Donostia insiste en buscar un uso turístico al Palacio Miramar para atajar su déficit

La viabilidad económica y los usos futuros del Palacio Miramar, a debate en la corporación municipal. / MICHELENA
La viabilidad económica y los usos futuros del Palacio Miramar, a debate en la corporación municipal. / MICHELENA

El alcalde apuesta por integrarlo en la sociedad Kursaal tras advertir que este año supondrá un coste de 250.000 euros

AINGERU MUNGUÍA SAN SEBASTIÁN.

El futuro del Palacio Miramar preocupa a la corporación municipal. El alcalde, Eneko Goia, explicó el lunes en la comisión de Servicio a las Personas que al déficit estructural de 180.000 euros anuales, que las tres instituciones sufragan a partes iguales cada año, habrá que sumar en este ejercicio otros 70.000 euros extra. Cómo equilibrar esta situación, qué nuevos usos dar a este singular edificio a medio y largo plazo y qué desarrollo otorgar al estudio preliminar realizado por la sociedad Kursaal fueron algunas de las claves sobre las que giró la comparecencia del regidor, interpelado por el PP y preguntado por Irabazi.

Goia ofreció a los concejales de todos los grupos explicaciones a las incógnitas que ha suscitado que la sociedad Kursaal haya hecho un informe sobre un edificio de propiedad municipal. El alcalde indicó que este sondeo de aproximación a la situación se ha efectuado por el gestor del palacio de congresos a petición suya y de Markel Olano -vicepresidente y presidente de Kursaal- por ser la entidad que mejor conoce el ámbito del turismo de congresos en el que se pretende que Miramar siga moviéndose en su actividad principal. Explicó que la marcha de Musikene fuerza a analizar cuanto antes «cómo optimizar» la gestión de este monumento protegido que tiene un «déficit estructural de 180.000 euros», cubierto con aportaciones anuales a partes iguales de Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco, y que en algunos ejercicios suma déficits extraordinarios, como el de este año, que rondará los 70.000 euros.

En fase de reflexión

El alcalde se mostró partidario de que el Palacio Miramar sea gestionado por el Kursaal porque ayudará a «mejorar el posicionamiento de la ciudad en el turismo de congresos» al «maximizar su oferta» sin dotarse de nuevos medios. Indicó que el análisis está en proceso inicial de reflexión, no en el de toma de decisiones, motivo por el cual no se había dado trasladado hasta la fecha a los demás grupos. Y aclaró que, aunque el edificio es de propiedad municipal, la decisión sobre su futuro no la puede adoptar solo el Ayuntamiento, sino el consorcio que lo gestiona.

En este primer estudio de aproximación a la situación del Palacio de Miramar y a sus posibles nuevos usos, explicó que lo que se plantea es que el edificio siga ofreciendo las actuales posibilidades (Cursos de Verano de la UPV, eventos, actividades, bodas...) pero «de forma mejorada» y «optimizando» su explotación económica mediante una «actividad auxiliar» de restauración y hotelera. Algo parecido a lo que hace el propio Kursaal que alquila espacios para oficinas, tiendas y un bar-restaurante para «generar ingresos que lo hagan sostenible».

En este marco, anunció que se ha «enfriado» la posibilidad de construir un parking subterráneo para proporcionar infraestructura de aparcamiento a los futuros usos del palacio. «Aunque detectamos una demanda en los vecinos del Antiguo, quizás Miramar no requiera de una infaestructura de este tipo», concluyó.

Propuesta de hotel de 20 habitaciones

Goia quiso matizar en su comparecencia el planteamiento de explotar para uso hotelero una parte del Palacio de Miramar, como forma de «optimizar» el mantenimiento del edificio. Explicó que el alojamiento turístico ocuparía una parte secundaria del edificio -en concreto, la Casa de Oficios, el Pabellón del Príncipe y las antiguas cocinas- y, para hacerse una idea de sus dimensiones, matizó que sería un hotel de 20 habitaciones.

Se trata de que esta actividad y la de una cafetería-restaurante ayuden a que el déficit del Palacio Miramar sea «sostenible». El regidor rechazó las acusaciones de «privatización» lanzadas por Irabazi si ello quiere decir que los ciudadanos van a tener más limitado el uso del edificio o los jardines porque «ahora tampoco pueden entrar cuando quieran a cualquier dependencia».

El concejal José Luis Arrúe (PP) tendió la mano a Goia para que debata y acuerde el futuro de Miramar con los demás y «no se lleve la decisión al Kursaal».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos