Los informes sobre Miramar apuestan por los congresos, el turismo y los espacios visitables

El Palacio. Los futuros usos de Miramar serán debatidos por las tres instituciones que integran el consorcio./MICHELENA
El Palacio. Los futuros usos de Miramar serán debatidos por las tres instituciones que integran el consorcio. / MICHELENA

Los consultores abogan por una mixtura de usos entre los que no figuran los hoteleros | Las tres instituciones que componen el consorcio debaten a partir de la semana que viene sobre el futuro del monumento

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

Las instituciones iniciarán la semana que viene un debate sobre el futuro del Palacio Miramar con dos estudios sobre la mesa, en los que se aboga por una gestión profesionalizada de congresos y reuniones, el turismo (excluidos los usos hoteleros), la recreación espacios para su visita por donostiarras y visitantes, la ubicación de una cafetería-restaurante y por el mantenimiento de actividades docentes y formativas como los Cursos de Verano. La principal diferencia de partida que se percibe en los responsables institucionales de PNV y PSE es que los primeros abogan por que la gestión futura de la actividad congresual del palacio corra a cargo del Kursaal, mientras que los segundos apuestan por que sea el Convention Bureau (San Sebastián Turismo) el que lleve el timón.

La semana que viene el consorcio que administra el Palacio de Miramar -en el que están representados Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco- se reunirá para allanar el camino sobre el futuro de este emblemático espacio. La salida de Musikene (y el amago de marcha del Departamento vasco de Cultura), con el consiguiente agujero en las cuentas, ha obligado a una reflexión de conjunto sobre el rumbo de Miramar. Para el debate se encargaron varios estudios a OPE Consultores e Ikertalde, quienes han analizado la situación y realizado una propuesta de usos.

El tamaño del edificio y la no existencia de una «idea feliz» para darle un uso único al palacio lleva a los asesores a plantear una combinación coherente y argumentada de usos, basada en la historia pasada y reciente y en las potencialidades que tiene un bien patrimonial de esta factura. Los informes apuntan cinco principios para estructurar la propuesta: Cultura, conocimiento, turismo, sociabilidad y sostenibilidad económica (frente a rentabilidad).

Los consultores creen que tiene poco sentido apostar por Miramar como sede estable de instituciones cuando es un magnífico espacio «histórico y simbólico» de lo que ha sido la ciudad, por lo que abogan por habilitar «un espacio visitable, a modo de pequeña muestra museística» con mobiliario original de los aposentos de la Reina María Cristina, para lograr una «recreación digna» de lo que fue el palacio. Esta idea conjugaría los aspectos culturales y turísticos «y potenciaría al palacio como sede singular para la celebración de eventos y congresos». El tamaño que se le dé a este espacio (se apunta a 800-900 m2 de la planta noble) obligaría a establecer un usos mixtos en algunas dependencias (para reuniones y para visitas). La zona recreada visitable tendría una segunda parte de zona de exposiciones en la segunda planta (700 m2) que podría acoger una sala didáctica y divulgativa sobre la historia del palacio y muestras temporales de otras temáticas.

Los usos formativos se contemplan desde la vertiente del conocimiento. Miramar seguiría siendo sede de los Cursos de Verano -aunque la UPV debería «trasladar algunas actividades a otra sede complementaria»-, de la Escuela de Diseño Barrabés, y de otros proyectos futuros como el Instituto de la Moda Vasca, que podría complementarse con un apéndice del Museo Balenciaga.

Propuesta de usos

1.
Congresos de pequeño tamaño gestionados de forma profesional
2.
Cafetería-restaurante que dé servicio a los nuevos usos temáticos
3.
Una zona visitable, con muebles originales, y otra de exposiciones
4.
Usos formativos: Cursos de Verano, Escuela Barrabés, Instituto de Moda...
5.
Usos turísticos: Tienda, visitas guiadas por el interior y exterior

Desde el ámbito de la sociabilidad pero también del turismo, Miramar aparece como una oportunidad para desarrollar una «gestión profesionalizada, optimizada y proactiva» de congresos y reuniones de pequeño tamaño (hasta 250 personas por evento). Esta actividad podría acoger de forma simultánea hasta tres celebraciones en un mismo día (una de 200 personas y dos de 100) en diferentes salas de la planta baja y la primera que suman 1.335 m2. Se trataría de comercializar «un espacio singular y una infraestructura única» para eventos, en los que sus asistentes «valorasen las características diferenciadoras de un continente que aporta glamour, historia y arquitectura». Para vender este producto «se requieren medios de comercialización (propios o externos) de los que no ha dispuesto hasta la fecha y la dotación de un equipamiento técnico acorde a su propuesta de valor». Todo ello, a juicio del concejal de Cultura, Jon Insausti (PNV), hace que su grupo considere que el Kursaal es, «por su experiencia y éxito en este campo, la mejor opción» para conducir la apuesta congresual de Miramar.

En los informes se apuesta, además, por un espacio complementario de cafetería-restaurante, que dé servicio a los eventos y congresos, a los visitantes de las zonas expositivas y a los ocasionales, con dos posibles alternativas: una conservadora, para adecuar la actual cafetería en el semisótano, y otra más ambiciosa que «ampliaría las instalaciones hacia el exterior, en la parte trasera del actual palacio». Los estudios creen que Miramar puede seguir siendo escenario de eventos de distinta naturaleza como bodas, actividades culturales al aire libre o nuevas apuestas como ser el arranque de rutas turísticas «puerta de entrada de San Sebastian Region».

Miramar «sin abandonar el uso cultural fundacional, debe albergar usos que atraigan al recinto tanto a turistas como a ciudadanos donostiarras, buscando convertir el edificio en un recurso turístico distintivo», concluyen los consultores.

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