El parque fluvial del Urumea se abrirá en un año, como los primeros pisos de Txomin Enea

Infografía con las nuevas viviendas de Txomin Enea (ahora en construcción) junto al parque fluvial que se comenzará a ejecutar en enero en la vega izquierda del río./
Infografía con las nuevas viviendas de Txomin Enea (ahora en construcción) junto al parque fluvial que se comenzará a ejecutar en enero en la vega izquierda del río.

La Junta Local de Gobierno adjudica el martes las obras con un 23,5% de descuento. Goia explica que la recuperación de la ribera cambiará por completo la visión del río, que «va a pasar de ser una amenaza a convertirse en lugar de esparcimiento»

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

El parque fluvial del Urumea comenzará a construirse el 8 de enero y estará listo para su disfrute dentro de un año. La Junta del Gobierno del Ayuntamiento adjudicará las obras el próximo martes a la UTE formada por las empresas Amenabar y Campezo por un precio un 23,5% inferior al presupuesto de licitación. Los trabajos tienen un plazo de ejecución de 12 meses, con lo que a finales de 2018 los ciudadanos, en particular los vecinos de Txomin Enea, comprobarán la transformación de la ribera izquierda del río y podrán pasear, hacer deporte, descansar, jugar o acceder al cauce a través de nuevos pantalanes. «El proyecto va a cambiar por completo la perspectiva que tenemos del río que de ser una amenaza va a pasar a verse como un lugar único de esparcimiento y disfrute de la naturaleza», explicó el alcalde, Eneko Goia.

Se trata de un proyecto dilatado en el tiempo tanto como la propia reurbanización del nuevo barrio de Txomin Enea. Con el inicio de las obras de la primera fase de este desarrollo urbanístico y despejada la incógnita de la parcela de Arteleku, se reactivó este viejo expediente que busca hacer realidad la transformación de la vega izquierda del río. La idea fundamental es convertir un área que antaño registró importantes inundaciones y en la que sus habitantes vivían en vilo cada vez que se ponía a llover en una nueva zona residencial, no ya sin riesgo de inundaciones sino con una superficie próxima al río que invita a acercarse y disfrutar de él. Esto se ha podido conseguido gracias a dos elementos: el primero es que el nuevo barrio se construye 3,5 metros por encima de la cota del viejo y tiene un muro de separación de esa altura con el parque fluvial; el segundo factor que permitirá el cambio de perspectiva es la transformación de las 4 hectáreas de la ribera izquierda del Urumea -el espacio comprendido entre las nuevas viviendas y el lecho fluvial, entre los puentes de Lugañene y Espartxo- en una zona transitable, acondicionada para su uso intensivo bien para pasear, para jugar o simplemente para estar y disfrutar de la naturaleza.

El Ayuntamiento sacó la pasada primavera las obras a concurso por un precio de 4.273.503 euros (IVA incluido) y la mesa de contratación ha propuesto al gobierno municipal adjudicar los trabajos a la oferta planteada por Amenabar y Campezo, que se han comprometido a materializar el proyecto en un plazo de 12 meses y por un precio de 3.269.230 euros, lo que supone una rebaja del 23,5%. Fuentes de Amenabar, empresa que lidera la promotora que construye Txomin Enea, indicaron que con toda probabilidad las obras arrancarán el 8 de enero y concluirán al finalizar el año.

Características

Orilla urbana
Se podrá observar el parque desde el nuevo barrio a 3,5 metros de altura.
Itinerario paisajístico
Un sendero de 600 metros recorrerá el interior de este espacio natural con acceso a zonas de estancia, juegos infantiles y a una campa llana y despejada de 50 x 70 metros.
Paseo de ribera
Discurrirá por la orilla del río y dará acceso a embarcaderos y pantalanes.

El parque fluvial pretende crear un lugar de «fácil acceso» para todos los ciudadanos, «un espacio sugerente y sensorial», que permita acercar la ciudad hacía el río y viceversa mediante la «recuperación y revalorización de una zona de gran interés paisajístico y natural».

La actuación se desarrollará a lo largo de 800 metros longitudinales de la vega del Urumea y dispondrá de cinco accesos (tres mediante rampas) al parque fluvial: dos en cada uno de los extremos, dos en el entorno de la plaza Arteleku y un último en la muga entre la primera y la segunda fase del desarrollo urbanístico de Txomin.

La memoria del proyecto distingue tres formas de disfrutar del parque, aunque en realidad habrá tantas como ciudadanos. Una de ellas es disfrutar de la orilla del río desde la zona urbanizada del nuevo barrio. La segunda propuesta, denominada «itinerario paisajístico», consiste en un paseo de 600 metros de longitud «a través de una vegetación privilegiada» por una senda que se puede transitar «a pie, en bici o haciendo footing». Este recorrido principal entroncará con otros secundarios que permitirán acceder a zonas de estancia apartadas, «lugares idóneos para leer, descansar o disfrutar del entorno natural».

Los niños contarán con un área recreativa, pavimentada con caucho, en mitad del parque fluvial. Otro espacio que a buen seguro dará juego será el «jardín racional», una superficie delimitada en parte por los antiguos muros del convento de Kristobaldegi que, manteniendo algunos de los árboles frutales que se plantaron, se podrá utilizar como un espacio lúdico y didáctico sobre jardinería para grupos escolares. No faltará una gran campa verde «despejada y prácticamente llana» de 70 x 50 metros para el ocio y el deporte de niños y adultos, al estilo de las que existen en los grandes parques de capitales europeas.

La otra forma de disfrutar del parque fluvial será mediante el «paseo de ribera-humedal» donde el ciudadano se convierte en «un explorador de la orilla del río» gracias a «elementos discontinuos de madera, formando embarcaderos y pantalanes desde los que se podrá «disfrutar del Urumea, avistar aves, pescar o incluso bañarse».

Los primeros inquilinos del nuevo Txomin Enea (las viviendas de realojo) entrarán a vivir en octubre-noviembre de 2018 y los de las primeras viviendas libres en diciembre. Todos ellos disfrutarán del parque fluvial casi desde el primer día. Goia concluyó que «el parque fluvial pondrá en valor el río e integrará el Urumea en el desarrollo urbanístico de Txomin».

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