Las obras de transformación de la Bretxa y el edificio Pescadería arrancarán el próximo año

Fotomontaje del edificio Pescadería, con nuevos ventanales, y la plaza de la Bretxa sin el espacio Cánovas./OSCAR GOÑI
Fotomontaje del edificio Pescadería, con nuevos ventanales, y la plaza de la Bretxa sin el espacio Cánovas. / OSCAR GOÑI

La aprobación del Plan Especial del ámbito abre la puerta a los primeros derribos interiores. La construcción del ambulatorio, las mejoras peatonales en el entorno y la desaparición del 'tupper', principales hitos de la reforma

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

La aprobación del Plan Especial de la Bretxa dio ayer el pistoletazo de salida para la transformación del ámbito, una reforma que incluye la construcción del ambulatorio de Centro y Parte Vieja en el edificio Pescadería y la recuperación de la plaza para la actividad de mercado tradicional con la desaparición del 'tupper' y la creación de un nuevo acceso a la planta sótano.

El trámite superado en Junta de Gobierno Local permite poner fechas a la operación. Según avanzó Eneko Goia, la voluntad del Ayuntamiento es acometer las obras a lo largo de 2018, «cuanto antes, mejor». Antes, el planeamiento deberá obtener el visto bueno definitivo del Pleno, aunque algunos trabajos previos como el derribo de espacios interiores podrán arrancar con la aprobación inicial.

Las cifras

9.690 metros cuadrados
de superficie ocupa el ámbito de actuación del Plan Especial de la Bretxa, con 18.398 metros construidos.
24,4 millones
es el coste total de la operación, a sufragar en gran parte por la empresa concesionaria del complejo comercial.

Otros datos

Plan Especial
Tras su aprobación inicial en Junta de Gobierno Local, debe superar otros dos trámites y ser ratificado por el Pleno.
Polideportivo
Estará en la última planta de Pescadería y contará con cancha de baloncesto y varias salas polivalentes.
Ambulatorio
Osakidetza implantará también un Punto de Atención Continua y una unidad de salud mental para menores.
Aceras
La calle Aldamar -acceso al futuro ambulatorio- será ampliada, a costa de la línea de aparcamiento, para su integración en la trama peatonal de la Parte Vieja.

El alcalde detalló que el plan contempla el traslado de los puestos de productos frescos situados en el sótano a la planta baja del edificio Pescadería. El mercado comunicará mediante unas escaleras mecánicas, al estilo de lo que ocurre en San Martín, con los puestos de pescado que se reubicarán en el sótano -donde hoy está el Lidl-, justo debajo de carniceros y vendedores de verduras.

De esta forma, el mercado ganará en visibilidad y el espacio que ahora ocupa en el sótano se destinará a otras actividades comerciales. La apuesta por la gastronomía incluye la posibilidad de implantar talleres de promoción o locales para cocinar y servir los productos que se venden en los puestos, como en otras ciudades europeas.

Este movimiento provocará la eliminación de la actual estructura acristalada que hay en el centro de la plaza -espacio Cánovas- y que hace las veces de acceso al mercado, liberando así el espacio central que será destinado a actividades y flujo de personas. Una vez suprimido el acceso a los asentadores del sótano, la entrada se realizará por unas nuevas escaleras junto a Aldamar.

También se procederá a reubicar la pérgola del mercado baserritarra de la calle San Juan en la fachada norte del edificio de la Bretxa -la que da a la plaza-, que es donde antiguamente se ubicaban las caseras, con el fin de «reordenar y potenciar» la oferta de producto local, señaló Goia.

El interior del edificio de la Bretxa será asimismo reordenado con el objetivo de incrementar el atractivo de los espacios comerciales. Además, se mejorarán los accesos desde la calle para cumplir con las exigencias de accesibilidad y se regularizará la cubierta del patio respetando el diseño original de Goikoa.

Instalaciones deportivas

Pero la mayor transformación la experimentará el edificio Pescadería. Al mercado tradicional de la planta baja se le unirán el centro de salud del barrio y un equipamiento deportivo que dará servicio tanto a los vecinos del barrio como a los alumnos de la ikastola Orixe.

Las calles Aldamar, Iñigo y San Juan serán modificadas para adaptarlas a los nuevos usos de los edificios. De este modo, Aldamar verá aumentada su acera -a costa de la fila de aparcamiento- para incorporarse a la red de calles peatonales de la Parte Vieja y acoger la puerta de acceso al ambulatorio y el polideportivo. San Juan, por su parte, ganará metros con el traslado de las caseras e Iñigo será peatonalizada en su totalidad, lo que permitirá potenciará su uso.

Tras una investigación histórica de los dos edificios y respetando su grado de protección C, la empresa concesionaria propone cambiar la falta de visibilidad de lo que ocurre en su interior mediante la colocación de «paños de vidrio» y la autorización del «rasgado de huecos en los paños», respetando siempre «la configuración de las cornisas, arcos y pilastras existentes». Esta idea permitirá abrir nuevos accesos en el lateral del edificio Pescadería y dará otro aire al edificio Bretxa en sus fachadas de Aldamar y San Juan, donde la pared del interior de los arcos será sustituida por cristal.

Una entreplanta de 872 metros para dotaciones públicas

El Plan Especial de reforma de la Bretxa prevé la construcción de una entreplanta dentro de la envolvente del edificio Pescadería, lo que incrementará el uso de dotaciones públicas en 872 metros cuadrados. En total, el ámbito afectado por este planeamiento ocupa una superficie de 9.690 metros cuadrados -más 18.398 metros cuadrados construidos-, y el coste de la operación asciende a 24,4 millones de euros, según se recoge en la memoria.

El nuevo concesionario del complejo comercial tendrá que sufragar la mayor parte de esta cantidad, mientras que el ambulatorio (2,5 millones) correrá a cargo de Osakidetza y el Ayuntamiento asumirá el polideportivo (1 millón de euros) y los gastos de urbanización.

El ambulatorio se extenderá por 2.185 metros cuadrados de las dos primeras plantas del edificio Pescadería, espacio en el que Osakidetza planea implantar, además del centro de salud de la Parte Vieja, un Punto de Atención Continua (PAC) y una unidad de salud mental para menores. El PAC cubrirá el horario nocturno y entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde se dejaría de prestar el servicio que hoy ofrece el Cuarto de Socorro para aquellas personas que, por ejemplo, no sean residentes de la zona o sean turistas.

En la última planta del inmueble se ubicarán la cancha deportiva y varias salas polivalentes.

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