Las obras de cimentación del hotel Catalonia obligan a reforzar la seguridad en la calle Easo

Varios operarios trabajan en el montaje de la estructura que sujetará la malla contra desprendimientos del muro en la calle Easo. / USOZ
Varios operarios trabajan en el montaje de la estructura que sujetará la malla contra desprendimientos del muro en la calle Easo. / USOZ

Un andamio con malla antidesprendimientos cubrirá parte del muro de San Bartolomé. El Ayuntamiento recibirá en Semana Santa el proyecto para rehabilitar y poner en valor esta estructura de piedra, cuya función es revestir el cerro, no sujetarlo

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Un andamio cubre desde ayer parte del muro de San Bartolomé, circunstancia que no pasó desapercibida para los miles de peatones y conductores que transitan a diario por la calle Easo. La estructura metálica sujetará una red antidesprendimientos con la que se pretende proteger a los viandantes de la posible caída de cascotes a la vía pública. La razón de este aumento de las medidas de seguridad en la zona es el inicio de la fase de cimentación del hotel que la cadena Catalonia construye en lo alto del cerro.

Es una de las acciones acordadas por San Bartolomé Muinoa -la promotora de participación municipal que desarrolla el nuevo barrio- y el Ayuntamiento donostiarra para prevenir accidentes ahora que llega la maquinaria pesada al antiguo convento-colegio, cuya fachada norte y capilla están protegidas por el Peppuc. Una vez se levantó la suspensión cautelar y obligó a reponer el transepto de la iglesia que había derribado, la empresa constructora ha empezado ya con las tareas de micropilotaje. Esta técnica consiste en sujetar los elementos existentes y los futuros cimientos a la roca del subsuelo mediante varillas.

El problema es que al perforar el suelo y mover la tierra, se corre el peligro de provocar un desprendimiento, en este caso hacia la calle Easo. Hay que recordar que el muro de San Bartolomé no ejerce de sujeción de la ladera, sino que es un revestimiento de la cara este del cerro, por lo que el refuerzo extra en forma de malla se antoja imprescindible.

San Bartolomé Muinoa ejecutará asimismo otra actuación con carácter de urgencia y que cuenta con la autorización del departamento de Urbanismo que encabeza el socialista Enrique Ramos. El proyecto de urbanización de la parte alta del muro -un mirador volado sobre Easo- exige que se intervenga para darle su configuración definitiva, con desmoche incluido para acondicionar el terreno.

Las dimensiones del vallado de seguridad a ras de calle se mantienen invariables -ocupa la acera en toda su anchura-, si bien es posible que haya que cortar el bidegorri dos o tres días -sin fecha conocida- para instalar unas barreras de hormigón que completen y hagan más efectivo el sistema antidesprendimientos.

Todo ello dentro de una intervención integral y más ambiciosa con la que se quiere rehabilitar y poner en valor el muro. Primero se garantizará su estabilidad con la colocación de tres grandes vigas de hormigón con anclajes en los escalones existentes a modo de retranqueo.

Este proceso sí tendrá afecciones importantes, pues se trata de trabajos de mayor envergadura y para llevarlos a término será preciso invadir la acera, el bidegorri y quizás un carril de circulación.

Para entonces, según el cronograma que manejan los promotores, la calle Estella/Lizarra estaría ya abierta, de modo que el tráfico podría desviarse por este nuevo vial para volver a bajar al Centro por la cuesta de Aldapeta. Esta solución y sus plazos está aún pendientes de concretar.

La última fase consistirá en la limpieza y tratamiento estético del muro, que presenta vegetación entre las piedras que lo componen y un estado mejorable. En Urbanismo confían en recibir para Semana Santa el proyecto paisajístico, que contempla una nueva iluminación como remate final. La actuación durará tres meses y medio y tendrá un coste de 525.000 euros.

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