Ocho horas al pie de la Mesa de Crisis

Un máquina quitanieves despeja la carretera de acceso a Hospitales./USOZ
Un máquina quitanieves despeja la carretera de acceso a Hospitales. / USOZ

El puesto de mando de Garbera dirigió el operativo durante la nevada. Guardia Municipal, Bomberos, Movilidad y Protección Civil mantuvieron contacto con Ertzaintza y Dbus en el centro de control

J. F. M.SAN SEBASTIÁN.

La Mesa de Crisis del parque de Garbera vivió ayer ocho intensas horas de actividad por la nevada caída. El órgano que coordina las operaciones en casos de emergencia se reunió a las 5.30 de la madrugada, cuando ya había empezado la lluvia blanca y la ciudad debía prepararse para una jornada de problemas y riesgos, y se desactivó hacia las dos de la tarde, una vez recuperada la normalidad en las calles y carreteras donostiarras.

Sentados en el puesto de mando, responsables del departamento de Guardia Municipal, Bomberos, Protección Civil y Movilidad, quienes mantuvieron contacto permanente con Dbus y Ertzain-tza y disponen en la sala de un panel de pantallas para conocer el escenario en tiempo real.

Según explica Txetxu Mendizabal, coordinador de emergencias del Ayuntamiento, las actuaciones arrancaron en la práctica a las 3 de la madrugada esparciendo 18 toneladas de sal antes de que cayeran los primeros copos. Los operarios incidieron en las zonas altas, en especial Hospitales, Ulia, Igeldo, Altza, Intxaurrondo y las cuestas de acceso a los polígonos.

Para las 5 de la madrugada la nieve empezó a cuajar y desde la Mesa de Crisis se dio orden de movilizar todos los recursos disponibles. «Hemos dado prioridad a la zona de Hospitales con una dotación permanente para mantener abiertos los accesos desde Amara. Y en todo momento lo hemos conseguido», relata Mendizabal, quien destaca que la circulación del tráfico por el Centro «se ha mantenido, aunque ralentizada».

Las siguientes tareas que marca el protocolo son, en este orden, posibilitar la adecuada circulación por los viales principales, posibilitar el acceso rodado y peatonal a centros de salud, centros de día y residencias de mayores, evitar el aislamiento de núcleos de población, reducir al máximo la afectación al transporte público y garantizar la accesibilidad de los servicios de emergencia a todo lugar para la atención de incidentes.

Tras coordinar con mandos de la Ertzaintza el cierre de accesos desde la GI-20, los avisos empezaron a llegar al parque de Garbera. Algunos autobuses quedaron cruzados en mitad de la calzada, entre ellos uno de transporte escolar en Aiete, y se precisaba de asistencia en Igeldo para abrir caminos. Los coches que se aventuraron a meterse hasta el núcleo urbano se convirtieron en obstáculos para las máquinas quitanieves, que en número de seis recorrían el municipio en respuesta a las llamadas recibidas. La última salió del parque móvil a las 7 de la mañana.

Abrir caminos a paladas

En los paseos de La Concha y Zurriola, las brigadas municipales abrieron itinerarios peatonales pala en mano para facilitar el tránsito de los viandantes y evitar así que se produjeran caídas u otros accidentes personales.

El coordinador de emergencias del Ayuntamiento asegura que la magnitud de la nevada fue tal que la sal hizo efecto solo durante un tiempo. «En San Sebastián nos coge un poco por sorpresa este tipo de fenómenos porque no son demasiado habituales, y más de esta intensidad», admite Mendizabal, al tiempo que subrayó que los medios disponibles para hacer frente a estas contingencias meteorológicas son «cada vez mejores y más efectivos».

Mesa de Crisis

En Garbera
se activa ante situaciones de emergencia como la nevada de ayer.
Integrantes
Guardia Municipal, Bomberos, Protección Civil, Movilidad, Servicios Sociales, Mantenimiento Urbano...
Prioridad
acceso a Hospitales.

Recursos disponibles

Humanos
brigadas municipales, Bomberos, Guardia Municipal.
Materiales
seis máquinas quitanieves, 30 toneladas de sal, 45 esparcidores manuales de sal...

Una vez restablecida la normalidad, algo que sucedió para las dos de la tarde, la Mesa de Crisis se disolvió y cedió el turno a los servicios habituales de Bomberos y limpieza viaria. Las temperaturas subieron a partir de las 4 de la tarde e incluso salió el sol, lo que facilitó las labores de eliminación de restos de hielo de aceras y calzadas de la ciudad.

El concejal de Protección Civil y Seguridad Ciudadana, Martín Ibabe, explicó que había retenes «atentos al deshielo» y que en total se esparcieron 30 toneladas de sal. «Hemos trabajado duro y los técnicos y trabajadores se han volcado con todo su esfuerzo para volver a la normalidad», dijo el delegado jeltzale, quien insistió en que la prioridad del operativo era «garantizar los servicios considerados estratégicos», como es el caso de los Hospitales.

La gravedad de la situación generada durante la mañana se justifica en parte, según Ibabe, por la orografía de Donostia, con zonas en alto densamente pobladas como Altza, Intxaurrondo o Egia. Además, la nevada coincidió con la hora punta de entrada al trabajo o al colegio, lo que multiplicó los problemas de movilidad sufridos por miles de personas.

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