Un Hogar del Jubilado rejuvenecido

Fachada de la nueva sede de Aitona-Amonen Etxea que comunica con el paseo de Txaparrene./
Fachada de la nueva sede de Aitona-Amonen Etxea que comunica con el paseo de Txaparrene.

Aitona-Amonen Etxea espera incrementar el número de socios y actividades. La nueva sede de la asociación empezará a funcionar dentro de pocos días

YOLANDA SÁNCHEZSAN SEBASTIÁN.

La agrupación Aitona-Amonen Etxea está inmersa en un proceso de transformación integral. No sólo por la remodelación de su sede, sino también por los nuevos proyectos que quiere llevar a cabo gracias a unas instalaciones más amplias y accesibles. Entre sus objetivos inmediatos está el aumento de sus miembros y, sobre todo, la organización de más actividades. La primera parte de sus propósitos van por buen camino, ya que han logrado en los últimos meses un 35% más de inscritos. Para dinamizar la labor del centro, la dirección pide la colaboración de los socios tanto en la participación como en la proposición y organización de eventos. Reiteran que el centro seguirá abierto al público y se involucrará en los asuntos del barrio.

A la espera de que terminen los últimos arreglos para poder hacer uso del nuevo local, los responsables del centro trabajan intensamente para que el traslado sea lo más cómodo y rápido posible. «Tenemos muchas ganas e ilusión de utilizar la nueva sede. Era algo muy necesario para la asociación y el barrio», señalan miembros de junta directiva. Han sido más de veinte años solicitando mejoras, «un largo trabajo, pero ha merecido la pena». Así lo confirmaron, cuando los socios y vecinos pudieron ver el nuevo local y mostraron su alegría durante la inauguración oficial, a la que acudieron el alcalde y otros representantes municipales, y la jornada de puertas abiertas con motivo de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, que se celebraron la semana pasada.

La asociación, que surgió hace más de 40 años, afronta esta etapa con los ánimos renovados. «Contamos con 150 socios, de los que 40 se han apuntado en los últimos meses y eso sin abrir el nuevo local. Algunos son jubilados jóvenes y otros de más edad que no venían hasta ahora por la deficiente accesibilidad. Esperamos incrementar esta cifra una vez que esté en funcionamiento. Las barreras arquitectónicas nos hicieron perder durante años bastantes socios», comentan. Conscientes de que el aumento de usuarios permitirá mejorar el quehacer de la asociación, animan a los socios y futuros integrantes a proponer nuevas actividades e incluso colaborar en su planificación. «Puede haber socios que por afición o trayectoria profesional planteen iniciativas interesantes (charlas, juegos...). Nos encantaría que compartieran sus conocimientos con nosotros», indican. A los actuales talleres de memoria, excursiones y servicio de peluquería, se añadirán otros como pedicura-podología, euskera, visitas culturales, informática y, sobre todo, baile, gimnasia y bingo, los más demandados por los usuarios.

150 socios

son los que tiene en la actualidad la asociación intxaurrondotarra de jubilados Aitona-Amonen Etxea.

Seguirá el acceso libre a las instalaciones. «Queremos que siga siendo un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Estamos ubicados en una zona de paso y cerca de varias residencias de mayores. Esperamos que muchos de esos familiares que acompañan a pasear a los residentes visiten nuestro local, algo que era antes complicado por la mala accesibilidad», comentan. Los responsables de Aitona-Amonen Etxea reiteran su implicación en la vida del barrio colaborando en la organización de fiestas, actividades, encuentros y apoyando reivindicaciones. Recuerdan la necesidad de llevar a cabo la segunda fase del cubrimiento de las vías del tren en el paseo de Zubiaurre, lo que mejoraría la accesibilidad y ampliaría los espacios de esparcimiento.

La nueva sede se sitúa muy cerca de la actual en el paseo Txaparrene. Cuenta con una superficie de casi 200 metros en dos plantas. La primera acoge una sala polivalente, que puede dividirse en dos, los baños y el bar. Un ascensor y escaleras comunican con la planta inferior donde están el almacén, peluquería y oficinas. «Sorprende la luminosidad de la planta de entrada. El nuevo espacio ha sido posible tras la compra por parte del Ayuntamiento de la antigua tienda de Juan y Mikeli Zabaleta y el local del popular 'Zapa'. La pena es que no hayan adquirido la antigua panadería, un inmueble de apenas 10 metros que nos habría permitido mejor distribución en la sala polivalente, baños y cocina de la cafetería», concluyen.

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