.

Y es algo que confirman desde el departamento de Ornitología de Aranzadi, encargado de los estudios de población de estas aves. «Las patiamarillas se llevan controlando desde hace décadas, y en la actualidad, las colonias de San Sebastián albergan un total de unas 700 parejas», aseguran desde la sociedad científica, y añaden: «hablar de plaga es una incorrección y una irresponsabilidad, pues puede generar alarmismo entre la población».

En la capital guipuzcoana los ejemplares de gaviotas que conviven con los ciudadanos son las 'Larus michahellis' -nombre científico en latín-, comúnmente conocidos como gaviotas patiamarillas, una especie que habita en el mar Cantábrico. De talla media si se comparan con otras variedades de gaviotas, pueden alcanzar metro y medio de longitud con las alas desplegadas y se caracterizan por su actitud agresiva y territorial. A estas singularidades se le suma su gran capacidad de adaptación a entornos civiles, lo cual favorece su propagación en ámbitos pesqueros, barqueros y vertederos. Un hecho que provoca en muchas ocasiones roces con los humanos y su estilo de vida en las ciudades.

En regresión

Según los estudios que Aranzadi lleva realizando desde hace más de veinte años, los ejemplares de este tipo de especie están incluso descendiendo. «La población de gaviotas en Gipuzkoa está estabilizada, e incluso en regresión en algunas de las grandes colonias como Ulia», asegura Juan Arizaga, miembro y director de la oficina de Anillamiento de Aranzadi y la Estación de Anillamiento de Txingudi.

Tanto el cierre de vertederos como una mejor gestión de los descartes pesqueros está contribuyendo a reducir el tamaño de la población de gaviota patiamarilla a lo largo de toda la costa vasca. Y es por este motivo, el concejal socialista Díez explica que «aunque en algunos puntos resultan muy molestos, no podemos realizar ninguna acción sin autorización de la Diputación, y por el momento ellos consideran que no hay que hacer nada».

Arizaga, asimismo, apunta que «una actuación contra la especie, por ejemplo en las colonias de cría, podría ser contraproducente», y añade: «En otras zonas del Estado la intervención en colonias naturales ha conllevado el movimiento de ejemplares hacia las ciudades. Si se llevaran a cabo actuaciones en las colonias de San Sebastián podría ocurrir que algunos ejemplares comenzaran a criar en los tejados de la ciudad, cosa que no deseamos».

Tal y como señalan desde Aranzadi, anualmente, durante el periodo de cría, se marcan pollos (ocasionalmente también adultos) en tres colonias de Gipuzkoa: Ulia, Santa Clara y Getaria, con anillas de PVC de lectura a distancia. El resto del año se hace un esfuerzo de búsqueda de ejemplares marcados en las zonas donde las gaviotas son observadas habitualmente.

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