Hablar del tiempo

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

La hipersensibilidad por el tiempo en Donostia ha resultado estar justificada. Utilizado como recurso fácil para ocupar los segundos de ascensor, el reproche aplicable también a los medios de comunicación -hay que reconocerlo- de contar que hace calor cuando tiene que hacer calor o de que llueve cuando es lo suyo por una vez no se justifica. Palabra de pluviómetro. El tiempo ha venido de cine para hablar de cualquier cosa menos de lo que tocaba, una cortina de humo -de lluvia, habría que corregir- en la que habría de imaginar a expertos titiriteros manejar los hilos del cielo a su antojo, como hicieron los chinos cuando bombardearon las nubes para que lloviera antes de la ceremonia olímpica de Pekín. Hoy son las propias noticias las que se solapan las unas con las otras. En mitad del huracán político que sacude el cambio de gobierno, la última tormenta -cuál será la siguiente- se cierne sobre unas oposiciones de Osakidetza en las que supuestamente se filtraron las preguntas del examen para favorecer a los «protegidos» de cada servicio, un escándalo que se investiga. Podemos y el sindicato ESK adelantaron ante notario la identidad de los opositores que iban a obtener las mejores notas, antes de que se celebrar el examen, como hizo en su día la empresa que denunció la falta de competencia en otro jugoso sector, el del servicio de comedores escolares públicos, multado finalmente por esa práctica. Llueve sobre mojado, por seguir con el recurso meteorológico.

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