«Pasear por aquí es ahora mucho más agradable para todos los vecinos»

Los ciclistas que atraviesan el camino renovado pueden cubrir el tramo sin bajar de la bicicleta./S. SANTOS
Los ciclistas que atraviesan el camino renovado pueden cubrir el tramo sin bajar de la bicicleta. / S. SANTOS

Hace dos semanas acabaron las obras del nuevo camino de Cristina Enea, cuyo resultado es bien valorado por los usuarios del parque

GARAZI REZABALSAN SEBASTIÁN.

Ir a trabajar, llevar a los niños al colegio, hacer las compras en el Centro o pasear ya no es un problema para muchos donostiarras gracias a la nueva senda que une en el parque Cristina Enea la pasarela Mikel Laboa -en Riberas de Loiola- y el puente sobre las vías del tren en el paseo Federico García Lorca. El recién estrenado camino cumple dos semanas y sus usuarios habituales aseguran que ha sido una obra necesaria y positiva. «Yo vivo en Loiola y es una obra abrazada por el barrio. Siempre voy a trabajar andando y gracias a haber rebajado la pendiente es mucho más agradable el camino», asegura Dianny.

Las obras, que tenían como objetivo suavizar la severa pendiente de este tramo que complicaba el trayecto de Riberas, Loiola y Martutene al Centro, se realizaron durante los últimos dos meses y finalizaron el segundo fin de semana agosto. Fue entonces cuando el nuevo sendero que bordea el límite entre el parque y el colegio Mundaiz, con una pendiente más accesible -con una máxima del 6%-, quedó abierto para el disfrute de sus usuarios. «Ahora pasear por aquí es mucho más agradable para todos los vecinos», comenta Bienvenido, quien siempre camina por Cristina Enea con su perro Susito. «La cuesta que teníamos antes era muy pronunciada y muchos no eran capaces de subirla o les costaba mucho», añade.

«El cambio ha sido una gozada para los que llevamos el niño a la guardería», dice una mujer

«Antes, pasear con mi madre en silla de ruedas era una aventura», asegura un viandante

Antes de los trabajos, el camino contaba con pendientes de hasta el 17%, aunque la diferencia entre los dos extremos del camino era del 6,8%. Esta cuesta complicaba el acceso tanto a personas con movilidad reducida como a familias con cochecitos infantiles y bicicletas. «La verdad es que con los niños era una lata tener que pasar por aquí», confiesa Eli, madre de June y Uxue, de seis y tres años. «Ahora es mucho más cómodo», apunta. Hortensia, abuela de Adrián, asegura que «el cambio ha sido una gozada para todos los que tenemos que llevar al niño a la guardería de Mundaiz. Para ir al cole sin duda este nuevo camino es muchísimo mejor». Por su parte, Lourdes, que no empuja ningún cochecito pero sí monta en bicicleta, admite que «antes tenía que bajar de la bici para realizar este tramo». «Además, también se nota que las personas en silla de ruedas realizan el trayecto de manera más cómoda y segura, ya que era un camino bastante peligroso para ellos», cuenta.

«Ha sido un cambio muy positivo. Antes pasear con mi madre en silla de ruedas era una aventura», comenta Mikel, quien pasea frecuentemente con su ama Pilar, que asegura: «Yo antes sufría, pensaba que en cualquier momento se le podría soltar la silla a mi hijo y yo acabar en el río».

«La espera ha valido la pena»

Durante las obras, el atajo que une las dos pasarelas peatonales en un tramo de 180 metros quedó cerrado para sus usuarios. Por este motivo se habilitó un nuevo trayecto alternativo por el interior de la finca del colegio Mundaiz. «Podían haber elegido otras fechas para cerrar el camino», dice Mikel, pero admite que «la espera ha valido la pena».

El sendero, que como el concejal de Medio Ambiente, Alfonso Gurpegui, explicó responde a «prioridades de accesibilidad y visibilidad», recupera sus horarios de apertura y cierre. Así, de 6.30 horas a 22.30 horas vecinos de Loiola, Riberas, Martutene y demás usuarios pueden disfrutar de ella.

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