Perros y playa, ¿un problema de convivencia?

Mientras algunos pasean y se bañan, los perros disfrutan corriendo y jugando en la arena./LOBO ALTUNA
Mientras algunos pasean y se bañan, los perros disfrutan corriendo y jugando en la arena. / LOBO ALTUNA

Algunos usuarios critican que los canes no vayan atados y molesten. Los dueños recuerdan que están en su derecho a disfrutar de este espacio Cuando termina la temporada veraniega los animales de compañía pueden disfrutar de los arenales

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

La playa no es sólo para el verano. Demostrado ha quedado durante este otoño de sol y temperaturas cálidas que ha animado a más de uno a tirarse en la toalla para seguir bronceando su piel, darse un baño, disfrutar del rumor de las olas... y el ladrido de algunos perros. Así es, la estampa playera de los meses de junio a septiembre se transforma en octubre con la llegada de nuevos usuarios de cuatro patas que dan rienda suelta a sus ansias de correr, generando las protestas de no pocos usuarios de los arenales donostiarras.

Es un problema de convivencia recurrente, aunque este año se ha hecho más palpable por la cantidad de días de buen tiempo que ha habido y que ha animado a más usuarios de lo normal por estas fechas a disfrutar de los arenales donostiarras. Pero la norma es clara y permite que fuera de la temporada estival los perros y demás animales de compañía pueden acceder a las playas. «Les viene muy bien para poder correr y desahogarse», apunta Cristina, dueña de un pequeño perro ratonero. «Yo no puedo correr detrás de él y aquí puede andar libre, mucho mejor que en cualquier parque, además puedo vigilarlo fácil y se entretiene con otros perros», apunta por su parte Leire, dueña de un beagle.

En las playas
Cuándo
fuera de temporada, desde el 1 de octubre hasta el 31 de mayo.
Condiciones
la norma dice que deben ir atados, aunque su aplicación es laxa y sólo se exige esta medida a los perros peligrosos.
Parques periurbanos
Dónde
Miramón, Lau Haizeta, Ulia, Otxoki, Ametzagaina y Urgull.
Cuándo
en invierno pueden ir sueltos desde las 18.00 hasta las 12.00 horas.

No opinan lo mismo Rosa Mari, Rosa, Begoña y Pilar, que aprovechan uno de los últimos días de sol para ponerse el bañador y darse un chapuzón. «No somos anti perros. Pero hay veces que los dueños no se dan cuenta de que los animales pueden molestar a la gente si no se les vigila», apuntan. Rosa, por su parte, explica un pequeño percance que tuvo hace unas semanas. «Resulta que el dueño le tiró la pelota a su perro y éste, al querer cogerla, se cruzó conmigo y me tiró al suelo haciéndome una avería en el tobillo». Sus compañeras afirman al unísono: «Deberían ir atados».

«El derecho de muchos también es el de pasear a sus perros; hay personas que son más molestas»

Y, atendiendo a la normativa municipal, no les falta razón. Desde el Ayuntamiento, a través de su página web se comunica y se recuerda que los perros deben de ir conducidos con su correa y collar en todas las playas de la ciudad y resto del término municipal a excepción de los lugares y en los horarios establecidos en la Ordenanza Municipal para la protección y tenencia de animales y en la ordenanza de civismo, que fue modificada en el año 2012. No obstante, fuentes municipales reconocen que la aplicación de la norma es bastante laxa. «Los perros considerados como peligrosos sí que deben ir atados y con bozal. Pero los demás no tienen por qué suponer un peligro, aprovechan para desahogarse, cansarse y hacer ejercicio. Eso sí, pedimos a sus dueños responsabilidad a la hora de llevarlos», indican fuentes municipales.

Algunos dueños de perros desconocen la norma y reconocen que pensaban que lo normal era poder llevarlos sueltos. «Como siempre los he visto sin correa nunca me he preocupado por la norma», apunta Raúl, que observa a lo lejos a su labrador.

«Estos días de buen tiempo nos hemos juntado muchas personas en la playa y también un montón de perros. Una cosa es la permisividad y otra que algunos vayan como si la playa sólo fuera de ellos», indica el grupo de amigas. «A mí por ejemplo me da miedo que un perro de gran tamaño que esté corriendo o jugando pueda tirar o hacer daño a mis hijas pequeñas», comenta por su parte David.

«Animales sí, de dos patas»

A nuestra sección de Sirimiri también han llegado quejas y se ha producido más de un cruce de argumentos en este sentido. Jon sugería al Ayuntamiento que revisase su normativa porque «resulta desagradable que los perros corran libremente y convivan con bañistas y paseantes que buscan tranquilidad» cuando ya no es temporada. En este sentido indicaba que «aún siendo amante de los perros», las playas de Donostia «son urbanas y nada salvajes como sí las hay en territorios vecinos. En unas playas como las nuestras deben prevalecer los derechos de los ciudadanos».

«Las playas de Donostia no son salvajes y deben prevalecer los derechos de los ciudadanos»

No tardó en recibir la contestación de otro lector, Txefo, que le recordaba que «el derecho de cualquier ciudadano también es pasear con su perro por la playa», y que los «animales de dos patas van sueltos y dejan la playa hecha un vertedero todas las madrugadas de los domingos y festivos» y que «eso sí que resulta molesto para los derechos de los ciudadanos».

Además de las playas, el Ayuntamiento tiene establecidas unas zonas de esparcimiento en las que se puede llevar a los perros sueltos. En invierno, entre las 18.00 y las 12.00 horas pueden estar en los parques periurbanos de Miramón, Lau Haizeta, Otxoki, Ametzagaina, Ulia y Urgull. Eso sí, se exige el control del animal y recoger sus heces. Así mismo hay establecidas zonas de recreo en todos lo barrios.

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