Mujer sola, mayor de 65 años y con estudios básicos, perfil habitual del perceptor de RGI

Una mujer pasa ante una oficina de Lanbide en el barrio de Gros. / LOBO ALTUNA

Intxaurrondo y Martutene son los barrios donde más porcentaje de población recibe la ayuda. Casi un tercio de los 3.889 beneficiarios de Donostia son extranjeros, en su mayoría suramericanos y de los países del Magreb

JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Los últimos datos recabados por Lanbide permiten realizar un diagnóstico de la pobreza en Donostia y definir un perfil tipo del perceptor de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). Se trata de una mujer mayor de 65 años, soltera o separada, con estudios básicos y que vive en Intxaurrondo o Martutene, los dos barrios donde más porcentaje de población se beneficia de esta ayuda pública.

En total son 3.889 los beneficiarios empadronados en el municipio, de los que un 25% tiene más de 65 años, el 56,7% acredita un nivel formativo bajo y el 50,6% está soltero. Casi uno de cada tres perceptores de RGI es extranjero, con suramericanos y magrebíes a la cabeza. Los primeros representan un 15,2% del total y los segundos, un 5,6%.

Hay que recordar que, según el propio Servicio Vasco de Empleo, la RGI es una prestación económica mensual para atender las necesidades básicas de las personas y familias que no disponen de recursos suficientes y que les ayuda a encontrar una salida laboral. Esta ayuda la pueden cobrar las personas que no disponen de recursos o los que tienen son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, y que reúnan una serie de requisitos. Pueden ser personas sin trabajo, trabajadores con pocos recursos, pensionistas, perceptores de otro tipo de pensiones, inmigrantes sin permiso de residencia, etcétera.

Por barrios, en Intxaurrondo, Martutene, Altza y Miracruz-Bidebieta el porcentaje de los perceptores supera el 3% de la población, seguidos de cerca por Egia (2,8%) y Loiola (2,6%). Por contra, Zubieta (0,3%), Miramón-Zorroaga (0,7%) y Aiete (1%) son las zonas con menor porcentaje de ciudadanos necesitados de ayuda.

El mapa que dibuja la RGI es inversamente proporcional al de ingresos económicos por barrios. Martutene, con 37.088 euros de renta familiar media al año, e Intxaurrondo, con 38.392 euros, aparecen en la parte baja de la tabla, mientras que Miramón-Zorroaga (84.894 euros), Aiete (61.725 euros) y Antiguo (57.894 euros) se sitúan como los más ricos de la ciudad.

La renta familiar media para el conjunto del municipio esconde importantes diferencias, ya que la más alta es 2,6 veces superior a la más baja. Siete barrios tienen rentas inferiores a la media de Donostia, que asciende a 46.358 euros. Son Altza (32.434 euros), Loiola (36.581 euros), Miracruz-Bidebieta (36.881 euros), Egia (37.704 euros) y Añorga (44.370 euros), además de Martutene e Intxaurrondo. En el lado opuesto de la balanza, tres barrios superan estos ingresos medios en más de un 20%.

Desequilibrio entre géneros

También hay desequilibrio entre géneros -la renta media femenina es un 32,8% menor- y entre los estratos de renta: un 20% de los declarantes del IRPF acumulan un 47,5% de la riqueza, mientras que otro 20% tiene solo un 3,1%. A pesar de estas diferencias, la cohesión social en la capital guipuzcoana (ratio 1,9) es mayor que en Bilbao (3,0) o Vitoria (2,4).

Indicadores como el nivel de estudios o de ingresos influyen en la salud. Un informe reciente del Gobierno Vasco revela que los vecinos de la zona Centro-Oeste (Amara, Antiguo, Gros, Parte Vieja) vivirán más que los de los barrios del Este (Intxaurrondo, Bidebieta, Altza). En concreto, la brecha territorial de la esperanza de vida se cuantifica en 4,8 años para los hombres y en 4 años para las mujeres. La esperanza de vida media de los donostiarras es de 78,4 años en hombres y 85,6 en mujeres.

Un estudio encargado por el Consejo Social constata que las situaciones de pobreza severa -unos ingresos mensuales netos por persona inferiores a 568 euros o al 40% de la media- afectan a casi 8.400 personas (4,5%), mientras que los casos de riesgo de pobreza relativa o de bajos ingresos -unos ingresos inferiores a 852 euros o al 60% de la media- se elevan a un 10,7%, unas 19.900 personas. La población extranjera se encuentra en situación de especial vulnerabilidad, con una tasa de pobreza severa 6,2 veces mayor que la media. Estas situaciones de pobreza están también extendidas entre la población infantil (1,6 veces mayor) y entre los hogares encabezados por mujeres o por personas menores de 45 años (1,24 y 1,68 veces las de la población general, respectivamente). En los hogares monoparentales, la incidencia es de un 7,9%.

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