Irrupción femenina en los bolatokis

Un momento del homenaje realizado a las primeras bolaris en la Sociedad Deportiva Herrera./
Un momento del homenaje realizado a las primeras bolaris en la Sociedad Deportiva Herrera.

Comenzaron a jugar hace más de treinta años como federadas en el club deportivo del barrio La Federación Guipuzcoana de bolos homenajea a las primeras bolaris de Herrera

YOLANDA SÁNCHEZSAN SEBASTIÁN.

Los bolos son un deporte muy arraigado en la cultura vasca. La mayoría de los municipios guipuzcoanos han contado durante años con uno o varios bolatokis donde disfrutar de este popular juego practicado mayoritariamente por hombres. Un grupo de mujeres del C.D. Herrera se atrevió a desafiar hace más de 30 años al rígido mundo de los bolos en Gipuzkoa. Sole Cuesta, María Jesús Intxausti y Begoña Berho son algunas de esas mujeres. La Federación Guipuzcoana de Bolos rindió hace 15 días un homenaje a estas bolaris por su trayectoria e introducción de la figura femenina en este deporte ancestral.

La afición por los bolos siempre ha estado muy presente en Herrera. En los últimos 75 años, han existido dos bolatokis. El último fue derribado hace 7 años con motivo de las obras de desdoblamiento del metro en el tramo Loiola-Herrera y la construcción de la nueva estación. María Jesús Intxausti ha conocido desde muy pequeña este mundo. Tras la muerte de su madre, comenzó a acompañar a su padre en las tiradas, lo que permitió descubrir los entresijos de este deporte. No será hasta muchos años después, cuando comience a jugar de forma regular. «Varias amigas y vecinas decidimos hace más de tres décadas aprovechar el bolatoki que había junto al desaparecido frontón con la idea de dar vida al barrio. Nos reuníamos a jugar un par de veces por semana. En poco tiempo, se animaron también algunos de nuestros hijos y otros chavales de la zona. Logramos reunir una treintena de niños de 7 a 14 años a los que enseñábamos la técnica con la inestimable ayuda de Antonio Goenaga. Las mujeres nos federamos por la S.D. Herrera y los chavales, por la sociedad Euskal Giroa», explica Maria Jesús Intxausti, una de las bolaris homenajeadas.

El dato

3 décadas hace que un grupo de mujeres de la S
D. Herrera empezó a jugar en la liga guipuzcoana de bolos.

Esta herreratarra recuerda las reticencias que bastantes bolaris tenían en los inicios al ver participar a mujeres en las tiradas. Además de escuchar sonoros improperios, soportaban sus interrupciones. «Algunos se colocaban a nuestro lado y nos hablaban mientras lanzábamos para despistarnos y ponernos nerviosas. Nos consideraban intrusas. No les parecía que fuera un deporte para mujeres», añade esta jugadora, vencedora del campeonato de Gipuzkoa en una ocasión.

Comenta que la presencia de los niños tampoco era del agrado de muchos, ya que las competiciones se alargaban al ser un grupo muy numeroso. Por eso, la organización decidió distribuir las tiradas en dos jornadas: sábados, para mujeres y niños y, domingos, para los hombres. A pesar de esas situaciones tan incómodas, contaron con el apoyo de tiradores muy amables y colaboradores como Antonio y Jose Mari Miner, de Ereñozu, Patxi y Pedro Lazkano, de Donostia y otros tantos.

En general, estas pioneras guardan un recuerdo agradable de esos años. «Nos permitió conocer muchos pueblos de Gipuzkoa, hacer amistades y ayudar a los chavales del barrio. Creamos cantera, ya que algunos de esos pequeños siguen jugando hoy. Conseguimos juntar a niños de las distintas ikastolas de la zona sin diferenciaciones, así como integrar a algunos con pequeñas discapacidades. Actualmente, la participación de la mujer en los bolos sigue siendo baja, pero está más normalizada», expone.

Homenaje

La Federación Guipuzcoana de Bolos y Toka celebra cada 8 de diciembre el Día del Bolo en una ceremonia itinerante donde se entregan los premios de los diferentes campeonatos y se homenajea a jugadores que favorecen la difusión de este deporte. En esta edición, la fiesta tuvo lugar en la S.D. Herrera donde se rindió un emotivo recuerdo a esas primeras bolaris por la introducción de las mujeres en la práctica de los bolos y su enseñanza a los más pequeños, valores reforzados por la junta actual. «No nos lo esperábamos. Nos ha producido la satisfacción de que algo hemos hecho bien y ha servido para algo. Aunque al homenaje acudimos Sole, Bego y yo, no podemos olvidarnos de Mila, Elena, Loli, Itxaso y otras mujeres», concluye Intxausti.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos