Olas orilleras y corrientes, grandes enemigos del bañista

G. R. SAN SEBASTIÁN.

El estudio de IH Cantabria revela los dos motivos que hacen de la Zurriola la más peligrosa de las tres playas donostiarras. Se trata de la violenta rotura del oleaje en la orilla y las corrientes de retorno.

Por una parte, la rotura de oleaje se convierte en un elemento peligroso en este arenal cuando, en pleamar, la ola alcanza la playa con su altura máxima, rompiendo con una gran intensidad. Además de causar numerosas lesiones, una de estas traidoras olas orilleras atrapó el año pasado al conocido corredor de encierros hernaniarra Julen Madina, que murió cinco días más tarde en el Hospital Universitario Donostia.

La rotura violenta en la orilla ocurre en la mayor parte de la playa, con más intensidad en la zona central-este (más cerca de Sagüés), siendo la zona próxima al dique la única con rotura suave, puesto que está protegida del oleaje gracias a las rocas.

Por otra parte, la corriente de retorno es la que obliga a realizar numerosos rescates cada temporada. Este tipo de corriente, a diferencia del resto de corrientes costeras, es perpendicular a la costa. En ella, el agua fluye desde la orilla hacia zonas más profundas y puede tener una fuerza importante, llegando a arrastrar a los bañistas mar adentro. Las corrientes de retorno peligrosas ocurren principalmente en bajamar y media marea, en la zona central-este de la playa y en la zona del Kursaal, pero en esta última con menor intensidad.

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