Un 'Perímetro' escolar para la convivencia

Dos momentos de la acción diseñada por la artista donostiarra Maider López con alumnos del colegio Summa Aldapeta.

La acción lleva el nombre de 'Perímetro' y se realizó a primeros de marzo en las nuevas instalaciones del centro. El colegio Summa Aldapeta acoge una acción de Maider López que ha llevado al alumnado del centro a reflexionar sobre el uso de los espacios comunes

CRISTINA TURRAUSAN SEBASTIÁN.

Fue una obra en movimiento, una acción, una performance diseñada por la artista donostiarra Maider López con los alumnos de Summa Aldapeta. Se realizó durante el curso pasado y los participantes aseguran que ha cambiado el modo de entender las relaciones y el uso de los espacios comunes en el centro escolar.

«A finales de 2015 se celebró en el Koldo Mitxelena una exposición individual de Maider López», explica Juan Ignacio Mendizabal Ugalde, profesor de Historia del Arte, Dibujo técnico y Dibujo artístico en el colegio Summa Aldapeta. Mendizabal es también escultor y ha trabajado en el proyecto como mediador y ayudante de Maider López. «Conozco y admiro su obra desde sus comienzos, así que aproveché la oportunidad y visité la muestra con los alumnos de todas mis clases, desde los de Plástica de 4º, hasta los de Dibujo artístico de 1º de Bachillerato y los de Dibujo técnico e Historia del Arte de 2º. Todos ellos reaccionaron de igual modo: salieron encantados de la exposición, comprendiendo y admirando el modo de trabajar y las obras de esta artista, gracias también a las claves que les explicaba Naiara, del equipo pedagógico del Koldo Mitxelena» .

'Perímetro'

31 alumnos
En la performance 'Perímetro' participaron 31 alumnos de 2º de Bachillerato y se realizó el pasado mes de marzo en las nuevas instalaciones de Summa Aldapeta. El vídeo puede verse en la página web del colegio www.summa-aldapeta.com

El colegio vivía entonces un proceso de cambios profundos. Se construía un nuevo edificio y no se había iniciado el derribo del anterior, aunque faltaba poco. «Todo ello se acompañaba de un proceso de reflexión sobre el modo de educar y el qué enseñar», relata Mendizabal. «Como responsable del área artística en la ESO y el Bachillerato pensé que podíamos aprovechar el momento para proponerle a Maider que llevara a cabo algún tipo de acción con los alumnos para simbolizar la nueva fase. Lo hablé con la dirección y me dijeron que adelante».

La preparación del proyecto se llevó a cabo en 10 sesiones de una hora repartidas a lo largo del 1º y 2º trimestres. «En cada sesión, Maider conversaba un rato con los alumnos comentándoles algo que ella había observado en el colegio o sobre su manera de moverse y les proponía una especie de pequeño ejercicio en el que, por ejemplo, debían de intentar moverse en un espacio acotado y pequeño de la clase evitando tocarse. O moverse en fila y en silencio por los pasillos de esta».

Previamente, Maider había acudido al centro y había observado de qué modo se movían los alumnos por él. «En su obra aparece frecuentemente el interés por cómo se mueven las personas por determinados espacios, a qué tipos de códigos y pautas aparentemente no reglados se ciñen estos desplazamientos, qué tipos de recorridos se producen», explica Mendizabal. «Le llamaron la atención los movimientos en pasillos y escaleras, el modo en que, por ejemplo, en un cuello de botella como una puerta algo más estrecha, esto se regula sin que haya nadie que haya dado una pauta».

Al principio, las sesiones fueron complicadas. «La clase que participó está constituida por veintiséis chicos y sólo cinco chicas y algunos de estos chicos son muy movidos, algo brutotes y muy tendentes al contacto físico, con empujones en plan de juego. De manera que en las primeras sesiones los ejercicios eran un desastre y con una presencia apabullante de chicos que parecían amedrentar a las chicas. En un ejercicio, mientras los chicos se agrupaban y empujaban, las chicas se juntaron en un margen del espacio para evitar la proximidad con ellos. Se habló sobre esto en las reuniones, de modo que también sirvieron para que los alumnos fueran conscientes del modo en que se movían y relacionaban y sus consecuencias. También hubo alumnos que tuvieron certeras intuiciones que ayudaron en la conformación de la acción».

Una sorpresa en silencio

La acción lleva el nombre de 'Perímetro' y se realizó a comienzos de marzo. Los alumnos debían recorrer, partiendo de su aula, todos los espacios del colegio en fila india, en absoluto silencio y con gesto contenido. La acción debía respetar varias pautas, como que en los pasillos y espacios exteriores debían de ceñirse a la pared que se encontraba a su derecha y que si llegaban a la puerta de una clase y esta se encontraba abierta debían entrar y recorrerla.

El resto de los alumnos no sabía nada y sólo los profesores estaban advertidos de que se iba a producir la acción. «El recorrido era, por tanto, como un trazo móvil que dibuja una serie de flujos y que reporta además lo que va sucediendo mientras se produce: las clases en las que se entra y las distintas reacciones que se suscitan. Hay profesores que se callan, otros que siguen la clase como si tal cosa, alumnos que se ríen, que se sorprenden o que se preguntan qué está sucediendo mientras que los 'performers' mantienen admirablemente su actitud concentrada, e imperturbable».

Repetirán. «El objetivo es colaborar con artistas para que el alumnado conozca desde el comienzo el proceso creativo de una obra de arte y aporte sugerencias e intuiciones».

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