El precio de ocupar las calles

Terrazas, cajeros automáticos, vados, andamios, tiovivos... Todo uso privativo del espacio público obliga al pago de una tasa municipal en San Sebastián

Terrazas de hostelería en la plaza de la Constitución, donde pagan una tasa de 23,41 euros por metro cuadrado y mes entre mayo y octubre por ocupar la vía pública./Usoz
Terrazas de hostelería en la plaza de la Constitución, donde pagan una tasa de 23,41 euros por metro cuadrado y mes entre mayo y octubre por ocupar la vía pública. / Usoz
Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLASan Sebastián

La noticia de que el Ayuntamiento de San Sebastián planea modificar las ordenanzas fiscales para incorporar nuevas tasas a los expositores comerciales y 'food trucks' no ha sorprendido al sector. De hecho, toda ocupación del espacio público conlleva el abono de una cantidad en euros como requisito para obtener la autorización solicitada. Así está recogido en la normativa municipal, que en su anexo establece los precios a regir desde el pasado 1 de enero.

¿Y cuánto cuesta ocupar las calles donostiarras con fines particulares? Pues la tasa se calcula con una fórmula que contempla diferentes parámetros. El principal es el valor catastral del suelo afectado, que arroja valores dispares según el barrio elegido. Hay seis categorías de calles, cuyo precio crece a medida que la localización se aproxima a la Parte Vieja y el Boulevard, las zonas más caras.

En virtud de esta clasificación del plano de Donostia, las terrazas de hostelería abonan entre 5,98 y 26,89 euros por metro cuadrado y mes de mayo a octubre, ambos inclusive. El resto del año, las cifras mínima y máxima bajan a 1,50 y 6,52 euros, respectivamente. Si las terrazas disponen de estructuras, las tasas van de 6,88 a 30,93 euros en temporada alta y de 1,74 a 7,73 euros entre noviembre y abril. En todos los casos se debe añadir un 15% al importe por apilar mesas, sillas u otros elementos de las terrazas fuera del establecimiento.

Esta es la ocupación del espacio público más visible y frecuente, pero hay más tipologías. Muchas más, algunas en desuso. Los kioscos de «cambio de moneda y similar», por ejemplo, han de afrontar una tarifa de entre 14,70 y 60,05 euros por metro cuadrado y mes, mientras que a los dedicados a la venta de periódicos y revistas les cuesta de 7,19 a 29,60 euros, menos de la mitad.

Los puestos de venta de churros, palomitas, helados y demás soportan tasas de entre 11,50 y 47,36 euros, aunque si se trata de carritos el canon es de entre 9,37 y 35,52 euros. Los surtidores de gasolina pagan de 5,76 a 23,68 euros, según la zona de la ciudad en que se ubiquen. Y los kioscos de lotería, entre 5,76 y 23,68, exactamente igual que las máquinas expendedoras. A la instalación de un tiovivo y atracciones similares se le aplica una cuota más alta, de 17,24 a 71,11 euros mensuales por metro cuadrado.

Las caseras de la Bretxa abonan 88,78 euros al mes. Los castañeros no se libran del canon y los 'food trucks' pagan como churrerías. / dv

Desplegar un globo aeroestático sale barato (1,52 euros por metro cuadrado y día), pero rodar un anuncio o una película no tanto (177,40 euros por jornada de trabajo). ¿Y montar un circo? Depende del tamaño: entre 0,08 y 0,39 euros por metro cuadrado y día.

En el listado de ocupaciones de la vía pública gravadas por el Ayuntamiento no faltan contenedores (3,27 euros por unidad y día en las seis categoría), cables y tuberías (6,93 euros por metro lineal y año), cajas de registro (51,87 euros por metro cuadrado y año)...

En el capítulo de puestos de venta figuran, con precios por temporada, los de castañas (107,28 euros), pinos (158,71 euros), quisquillas (158,71 euros), patatas y chucherías (250,30 euros) o gorros y banderines con ocasión de festejos y espectáculos (67,48 euros). El aprovechamiento para la recogida de algas se paga a 177,40 euros por licencia y temporada, mientras que poner un puesto de flores el día de Todos los Santos sale a 100,23 euros.

También el subsuelo

Apenas hay conceptos que escapen al control municipal. Las ordenanzas fiscales contemplan la instalación de ascensores, cajeros automáticos en fachada, vallas, andamios, vados... Hasta la ocupación del subsuelo, como el caso de los surtidores de gasolina, tiene su propia tasa, como próximamente la tendrán los expositores comerciales -de nueva regulación- o las furgonetas de comida, vinculadas siempre a fiestas y eventos.

Para las ocupaciones esporádicas sin fin mercantil y de entidades sin ánimo de lucro, el Ayuntamiento ha fijado unas tasas asequibles de 7,32 euros al día, si bien desde el gobierno municipal advierten de que en ocasiones ni siquiera se repercuten estas cantidades a los organizadores porque su motivación no es crematística.

Gurpegui (PSE) espera aprobar la norma en verano

La tramitación de la nueva ordenanza de la ocupación del espacio público, que regulará los expositores comerciales y otros elementos, sigue su curso en el Ayuntamiento. Los grupos municipales tienen hasta el martes para expresar su voluntad de presentar enmiendas al texto aprobado por la Junta de Gobierno Local.

Después se abrirá un plazo de un mes para que tanto el ejecutivo como la oposición registren sus propuestas de modificación. Las enmiendas se debatirán en comisión antes de que la normativa se eleve a Pleno para su aprobación inicial.

Hay al menos dos correcciones técnicas previstas por parte del propio gobierno municipal. Una se refiere al fondo de los expositores y la otra, a la altura, que no queda limitada por lo que se aplicarían los 2,20 metros de la Ley de Accesibilidad.

«Calculo que hacia finales del verano podremos tener la nueva ordenanza en vigor», afirma el delegado del PSE Alfonso Gurpegui, quien explica que su departamento se reunirá con asociaciones de personas con baja visión «preocupadas» por la proliferación de elementos adosados a las fachadas.

También se intenta favorecer al sector primario local. Los mercadillos de productos agroalimentarios autóctonos, comercializados por los propios productores o por asociaciones de desarrollo rural, abonan una décima parte que otro puesto sin esta singularidad. A las caseras de la Bretxa, por su parte, se les gira una tasa mensual de 88,78 euros por estar bajo la marquesina de la calle San Juan.

Según explica el concejal de Espacios Públicos, Alfonso Gurpegui, existen unas normas adicionales para aplicar estas tasas. El cálculo de la superficie se realiza contando la del propio elemento a autorizar más la de su área de influencia -un metro en toda la longitud del frente-, con un mínimo establecido de 5 metros cuadrados para todo tipo de aprovechamientos.

En las ocupaciones con personas se computan 5 metros cuadrados por persona y los globos aeroestáticos deben reservar al menos 25 metros cuadrados.

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