El muro de San Bartolomé será saneado antes de colocar el nuevo mirador en la parte alta

El muro de San Bartolomé será limpiado de vegetación y estabilizado a partir del mes que viene.
El muro de San Bartolomé será limpiado de vegetación y estabilizado a partir del mes que viene. / USOZ

Las obras para estabilizar la pared se iniciarán en septiembre y durarán tres meses. El Ayuntamiento aprueba el proyecto de urbanización del conjunto de la operación, que estará concluida a finales de 2020, según explica Gasco

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

La operación urbanística de San Bartolome supera otro trámite. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó ayer el proyecto de urbanización de todo el ámbito. La colocación de un novedoso mirador en la parte alta del cerro requerirá previamente un trabajo de saneamiento y estabilización del muro de San Bartolomé, una construcción de hace un siglo que aunque estable no cumple hoy con los estándares de seguridad que exige la normativa. Las obras comenzarán en septiembre y se prolongarán durante tres meses.

El gobierno municipal aprobó ayer de forma definitiva el proyecto de urbanización del conjunto de San Bartolomé, que define cómo quedará la zona de Arroka, como serpenteará la calle Lizarra en dirección a Aiete, cómo la cuesta de Aldapeta tendrá solo un carril de bajada entre Marianistas y la calle Easo y cómo quedará estructurada la parte alta del cerro donde se levantarán las últimas viviendas del programa residencial junto al antiguo convento, que de forma inminente se comenzará a transformar en un hotel de la cadena Catalonia.

Mientras el derribo del frontón de Arroka permitirá completar en las próximas semanas la urbanización en la parte baja del ámbito, el desarrollo de la calle Estella/Lizarra y el inminente inicio de las obras del futuro hotel obligan a los responsables de la operación a mover ficha en el muro de San Bartolomé. El mes que viene comenzarán los trabajos de excavación y cimentación para empezar a hacer realizar el nuevo establecimiento hotelero (115 habitaciones) que mantendrá la fachada norte del derribado convento e integrará también en sus instalaciones la antigua capilla, otro de los elementos que se salvó de la demolición. Catalonia quiere tener en funcionamiento el hotel a finales de 2018, lo que exigirá tener urbanizado mínimamente el espacio a su alrededor. Entre otras cosas, el nuevo mirador que, bajo su fachada Este, «permitirá contemplar todo el centro de la ciudad desde una nueva atalaya», según explicó el concejal socialista Ernesto Gasco.

El muro es de 1916 y, aunque estable, no cumple las actuales normas de seguridad

Se colocarán anclajes y una malla cubrirá toda la pared para evitar desprendimientos

La construcción del mirador se podría haber realizado sin necesidad de una intervención en el muro de San Bartolomé. Pero el Ayuntamiento ha querido fortalecer este elemento definitivamente para despejar toda duda y garantizar su estabilidad a futuro.

Construido hace un siglo

Esta pared de contención se construyó en 1916 a base de «mampuestos de arenisca y caliza arenosa sana de color gris» unidos por «un mortero de aspecto aceptable que mantiene todavía su cohesión», según lo define un estudio geotécnico realizado por Ikerlur. El muro, que está apoyado en estrato rocoso, tiene una longitud de 120 metros y una altura variable de entre 8 y 30 metros. Su grosor también difiere, oscilando a nivel de calle Easo, entre los 1,5 y 3,40 metros (en su parte central). En los últimos años se ha registrado la caída de algún trozo de piedra del muro y es palpable el crecimiento de vegetación en las tres leves terrazas o «bancadas» en las que se desarrolla verticalmente esta singular pared en pleno centro de la ciudad.

Caída de alguna piedra

La Junta de Concertación de San Bartolomé ha encargado a la empresa Landabe Ingenieros la materialización del proyecto de estabilización que tendrá como objetivo «evitar roturas de carácter estructural» en el muro y neutralizar el «chineo o caída de algún mampuesto de forma aislada».

Según explicó el gerente de la promotora San Bartolomé Muinoa, Martín Arregui, la operación consistirá en la introducción de filas de anclajes, aprovechando las bancadas del muro, que estarán unidos horizontalmente por una pequeña viga para ofrecer una mayor estabilidad al conjunto. «Trataremos de que sean lo más estéticos posible para generar el mínimo impacto visual», explicó. Finalmente, toda la pared de piedra se cubrirá con una malla metálica con el fin de atrapar pequeñas piedras desprendidas.

La obra se prolongará hasta fin de año y previsiblemente obligará a ocupar la acera, el bidegorri y parte de la calzada.

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