Dos meses para arreglar el ascensor de Egia

Vista del ascensor desde la plaza Luis Martín Santos, estropeado desde hace dos meses para incordio de muchos vecinos . / D.S.
Vista del ascensor desde la plaza Luis Martín Santos, estropeado desde hace dos meses para incordio de muchos vecinos . / D.S.

Vecinos de Egia denuncian que el Ayuntamiento no arregle el elevador de la plaza Luis Martín Santos. El consistorio pide perdón a todos los afectados aunque asegura que el retraso se debe a «causas ajenas»

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Los vecinos de Egia ya no se creen los anuncios sobre cuándo volverá a estar en marcha el ascensor de la plaza Luis Martín Santos. Llevan ya dos meses con el elevador estropeado y casi uno escuchando que su reparación es inminente. Pero lo cierto es que en la zona todavía no se ha podido ver a ningún operario trabajando. El concejal de Vías Públicas no puede hacer otra cosa que reiterar sus disculpas por esta situación, sobrevenida por causas «ajenas al Ayuntamiento» y en la que la lentitud de los trámites burocráticos tiene mucha culpa. En cualquier caso, las personas que necesitan el ascensor para el día a día están agotando su paciencia.

«Es una vergüenza, no puede ser», asegura Carmen. Ella vive en la calle Kapitañene, un punto elevado del barrio de Egia hasta el que llega este elevador salvando un desnivel de casi 30 metros. «Tengo las rodillas mal, me las tengo que operar, y ni puedo bajar o subir las escaleras o la empinada cuesta de Jareño», indica, a la vez que explica que para hacer la compra depende de que la lleven en coche.

De la misma forma se expresa Isabel, de 88 años. Nos la encontramos descansando en un banco de la plaza Luis Martín Santos junto a su carro de la compra. Como ella, muchos vecinos de Egia tienen una avanzada edad y desde que existe el ascensor ha sido un aliado indispensable para poder realizar las actividades del día a día. E incluso marcan la diferencia entre quedarse en casa o poder salir de ella. «Llevamos así desde Porrontxos. ¿A quién hay que protestar?», se pregunta con ironía. La sonrisa no le falta, aunque se muestra cansada. «A mi el ascensor me acerca a la calle Alaiondo, donde vivo. Ahora que no funciona subo con la carga poco a poco por la cuesta. Las escaleras ni me las planteo. Es una faena», asegura.

«Ahora tengo que subir la compra poco a poco por la cuesta», se queja una mujer de 88 años

Le acompaña una amiga que vive más tranquila, en la zona baja del barrio. Pero asegura que conocidos y familiares con ancianos en la residencia de Aldakonea se las ven y se las desean para poder visitarles. «Algunos van en sillas de ruedas y les cuesta desplazarse. Moverse de ahí arriba resulta imposible», explica. Y añade: «si esto hubiera ocurrido en la Avenida seguro que ya se habría arreglado».

Lo cierto es que los vecinos tienen motivos para estar enfadados. Desde que fuera inaugurado en mayo del 2008, este ascensor no ha parado de sufrir diversos actos de vandalismo: paredes llenas de pintadas, rotura del cristal de las puertas, y desperfectos en la barandilla, entre otros. Todo ello sumado a diversas averías técnicas que también les dejaron inutilizado el servicio. Aunque nunca durante tanto tiempo como en esta ocasión.

De ello también da buena fe Manuel, de 83 años y residente en la calle Baztan. «La gente no deja de quejarse», asegura, y pide que cuando lo arreglen se intensifique la vigilancia en la zona «porque hay muchos mangantes y reuniones de personas que hacen trapicheo, sobre todo en el primer y segundo piso».

Más que una avería

Los problemas de funcionamiento del ascensor de Egia empezaron hace un par de meses. Se detectó una avería en el variador del elevador. Orona, la empresa encargada del mantenimiento, tuvo que pedir la pieza al extranjero y tardó más de una semana en recibirla. Y cuando parecía que el problema ya tenía solución, el día que se colocó este elemento llovió de tal forma que permitió detectar una importante filtración de agua en la parte superior de la estructura, lo que obligó a proyectar una reparación a fondo. A partir de ahí el departamento de Vías Públicas tuvo que poner en marcha los trámites pertinentes para contratar la colocación de un andamio que permitiera trabajar con seguridad a 20 metros de altura. «Se pidió presupuesto para esa estructura metálica, para sustituir el cristal y también para colocar una nueva chapa en la parte superior», indicó el concejal Díez a este mismo periódico hace unas semanas. La suma total de las dos reparaciones ascenderá a 16.877 euros.

El presupuesto ha sido aprobado esta semana y ya no hay ninguna traba administrativa que impida que los trabajos arranquen, por lo que las obras no deberían demorarse más y arrancar la próxima semana. Por su parte, el arreglo del elevador no debería llevar más de 10 días. Aunque, comprensiblemente, los vecinos no se fían de nuevos plazos. En el barrio se han podio ver carteles con quejas ciudadanas denunciando esta situación.

El tema también salió a relucir en el Pleno del miércoles. Irabazi planteó una moción que fue aprobada por unanimidad en la cual se instaba al gobierno a «realizar las gestiones necesarias para que cuando se manifieste una avería en un ascensor público se proceda a una revisión exhaustiva con el fin de detectar otras averías potenciales y así hacer todas las reparaciones conjuntamente».

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