La iglesia de Iesu prepara su primavera

El templo de Moneo ha cumplido 6 años y es referencia para arquitectos de todo el mundo que lo visitan

Iesu es una iglesia hecha de cemento./
Iesu es una iglesia hecha de cemento.
CRISTINA TURRAU

Está en pleno florecimiento. La iglesia Iesu de Riberas de Loiola celebra durante cinco domingos la cuaresma, como una bienvenida a la primavera. Pero, además, recoge los frutos de ser una de las obras cumbre de Rafael Moneo. Arquitectos de todo el mundo vienen a visitar un templo en el que el autor navarro reflejó su esencia como arquitecto. «Sabemos que para él esta obra es referencial y en sus charlas y presentaciones por el mundo la iglesia Iesu es protagonista», dice un miembro del equipo de Liturgia de la parroquia.

«Vienen a ver la iglesia arquitectos de todo el mundo», explica este portavoz. «De Japón, de Alemania, de Chile... de todas las escuelas de arquitectura de España y desde el extranjero. Hacemos muchas visitas guiadas. No sé hasta qué punto las instituciones valoran lo que tenemos aquí. El hecho de que Rafael Moneo dé una conferencia en Japón, por ejemplo, y la mayoría de las fotos que la acompañen sean de Iesu.Esta iglesia es una síntesis de su recorrido como arquitecto».

Se organizan visitas guiadas. «Vienen muchos arquitectos, mucha gente de Francia, pero también se suma gente que está en la iglesia y quiere comprender lo que está viendo. Es un edificio sumamente especial. Es un edificio que hay que explicar. Hay que contarlo».

El templo ha cumplido seis años. Y las conversaciones para su realización comenzaron diez años antes. «En las conversaciones con Moneo se hablaba de filosofía, de teología, de cómo plantear la experiencia de la fe cristiana».

Los responsables de la futura parroquia de Riberas de Loiola se encontraron «con un hombre muy culto, de una memoria espectacular».«Nosotros le pedimos a Moneo que expresara la idea de ‘trascendencia’ al ser humano del siglo XXI. Le pedimos un edificio que tuviera en sus bajos unos servicios para catequesis. Y él lo que nos dijo es que una iglesia tiene que ser telúrica, estar sobre tierra. ‘Debajo de la iglesia no puede haber aulas’, afirmó. ‘Debajo de la iglesia, si queréis, os pongo muertos, una cripta’».

Pero no hubo cripta. «Moneo buscó insertar su obra en una historia. No quiso hacerla al estilo neoclásico, una iglesia más o menos bonita o espectacular. No. Pensó cómo plantear el tema de la trascendencia. Esta iglesia está llena de memorias y homenajes».

Una de las primeras ideas de Moneo fue la de orientar la iglesia. «‘Vamos a colocarla mirando a Oriente. a Jerusalén, a Roma’, nos dijo. Y la inserta en la historia recuperando la planta crucero, que está en toda la tradición de la arquitectura religiosa cristiana. Es una iglesia de tres naves, con separación por muro monumental, no por columnas. Toda la luz de la nave es cenital, perimetral e indirecta. Del techo está colgada una cruz dibujada por la luz. Y en ese crucero representa lo troncal: muerte, resurrección, cruz desfigurada, positiva y de forma eficaz».

Y hay más homenajes. «La estructura de Iesu viene del Císter, con un claustro central que reparte hacia la iglesia y hacia los servicios».

Dominfos de cuaresma

Con esta ambientación, orar es quizás más fácil. Bajo el título de ‘Orar en tiempos significativos’, desde el pasado domingo y hasta el 18 de marzo se celebran en Iesu los cinco domingos de cuaresma. Son sesiones de oración en las que se incluyen himnos, salmos, lecturas, canto gregoriano a cargo de la capilla gregorianista del coro Donosti Ereski y música de órgano. Se celebran a las 18:30 horas y la próxima será este domingo.

«Comienzan los días a no ser los más cortos y las noches a no ser tan largas», explican los organizadores de estos encuentros. «Cuando la luz empieza a hacerse más presente y la sombra a extinguirse, las tradiciones culturales, desde el origen de los tiempos, han cantado la esperanza y han proclamado que estamos presididos por la luz, aunque todavía no del todo. El sol se convierte en una metáfora del sentimiento vital. Todos tenemos futuro».

«Apoyándose en esas tradiciones y utilizando su lenguaje simbólico, la liturgia cristiana comienza su andadura como un nuevo renacer. Tomamos conciencia de que tenemos motivos para estar confiados en la vida, nos es necesario para estar positivos y creativos ante los demás y para hacernos responsables de los otros y de este mundo».

En estos encuentros se produce la reflexión. «Es el tiempo de cuaresma, tiempo de silencio, de calma, de ritmo lento, donde son posibles la autocrítica, la reflexión, la lectura, la meditación, la reconciliación y la apertura de nuestra vida a nuevos planos».

El primer domingo después de la primera luna llena de primavera, se celebrará la Pascua, «la experiencia fundante de la fe cristiana», afirman desde Iesu.

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