La ocupación del albergue donostiarra La Sirena crece un 20% en los últimos cinco años

Entrada al albergue de gestión municipal La Sirena por el paseo de Igeldo./FOTOS: MICHELENA
Entrada al albergue de gestión municipal La Sirena por el paseo de Igeldo. / FOTOS: MICHELENA

El concejal de Juventud, Martin Ibabe (PNV), explica que el incremento se produce sobre todo en los meses de verano

DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

El incremento de la demanda de camas en Donostia durante los últimos años no sólo se ha notado en hoteles, pensiones o apartamentos turísticos. Los dos albergues municipales de Donostia, el de La Sirena en Ondarreta y el de Ulia, también han vivido un repunte en su actividad al calor del 'boom' turístico. Sobre todo el primero, que ha notado un crecimiento de la ocupación cercano al 20% si comparamos los datos del verano del 2012 con los del 2016 -no se disponen de datos de septiembre del año pasado por lo que el cálculo se realiza en base a los meses de junio, julio y agosto-. Además, la media de ocupación los meses de julio y agosto de 2016 fue del 99% y 100% respectivamente, cifras que no se habían alcanzado previamente.

Son datos recogidos por el departamento de Juventud y que muestran una tendencia al alza en temporada estival para este albergue. No obstante, la comparativa anual muestra variaciones mucho más leves, ya que el resto de meses del año la ocupación queda a expensas de otros factores. El concejal de Juventud, el jeltzale Martin Ibabe, valora positivamente los datos y recuerda que La Sirena, antigua fábrica de corsés que funciona como albergue de gestión pública desde 1999, sufrió en 2016 una remodelación con la que se consiguió crear habitaciones más pequeñas con baño incorporado. En total ofrece 100 plazas. «Nos tuvimos que adaptar a la demanda. Si antes las peticiones eran de grupos grandes, en los últimos años ha pasado a ser de 2 o 4 personas», señala. La Sirena también es utilizado para alojar a equipos deportivos que no manejan grandes presupuestos.

Una joya en el monte

Por su parte, el albergue de Ulia -con 62 plazas- ha experimentado un incremento más tímido entre el verano de 2012 y el de 2016, siendo de un 3,5%. Ibabe reconoce que, así como La Sirena, por su ubicación cercana a Ondarreta y al centro, puede atraer a un mayor número de turistas, el de Ulia tiene el handicap de estar a 4 kilómetros de la ciudad y puede resultar menos atractivo. No obstante, asegura que es «una joya, y que para el perfil de alberguista esta ubicación y las instalaciones que ofrece son una gozada». Ahora bien, el crecimiento en este albergue no sólo se ha experimentado en verano, también lo ha hecho de forma sostenida durante los últimos años.

Los usuarios de los albergues municipales son, en su mayoría, personas provenientes del resto del Estado -sobre todo catalanes-, seguidos de franceses, alemanes y británicos.

Ocupación

8.648 personas
se alojaron durante el verano de 2016 -junio, julio y agosto- en el albergue La Sirena de Ondarreta, frente a los 7.058 que lo hicieron en el mismo periodo de 2012. Las cifras en Ulia son más modestas, también por su capacidad y menor demanda, con 4.045 huéspedes en el verano de 2016, sólo 140 más que cinco veranos atrás.

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