Llamas y llantos en Donostia para decir adiós al carnaval

El entierro de la sardina en San Sebastián/Usoz
El entierro de la sardina en San Sebastián / Usoz

El entierro de la sardina ha puesto fin a cinco días de fiesta marcados por la lluvia, que sólo ha dado un respiro este lunes

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Ha habido que esperar hasta el último momento para que el sol se dejara ver en carnaval. Muchos lo han echado en falta estos días, sobre todo los comparseros que el domingo no pudieron desfilar por el centro de la ciudad. Pero este lunes de Carnaval es de todo menos un lunes al uso. Y en lo meteorológico no ha sido menos. Así que el colofón final de la fiesta ha llegado, somo es tradición, con el entierro de la sardina, y tras una jornada fría pero despejada en la que la lluvia no ha sido protagonista. La diosa Momo, emocionada, ha encendido la pira con la que los carnavales de este 2018 han llegado a su fin.

La ceremonia ha arrancado como todos los años, solemne, con el tradicional cortejo fúnebre, que ha salido a las 19.31 horas desde la plaza Bilbao. La comitiva ha contado con la participación de diablos, viudas y otros personajes clásicos de este acto que han llorado como plañideras.

La comitiva -que ha transcurrido por la calle Getaria, Txurruka, plaza Gipuzkoa, Elkano, Boulevard y Alderdi Eder-, ha estado animada por la música de las txarangas de Los Pasai y Los Incansables. Y a todos ellos se ha unido la compañía de teatro-circo Todozancos con el espectáculo ‘Moonlight Jugglers’. Varios acróbatas, subidos en sus zancos y con originales vestimentas con luces led han hecho las delicias de los congregados.

En los jardines de Alderdi Eder esperaba una plateada y enorme sardina. Momo, encarnada en Amaia Díez,y su séquito, Ione Díez, Rosi García y Jorge Pérez Miqueo, han sido los encargados de hacer que el pez sucumbiera a las llamas.

Los comparseros y los allí congregados han bailado en torno al fuego. Los presentes han llorado como nunca porque sabían que a partir de ese momento la rutina se volvía a imponer y el espíritu del carnaval caía en el profundo sueño del que no volverá a despertar hasta el año que viene.

La fiesta continúa

Decir que el Carnaval llega a su fin es relativo en Donostia. Si en los barrios céntricos no se volverán a oir los compases de la fiesta hasta 2019, en la periferia la situación es diferente. El sábado, a las 11.00 horas, las comparsas de Intxaur-Txiki, Euforia, Gurea, La Salle y Txingor desfilarán por el barrio de Intxaurrondo -recorrido: Baratzategi, Castilla, Extremadura, Galicia y plaza Sagastieder-.

El domingo, por su parte, la fiesta de Piñata de Altza llevará a este barrio un nuevo desfile de 25 carrozas y comparsas desde las 11.01 horas. Recorreran la zona desde el parque de Lau Haizeta, pasando por Txapinene, paseo de Larratxo, paseo de Altza, y terminará en el paseo de Herrera.

Y el sábado 24 las compañías Alegría de Altza, Euforia, Fama, Guera, Jai Toki, Mystic, Santa Bárbara, Thamessis, Titanes y Txasiss ofrecerán un último show en Bidebieta.

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