El patio de Ekintza seguirá vallado hasta estabilizar la ladera

Zona talada que será asegurada para que no haya nuevos desprendimientos sobre Ekintza.
Zona talada que será asegurada para que no haya nuevos desprendimientos sobre Ekintza. / MICHELENA

La propietaria del terreno debe instalar una malla de seguridad para evitar la caída de piedras y ramas al colegio

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Los alumnos de Ekintza regresan esta semana a las aulas con una desagradable sorpresa: parte del patio descubierto está inutilizado y seguirá así hasta que concluyan los trabajos de estabilización de la ladera de Igeldo en la que se han registrado varios desprendimientos.

El Ayuntamiento ha ordenado a la empresa propietaria del terreno, situado en la subida a la gruta de Lourdes Txiki, que estabilice y asegure el monte con una barrera dinámica que habrá de extenderse a lo largo de una franja de 40 metros de largo. Se trata de una malla protectora que cubrirá la zona y evitará la caída de piedras y ramas que quedaron sueltas tras la tala de árboles acometida la pasada Semana Santa.

Para garantizar la integridad de los escolares, el departamento de Urbanismo que encabeza el socialista Enrique Ramos ha exigido asimismo a la dirección del centro que coloque una valla de seguridad a 20 metros de distancia de la ladera, que desemboca directamente sobre una de las porterías del campo de futbito.

Los problemas de estabilidad de esta cara de Igeldo no son nuevos. Tal y como detallaron los técnicos municipales, hace 30 años quedó afectada por la construcción del edificio original de Ekintza y hace dos décadas hubo que intervenir de urgencia tras la caída de un árbol en el campo de baloncesto, operación que se acometió con una grúa desde la propia cancha. En este tiempo también se han registrado desprendimiento de ramas y tocones sobre el campo intermedio y el tejado del polideportivo.

La última tala, ejecutada durante las vacaciones para no coincidir con la actividad escolar, se debió a «razones de urgencia y seguridad», pero no resolvió la problemática. Ramos advirtió entonces de que el «riesgo cierto» de caída de árboles, ramas y otros elementos a las instalaciones de Ekintza -donde estudian unos 700 niños- no se había disipado con la tala e incluso era mayor que antes de la operación.

Fotos

Vídeos