Hartazgo en Morlans

Dos mujeres caminan por las nuevas aceras, aún sin pavimentar, del viejo Morlans. / SARA SANTOS

A la falta de aparcamiento en Morlans se suma el cierre de los accesos a los garajes y el corte del bidegorri

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Morlans sigue patas arriba. Entre las obras de urbanización del viejo barrio y la construcción del nuevo ascensor inclinado que comunicará con Aiete, la vida en este rincón de la ciudad se ha convertido en una suerte de carrera de obstáculos, una yincana que pone a prueba la paciencia de los vecinos. «Y tiene un límite», advierten.

La falta de aparcamiento es su principal queja. La empresa que acomete los trabajos del elevador ha ocupado el parking en superficie que hay bajo el vial Amara-Antiguo, lo que en la práctica supone medio centenar de plazas menos para uso de los habitantes del lugar.

La asociación Morlans Berri ha trasladado al Ayuntamiento una batería de propuestas que contribuirían a mitigar este déficit, entre ellas la reserva provisional para residentes del tramo comprendido entre la última rotonda y las primeras viviendas del viejo barrio. La concejala de Movilidad, la jeltzale Pilar Arana, les recibió la semana pasada y se comprometió a estudiar sus planteamientos con los técnicos de Movilidad.

Las medidas propuestas por la asociación vecinal están en fase de estudio por parte de Movilidad

Solicitan la colocación de planchas de metal para salvar la zanja entre la calzada y las viviendas

Pero no solo aparcar es una odisea. Circular en coche por el paseo -aún sin asfaltar- entraña sus dificultades, aunque solo sea para acceder a los garajes particulares. Los afectados reclaman que se coloquen planchas de metal para salvar las zanjas que separan las casas de la calzada, una solución habitual en este tipo de intervenciones. «Llevamos un mes sin poder utilizar nuestro garaje. Se me comunica, todo de boquilla, que no podremos usarlo durante tres meses. Además, para añadir más problemas, los obreros han golpeado la puerta, ocasionando su rotura. Ahora ya ni siquiera podemos abrirla. Esperamos que el Ayuntamiento nos dé una solución a la mayor brevedad posible», cuenta una mujer que ya ha registrado su protesta a las oficinas de la calle Ijentea.

«Más distancia, más tiempo»

El corte del bidegorri que a través del túnel comunica con Lugaritz ha obligado a los usuarios de esta vía a modificar su ruta por La Concha. Es decir: «Más distancia y más tiempo, peor», critica una joven. El arranque del curso escolar ha multiplicado el número de ciclistas perjudicados por una medida que responde a criterios de seguridad.

La recogida de basuras también es fuente de quejas en el barrio. Algún día las bolsas se han acumulado desbordando los contenedores, una imagen de abandono y suciedad que si se prolonga en el tiempo puede venir acompañada de malos olores. «No sé si es que los camiones no pueden acceder hasta aquí o que la frecuencia de la recogida se ha reducido», dice un vecino con enfado. Según el concejal de Vías Públicas, el socialista Miguel Ángel Díez, no se ha introducido ningún cambio en las rutinas del servicio de basuras ni en su departamento se tiene constancia de que la intensidad en el vaciado de contenedores haya bajado en Morlans, por lo que califica la situación denunciada de «hecho puntual».

Tantas incomodidades tendrán su recompensa. Cuando las obras concluyan, la cuesta del paseo de Morlans contará con mejoras en la red de abastecimiento de agua y las redes de saneamiento, alumbrado canalizado, nuevas aceras y una calzada con pasos de peatones. Según la memoria del proyecto, se tenderán 1.250 metros lineales de tuberías y 800 metros lineales de cableado eléctrico y se construirán 36 pozos y 27 sumideros para aguas fecales y pluviales. En cuanto al alumbrado, los cables aéreos se soterrarán y se sustituirán farolas y luminarias por otras más eficientes.

Con un presupuesto de casi 400.000 euros, la reurbanización se completará con la reordenación de viales y aceras. La carretera actual, de doble dirección, se reducirá a un solo carril de sentido único con reducción de velocidad y al que se accederá desde la calle Catalina Elizegi, en Aiete. En toda la longitud de la actuación se mantendrán los tres metros de calzada. Además, habrá pasos de cebra de diferentes tamaños en los accesos a las viviendas.

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