La lucha por la igualdad se cuela en el aula

Los alumnos de 5º y 6º simularon marionetas movidas por «los estereotipos que marca la sociedad»/Iñigo Sánchez
Los alumnos de 5º y 6º simularon marionetas movidas por «los estereotipos que marca la sociedad» / Iñigo Sánchez

El colegio Mary Ward dedica su festival de fin de curso a combatir los estereotipos de género

ELENA VIÑAS

«¿Conocéis al científico Albert Einstein, autor de la teoría de la relatividad? A esa misma época pertenece Rosalind Franklin, una de las descubridoras del ADN. ¿Y a Thomas Edison, considerado el inventor más importante de Estados Unidos? En ese tiempo, Marie Curie recibió dos premios Nobel por su trabajo». Con este repaso a las mujeres científicas que cambiaron el curso de la historia por sus hallazgos, pero cuyos nombres han sido a menudo presa del olvido, comenzaba el festival musical que Mary Ward Ikastxea de Donostia celebraba ayer como despedida del curso lectivo. Alumnos de todas las edades actuaron ante cientos de familiares en el patio dispuestos a realizar una contribución a «la verdadera igualdad de género».

Todo comenzó el pasado 8 de marzo, con la ola que ganó dimensiones colosales y llegó a empapar a quienes a diario comparten aulas en este centro de Kristau Eskola fundado hace cerca de 60 años en la capital guipuzcoana. Profesores y estudiantes decidieron aprovechar la fuerza de esa marea, uniéndose a la corriente para combatir los estereotipos que la sociedad se empeña tradicionalmente en asignar a hombres y mujeres. Aseguran que, en este empeño, la implicación fue «máxima».

Según explica el personal docente, «empezamos a tratar el tema en las aulas. Nos dimos cuenta de que los estudiantes tenían bien aprendida la teoría, pero el tema de los estereotipos estaba muy metido dentro de ellos y, sin querer, cuando se les rompía un pantalón, acudían a la ama, mientras que si tenían un pinchazo, iban donde el aita. Así que decidimos seguir trabajando la idea como tema del festival y de los bailes que llevan a cabo todos los alumnos».

Dicho y hecho. Los niños de educación infantil preparaban una coreografía inspirada en Cleopatra, que también dejaba su huella en los disfraces creados para la ocasión. Las mujeres científicas centraban los preparativos del espectáculo de los chavales de primer y segundo curso, que parecían recién salidos de un laboratorio. Los de tercero y cuarto se decantaban por Frida Kahlo, la pintora mexicana. «No fue tan conocida por su faceta política, que desarrolló en defensa de los indígenas; tal vez, por ser mujer», manifestaban poco antes de comenzar a moverse al ritmo de 'La Bamba'.

La igualdad «en términos generales» era la propuesta elegida por los alumnos de quinto y sexto, que se centraban en «los estereotipos que nos marca la sociedad». En su actuación, se convertían en marionetas movidas por hilos invisibles que llevaban a las chicas a practicar ballet clásico y a los chicos, fútbol. Unas tijeras rompían esa «manipulación ejercida por la sociedad», llevando a unas y a otros a compartir aficiones sin distinción, porque «chicos y chicas somos iguales».

Los profesores de Mary Ward reconocían que el abordar la igualdad en las aulas es algo que ha motivado especialmente a los estudiantes. «Les ha gustado -aseguraban-. Les ha servido para darse cuenta de situaciones de la vida que les pillan muy de cerca. Los profesores también lo hemos cogido con muchas ganas, porque es un tema que hay que trabajar».

Los mensajes reivindicativos se sucedieron a lo largo del festival. «Las mujeres somos parte de esta sociedad», decían. «Realizando el mismo trabajo, nuestras madres reciben menor salario que nuestros padres», añadían. «La realidad se puede cambiar», concluían. La puerta abierta a la esperanza provocaba aplausos de sobresaliente.

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