Iñaki Díez: «En la noche del hospital veía monstruos pero yo me haré mis 400 metros»

Iñaki, en su bólido (15 Km/h), junto a la sede de Atece. Estamos en el Antiguo Berri. Frente al Instituto. Cerca del Polideportivo. / SARA SANTOS
Iñaki, en su bólido (15 Km/h), junto a la sede de Atece. Estamos en el Antiguo Berri. Frente al Instituto. Cerca del Polideportivo. / SARA SANTOS

Los cinco kilómetros de la carrera solidaria de Atece

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Domingo 17 de junio. VI Edición de la Carrera Solidaria organizada (con el apoyo de medio mundo, incluido este periódico) por la Asociación de Daño Cerebral Adquirido con sede en la calle Bertsolari Xalbador. Cinco kilómetros. Salida del Mini Estadio a las 10 de la mañana. Bonito recorrido por Riberas de Loiola. Inscripciones en kirolprobak.com. Patrocinadores y amigos el Ayuntamiento, la Diputación, Kutxa, la Caixa, el Aquarium, DYA, la Real Sociedad, el Tenis, Covirán, Langarri Logística, Astore, Eroski, Recondo, Coca Cola, Café de La Concha, Donosti Roller, Silken Amara Plaza, La Perla, Arzak y Edurne Pasaban. Hablamos de la carrera, la vida y las motos con Iñaki Díez, que le plantó cara y batalla, como muchos otros socios de Atece, a un maldito ictus.

- ¿'Prim 33 código ictus'?

- Aquel día de 2012 yo iba con mi moto, una Piaggio. Me sentí mal. La dejé en el suelo. Se estaba celebrando la carrera de las empresas, así que había unas cuantas ambulancias de la DYA muy cerca. Tuve la suerte de que el coche que iba detrás de mí lo conducía una doctora. Al ver lo que me pasaba cogió el teléfono y sí, dijo eso: 'Código ictus Prim 33'.

- Tuviste suerte. Que no se nos olvide que en caso de ictus, infarto cerebral o derrame, actuar rápidamente es fundamental.

- Tuve suerte aquel día y he tenido suerte después. El ictus fue en el hemisferio derecho y por eso me afectó a mi lado izquierdo. Me queda algo de movimiento en mi brazo izquierdo pero no la sensibilidad para coger cosas. He recuperado la capacidad de andar. Eso sí, con la izquierda no puedo chutar a gol.

- Desde hoy en Rusia hay suficientes extremos zurdos. Cuida tú la banda derecha.

- De acuerdo. Ya sabes que la derecha siempre sale a flote... Tuve suerte, sí. Si me hubiese afectado el hemisferio izquierdo acaso me habría quedado sin habla.

- Pero por las noches los monstruos te visitaban en el Hospital.

- Es verdad, sí, venían. Me pasaba las horas en blanco. Intentaba sentir el brazo izquierdo y no lo notaba. Mover la pierna izquierda y no la movía. Pensaba en el futuro. ¿Qué iba a ser de mí? ¿Podría seguir pagando la hipoteca? ¿Los estudios del hijo que tengo con mi esposa, Yolanda? Sí, la noche crea monstruos.

- ¿Cuál había sido tu vida hasta ese día y esas noches?

- Cumpliré 59 en septiembre. Siempre he sido cocinero. Más de 20 años en el Barceló Costa Vasca, donde preparaba banquetes y menús para reuniones. Tuvimos el Etxabe. Cuando estaban derribando el campo de fútbol y construyendo los juzgados. Éramos un bar de barrio con menú del día obrero.

- ¿Qué no puede faltar en un menú del día obrero?

- Potaje y escalope. Después fui jefe de cocina de Sanmarkosene, la residencia de Beraun para personas mayores. Allí aprendí a cocinar para gente delicada de salud. Y de edad. A preparar alimentos que serían administrados vía sonda. Más tarde pasé a Gureak. Encargado de la preparación del 'catering' para quienes trabajaban en los talleres. Casi cocina industrial; puré, salchichas, sopa.

- Buen curriculum, ¿eh? ¿Y ese miedo a que tus amigos pensaran que te habías quedado tonto?

- Pues otra de las caras de los monstruos nocturnos. Me daba verdadero pánico bajar al barrio (vivo en Intxaurrondo Sur, cerca de Sagastieder) y que al verme en silla de ruedas vecinos y amigos creyeran eso, que me había dado un telele y estaba tonto. Pero resultó que...

- ...Casi el primer día que bajaste a la calle un amigo, Tomás, te saludó, te preguntó qué tal estabas y te dijo '¡menos mal que no te has quedado tonto!'

- Fue maravilloso. Si no he tenido necesidad de recurrir a la ayuda psicológica que me ofrecieron en el Hospital y durante el año largo de rehabilitación en Amara Berri ha sido gracias a mi familia, mis vecinos, mis amigos y la gente de Atece. Somos unos 200 socios. Aquí, al local de Bertsolari Xalbador, vendremos unos 25 afectados. Entre ellos, Pablo. Hay unas cuantas mujeres, Mari Carmen, Mari Jose, Blanqui. Tenemos fisioterapeuta, hacemos actividades y una vez al mes vamos a la piscina adaptada del polideporivo de Benta Berri. Atece es parte fundamental de mi nueva vida.

- Y no te olvides de tu Libercar.

- Para nada. Es mi motorina. Alcanza ¡15km/h! Libertad total. Si hace malo ella y yo cogemos el Topo. Me tomo un café en La Tahona, hago aquí mis ejercicios, mi terapia y si sale el sol vuelvo en ella por las tres playas. Como los que corren ese cross tan famoso que hay en Donostia. Por Ondarreta, Concha y Zurriola.

- Te sueles llamar 'Medio hombre' aunque luces 'tres cuartos'...

- Así le decían al gran Blas de Lezo.

- Creo que vas a participar en está edición VI de vuestra carrera.

- Daré una vuelta al Mini estadio. Con Pablo, también de Atece. Serán 400 metros. Y será un día bonito.

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