San Patricio cumple los 40

Fiesta del 40 aniversario, celebrada con gran éxito de asistencia en la que se congregaron alumnos de distintas épocas.
Fiesta del 40 aniversario, celebrada con gran éxito de asistencia en la que se congregaron alumnos de distintas épocas. / PEDRO MARTÍNEZ

Pasó por Ategorrieta y Miraconcha y en el Alto de Errondo cuenta hoy con 900 alumnos, desde los 2 años hasta los 18. El colegio St. Patrick's English School arrancó el curso 1976/77, con el esfuerzo de un grupo de familias

CRISTINA TURRAU SAN SEBASTIÁN.

El director del colegio inglés San Patricio, el galés John Philips, comprobó en carne propia que la vida da muchas vueltas. «Andaba de mochilero por Europa y conocí en el autobús que venía desde Santander a un compatriota galés y una madrileña cuya madre tenía una tienda en San Sebastián», explica. «Me invitaron a pasar la noche y aquí me tenéis, casi cuarenta años después». Phillips comenzó trabajando en el colegio San Jorge, tuvo una academia de idiomas y entró como profesor en San Patricio en 1992. «Con el tiempo fui ocupando posiciones de responsabilidad hasta llegar a director en el último tramo de mi vida profesional», dice.

El colegio St. Patrick's English School fue fundado por un grupo de familias en el curso 1976/77. Buscaban un centro que cubriera todas las etapas escolares, desde edades tempranas (actualmente desde los 2 años) hasta los 18, y que garantizara el pleno dominio de la lengua inglesa. «Un centro laico, abierto al exterior y al mundo», dice John Phillips. «Destacaría el compromiso de los fundadores, que hipotecaron sus propios bienes para obtener los fondos que pusieron los cimientos del colegio. Resulta difícil imaginar hoy en día a aquellas madres, padres y trabajadores haciendo de albañiles, electricistas y servicio de limpieza, todo a la vez. Pero así fue».

Tras un periplo que comenzó en la Villa María Teresa en Ategorrieta y tras su paso por el Colegio Sagrado Corazón de Miraconcha, «estamos en el Alto de Errondo, desde 1979». «Hemos acometido importantes obras en los últimos tiempos: la entrada ha sido remodelada; tenemos una sala polivalente y zona de deporte y esparcimiento de reciente construcción; se han acometido obras en la zona de juego de los más jóvenes y estamos remodelando la zona de Educación Infantil».

Han avanzado en su modelo de gestión. «Obtuvimos la Q de calidad en 2010; los resultados de los exámenes Cambridge han dado un salto muy importante; la implantación del euskera en algunas materias se ha consolidado. Y nuestras relaciones con otros centros educativos, en el Reino Unido o Francia, por ejemplo, están plenamente asentadas».

Destaca los viajes, que permiten la práctica lingüística y fomentan la apertura de miras. «Recuerdo con especial cariño uno a las instituciones europeas, gracias a la invitación de José María Gil Robles, que había sido presidente del Parlamento Europeo. La visita a Estrasburgo, desde donde hicimos la marcha en bici hasta la frontera alemana, la visita a la línea Maginot, Verdún... dejan un recuerdo imborrable».

San Patricio cuenta con unos 900 alumnos, desde los 2 años hasta los 18. «Buscamos que cada uno alcance su máximo potencial académico y lingüístico; las herramientas, destrezas y competencias para abrirse camino en la vida y valores para contribuir positivamente a la sociedad».

Apuestan por la renovación metodológica: «El aprendizaje integrado de contenido y lengua y el trabajo por proyectos es una tradición con más de 30 años de historia, por ejemplo, en el área de inglés de Educación Primaria. En tiempos recientes, hay docentes que han abrazado metodologías como la clase invertida y el aprendizaje cooperativo».

Tienen incorporadas las tecnologías digitales y, sin obsesionarse, procuran estar al día «y sacar de ellas el máximo rendimiento».

John Phillips se siente orgulloso de ser director. «Ha sido una etapa apasionante, de mucho aprendizaje, que me ha enseñado a apreciar la complejidad de una organización que aglutina a unas 650 familias, 900 alumnos, y unos 80 trabajadores y trabajadoras». Disfruta con sus paseos matinales por La Concha camino al colegio, de la tranquilidad de la primera hora de la mañana antes de que se despierte la ciudad. Para los fines de semana elige Ulia y las visitas a la costa vizcaína. «Tras el cese de la violencia, hay que reconocer la suerte de vivir en una ciudad como Donostia, de tamaño medio, con playa y monte, magnífica gastronomía y gente bien formada y trabajadora. El clima no me disgusta: aprecio el cambio de las estaciones de forma un poco más clemente que en el País de Gales».

Se acerca su prejubilación. «Será un relevo tranquilo, previsto con tiempo y organizado. El colegio queda en buenas manos, las de Arantza Agote, que, como yo, tendrá la suerte de contar con un equipo cohesionado y muy profesional. El sentimiento de dejar el colegio preparado para afrontar los retos del futuro da mucha tranquilidad».

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