Denuncian el peligro de la valla de Matigotxategi

El campo de Matigotxotegi, al igual que otros en Donostia, está rodeado por una valla de hormigón./FOTOS ARIZMENDI
El campo de Matigotxotegi, al igual que otros en Donostia, está rodeado por una valla de hormigón. / FOTOS ARIZMENDI

El choque de un niño contra estos postes mientras disputaba un partido de fútbol pone en entredicho la seguridad en el césped

MACARENA TEJADASAN SEBASTIÁN.

Las vallas de hormigón que separan el césped y las gradas del campo de fútbol de Matigotxotegi están en entredicho. El último sábado de septiembre, cuando, como cada fin de semana, se disputaba un partido de fútbol entre dos equipos de niños, uno de ellos, de 13 años, tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario de Donostia.

En pleno partido, el pequeño chocó contra una de esas cercas de hormigón dándose un fuerte golpe en el cuello y en la espalda. Afortunadamente, todo quedó en un susto, pero este incidente crea un debate en torno a estas verjas. ¿Podrían ser sustituidas por algunas que protejan más y mejor?

Desde el club de fútbol Kostkas, que entrena en Matigotxotegi, lo tienen claro. Su presidente, Fernando Poyales, reconoce que «llevamos años reclamando al patronato de deportes que nos las cambien. Las vallas de cemento son muy peligrosas para los niños y hasta que no ocurra alguna desgracia no parece que vayan a hacer nada».

«Lo ideal sería que las vallas fueran reemplazadas por unas más modernas»

«Está bien que intentemos evitar accidentes, pero no existe el riesgo cero»

El golpe del pasado mes se quedó en tan solo un susto, pero no es la primera vez que pasa algo así en ese campo. Y si no se procede a un cambio de estas cercas puede que tampoco sea la última. El Kostkas está a la espera de que haya presupuesto en el patronato para arreglar el césped y, además, cambiar las cercas por algunas menos inseguras.

Poyales no duda en señalar que estas cercas «debieran ser absolutamente ilegales. El Ayuntamiento tiene presupuesto para todo menos para arreglar los campos de fútbol».

Los padres y madres de los futbolistas que entrenan allí están de acuerdo con el presidente. Uno de ellos asegura que «hace no mucho» vio a un niño hacer una jugada en la que «no se pegó contra el cemento de milagro. Llevo tiempo pensando lo malas que son estas vallas para un sitio como este. No sé como no pasan más cosas».

Forros para proteger

Durante la semana son cientos los estudiantes que entrenan en las instalaciones y los fines de semana, otros tanto los que disputan partidos en el verde de Matigotxotegi. Es necesario que lo hagan en circunstancias seguras.

Por eso, son muchos quienes proponen la opción de forrar las vallas como alternativa a las ya existentes. «No habría que tirarlas, los gastos serían mínimos y aseguraríamos que si alguien se golpeara contra ellas no sufriría ningún mal mayor», explica una madre cuyo hijo practica deporte escolar en ese campo.

Otra de las usuarias hace hincapié en que «lo ideal sería que fueran reemplazadas por unas más modernas y con mayor protección. Es triste que pongamos solución a estos problemas únicamente cuando se produce una desgracia, pero en este caso aún estamos a tiempo».

De todas formas, no todos se muestran preocupados por la situación, hay incluso quien asegura que «no existe el riesgo cero. Es cierto que pueden golpearse con el cemento y está bien intentar evitar accidentes, pero también es responsabilidad nuestra, de los padres y entrenadores, vigilar y cuidar de los pequeños. No hay que dramatizar».

Aunque sea el campo de Matigotxotegi el que recientemente haya vivido un acontecimiento peliagudo, no es el único terreno de fútbol donostiarra que cuenta con estas vallas de hormigón.

Martutene, Berio...

Las instalaciones de Martutene albergan unas barras de cemente alrededor del verde que son exactamente iguales a las de Egia. Lo mismo sucede con los campos de Berio y César Benito. En todos ellos el terreno de juego está rodeado por este tipo de cercas. El cambio a unas menos dañinas está en la agenda de la mayoría de los clubes, pero, aunque algunas instalaciones de San Sebastián ya no cuentan con el cemento en sus campos, como la de Anoeta, hay varias que no se deshacen de él. Sea como fuere, hoy el hormigón sigue presente en los campos donostiarras.

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