La plaza de Gipuzkoa cumple 140 años

«En sus orígenes resultó un lugar de aspecto austero en el que no había decoración», apunta el autor de este Cuaderno Donostiarra Carlos Blasco recoge en un libro la historia de la plaza y de sus comercios emblemáticos

Imagen antigua de la Plaza Gipuzkoa con su jardín romántico transitado por jóvenes y niños.
Imagen antigua de la Plaza Gipuzkoa con su jardín romántico transitado por jóvenes y niños. / FONDO CUADERNOS DONOSTIARRAS
IGNACIO VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN

La Plaza de Gipuzkoa está de aniversario. Este año cumple 140 años y el escritor Carlos Blasco Olaetxea le ha dedicado un libro para conmemorar esta efeméride. El autor califica esta plaza como «el rincón más entrañable que tiene nuestra ciudad y ello gracias a quienes concibieron primero el espacio y después crearon un ambiente tan acogedor».

El nuevo libro forma parte de la colección Cuadernos Donostiarras, que recogen lugares emblemáticos de la ciudad haciendo un repaso histórico de los mismos. Y, como en este caso, repasando también los comercios que ha acogido la Plaza de Gipuzkoa desde sus orígenes hasta la fecha. «Un comercio siempre de alta calidad», sostiene Carlos Blasco, que cita Aristizabal, Casa Casla o la Sastrería New England, entre otros ejemplos.

En cuanto a la historia de la plaza, tal y como se puede leer en el libro, «fue proyectada en estilo neoclásico por el arquitecto municipal José Eleuterio de Escoriaza en 1867. Resultó un lugar de aspecto austero en el que no había ninguna decoración y faltaba por ocupar la manzana donde se ubicaría el Palacio de la Diputación». Es decir, que en sus inicios no existían ni los jardines ni los estanques que vemos hoy en día, sino un piso de tierra que poco tenía que ver con el vergel que disfrutamos en la actualidad.

«Se proyectó unir con terrazas los primeros pisos de las esquinas, como en la Plaza de la Constitución»

«Como resultado de las permutas de terreno que se produjeron tras el derribo de las murallas, el Ayuntamiento ofreció a la Diputación el solar ubicado entre las actuales calles Garibay, Peñaflorida y Andía. El cierre completo de la plaza se aprobó en 1878, en el que un acuerdo municipal decidió construir el Palacio Provincial». Por tanto, la plaza primigenia no contaba con las cuatro manzanas actuales sino únicamente con tres. Y no fue hasta la construcción de la Diputación cuando quedó como la conocemos ahora.

Un arranque con mal pie

Las obras de la sede foral finalizaron en julio de 1885, sin embargo, el nuevo Palacio no arrancó con buen pie su andadura, ya que «el 25 de diciembre de ese mismo año un incendio lo destruyó casi en su totalidad». No obstante, si a los donostiarras algo les caracteriza es saber renacer de sus cenizas como el Ave Fénix, así que «un año más tarde se aprobaron los planos para su reconstrucción». Y, a modo de curiosidad, cabe destacar que el primer proyecto de la plaza, que obviamente no se realizó, «pretendía unir con terrazas los primeros pisos de las esquinas», tal como sucede en la Plaza de la Constitución. De hecho, los curiosos que lo deseen, todavía pueden observar en algunas de las columnas lo que sería el inicio de dicha idea, como en la esquina de la calle Legazpi con la Plaza de Gipuzkoa, por ejemplo.

«En 1876 el alcalde de la ciudad se dirige al Duque de Bailén indicándole que deseaba dotar a San Sebastián de mayor arbolado del que existía, y el Duque pone a su disposición algunos árboles de su propiedad en Aiete y le indica que sería interesante que el encargado del proyecto se pusiese en contacto con su jardinero». Y así es como el nombre del jardinero Pierre Ducasse suena por primera vez en la ciudad.

«Hasta que se construyó la Diputación, la plaza solo tenía tres manzanas y no las cuatro actuales»

«Ducasse presenta un presupuesto, en francés, para dotar de arbolado la plaza, que el Ayuntamiento aprueba». Ahí comienza la transformación. El libro hace un recorrido histórico a través de los años, en el que aparecen otros nombres propios de personalidades ligadas a la historia de la Plaza de Gipuzkoa. Además, Carlos Blasco hace un repaso pormenorizado de antiguos comercios que ha albergado esta plaza a lo largo de su centenaria historia como Galerías Guipúzcoa, Fotos Jauja o las joyerías Angelita Martínez y Torrubia, por ejemplo. Sin olvidar, por supuesto, los comercios que siguen abiertos en la actualidad.

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